Por Candela Aguilar
Escribo esto aún con la resaca del 8M, un 8M que recordaremos todas como un día histórico en el que el feminismo radical demostró una vez más su fuerza y consiguió, a pesar de la resistencia de los poderes del patriarcado, recuperar las calles en Barcelona y reunir a 4000 personas clamando con una sola voz “aquí estamos las feministas”.
Y esto a pesar del mal tiempo, de la lluvia y del poco apoyo político e institucional. Así, el ayuntamiento de Barcelona no facilitó ni un equipo de sonido, ni un podio donde poder leer el manifiesto. El feminismo abolicionista ha vuelto a poner en evidencia que la fuerza, la unión y la lucha de las mujeres han hecho historia recuperando los espacios que el entrismo de la ideología transgenerista y regulacionista nos ha ido usurpando.
Somos conscientes de que esto es una pequeña victoria en una ardua lucha, ya que mientras que en la manifestación institucional sigan desfilando paraguas rojos o lemas como “kill the terf” la batalla no estará ganada del todo. Pero ¿cuándo las feministas hemos tenido un camino de rosas? ¿Cuándo no hemos nadado a contracorriente? ¿Cuándo hemos conseguido que se nos dé voz y se visibilice nuestro mensaje? Esto no nos viene de nuevo y sabemos cómo seguir batallando para ganar espacios y conseguir que nuestro grito acalle vuestro ostracismo.
Y es que lo necesitábamos y se notó. Necesitábamos sentirnos seguras en un espacio donde hubiese un solo mensaje, el de la agenda feminista, lejos de fiestas y batucadas, porque, como coreábamos en la manifestación, “no es una fiesta, es una protesta”. El hecho de no estar presentes en la otra concentración, la institucional, lejos de tener que percibirse como una derrota es una página más en nuestras conquistas, porque ¿desde cuándo hemos estado las feministas representadas por las instituciones o por el poder? Nunca, y creo que es motivo de orgullo no formar parte de un sistema patriarcal y violento.
El día 1 y 2 de marzo se celebró en Madrid el Encuentro Intergeneracional Feminista organizado por la editorial feminista Victoria Sau con la incansable Lola G. Luna al frente, allí feministas de todas las edades compartimos conocimientos e inquietudes, fue increíble formar parte de ese encuentro, las redes feministas son lo más poderoso que hay. En ese encuentro un grupo de feministas muy jóvenes nos decían que a veces se sentían perdidas, porque al mismo tiempo que defendíamos la abolición de la prostitución íbamos a la manifestación del 8M con proxenetas y paraguas rojos y es cierto, por ello, por ellas, es necesario esto y una vez más demostraremos que somos incansables.
Las feministas somos fuertes, porque nos mueve algo más fuerte que el odio, aunque muchos quieran vender eso. Nos mueve el compañerismo y la solidaridad, nos mueven esas redes de hermanas que vamos tejiendo y encontrando por el camino del activismo. Esas redes que te cargan las pilas los días en los que el camino pesa. Esas redes que encuentras en días como el pasado 8M en Barcelona, esas mujeres con las que hablas, trabajas y te apoyas día a día a través de reuniones telemáticas, videollamadas, grupos de trabajo en diferentes plataformas o encuentros como el de Madrid (gracias, Lola) y a las que por fin abrazas. A las que te unes en un solo grito porque sabemos que estamos en el lado correcto de la historia, aunque suene un poco pedante decirlo. Y dentro de unos años, cuando por fin no puedan acallar el escándalo del daño que, por ejemplo, las políticas transgeneristas están provocando, nos sentiremos orgullosas de haberle plantado cara todas juntas.
Este 8M volvimos a recuperar las calles en Barcelona, una ciudad en la que la bandera queer brilla como la que más, y demostramos que estamos más vivas que nunca y que, aunque no lo tengamos fácil, no van a conseguir desalentarnos, nos van a tener enfrente de pie. Siempre, porque somos muchas y somos hermanas, y si tocan a una nos tocan a todas.









Es una gran alegria que tengamos en el feminismo una Candela que da luz de juventud y Aguilar que trenza genealogía feminista. Mujeres jóvenes feministas como ella se han sentado a las Mesas del Encuentro Feminista Intergeneracional y en ese #EncontrarnosyHablar nos han dejado sus pensamientos con la fuerza que despues el 8M han llenado las calles de feminismo radical denunciando la violencia que encierra la prostitución, la pornografia, los vientres de alquiler, los roles y significados de genero que aprisionan los cuerpos de las mujeres. Sus canticos no fueron silenciados por batucadas y tambores de las manifestaciones de las diversidades donde se diluye el feminismo sino que se escucharon y atrajeron a otras mujeres que estaban en la manifestación equivocada. Podemos estar contentas de este relevo generacional y de este movimiento feminista Intergeneracional que tenemos hoy dia. Felicitaciones Candela Aguilar, que las diosas te cuiden y te protejan de la violencia machista
Muchas gracias Lola, gracias a vosotras, somos. Nos habéis dejado un legado precioso de lucha y conciencia feminista.