Omar Cruz; @OmarZavala1998
Mañana subiremos las escaleras
[y Ulises nos mirará]
Será mañana
e iremos despacio
para que nos vea
la sombra
del amanecer.
Encenderemos una fogata
y llevaremos
el fuego en las manos
caminaremos despacio
por el asfalto
y leeremos
un poema de Baudelaire.
Nos sentaremos en la sexta grada
y miraremos
caer los relámpagos
y esperaremos a que pasen
los poetas
con los bolsillos
llenos de muerte
y poca esperanza.
Será mañana cuando suceda
y atento Ulises nos mirará:
sostenernos
de las heridas manos,
subirnos hasta la última grada
y lanzar
desde nuestra garganta
todo aquello
que nos agobia:
como la enfermedad a la boca
como el THC
a la esquizofrenia
como si todo esto
[incluidas las escaleras]
se tratara de sombras
y cristales rotos.
Sobre la moral y los cuchillos
/1/
La marca esta dentro de la boca:
esparciéndose como el polvo
convergiendo con la caricia
de una niebla
perversa y atrofiada.
/2/
La puerta se abre despacio:
las sombras
entran lentamente
imitando
la puesta en escena
de un antiguo performance
sobre la moral
y los cuchillos.
/3/
Adentro se cierran las ventanas:
caen las cortinas
como la sangre
en el interior
de un angosto
hervidero.
/4/
Las sombras se ocultan
de los dientes
y la lengua
que humedecen
aquella escena
como los zorzales
de corazón ahogado.
/5/
Muy atrás vienen los cuchillos:
saliendo del interior
de la boca
dejando ver las cabezas
escupiendo
la inmensidad
de la saliva
esperando
que se abra la puerta:
para que el estallido de la marca
nombre las formas
en picada
sobre las que viene
la gangrena.
Permanece en silencio
Parpadeando en la inimaginable
boca de un
gran dragón:
la luz se deshace en silencio,
se desvanece
deshilachada en los dientes
ásperos de la noche.
[Un reptil que me odia
permanece
en la oscuridad]
Adentro de mi habitación
un sol rojo y peregrino
quema cada
parte de mi rostro:
la poca piel que me queda
las moscas
se la han llevado.
[Un reptil que me odia
permanece
en la oscuridad]
He soplado tantas veces
el cuerno de la buena fortuna
y me ha devuelto
por recompensa:
cadáveres
envueltos en páginas
y cajones
llenos de alfileres.
[Un reptil que me odia
permanece en la oscuridad]
Una voz me habla:
con la ternura
de los pájaros,
con el dolor
de una orilla,
con el velo
de un pantano
y la fuerza de los martillos.
[Un reptil que me odia
permanece
en la oscuridad]
Deshojado por miles
de guadañas
entrego este surco de luz
se lo he quitado
al dragón
pero su imagen
silenciosa
aún permanece
en la oscuridad.
[Un reptil que me odia
ha enterrado
un cuchillo
en la tierra.]
Nombramos a la hoguera
[cuando se enciende
en la madrugada]
La casa en la que viví
está inhabitada:
pero la puerta
tuene la misma hendidura
que el filo del hacha
le hizo al árbol
aquel día
en el que vió
sus formas al nacer.
Nombramos a la hoguera
[para que el vestigio
nos pueda desafiar.]
En el marco de la ventana:
siguen las huellas
del niño
que dibujaba oropéndolas
y zanates
con la polvareda de las calles
y el subterfugio
de los arcoíris.
Nombramos a la hoguera
[mientras la herida
decide volver.]
Las paredes siguen intactas:
pero no olvidan
la luz en los pasillos
ni el corte preciso
de las palabras
ni las cicatrices
que hicieron los espejos
cuando reflejaron
la anatomía
de las moscas
y la metamorfosis
de las cucarachas.
Nombramos a la hoguera
[cuando el silencio
ha decapitado la noche.]
La casa en la que crecí
sigue inhabitada:
en el techo aún están
colgadas las voces
y los presagios
que las arañas tejieron
desde el primer día
en el que nos fuimos
cuando aun
las antorchas
estaban encendidas.
Nombramos a la hoguera
[para ser testigos
de la bruma
que se riega por las mañanas.]








