De Sandino a Rubén Darío: la importancia de pensarnos con nuestras propias categorías

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Héctor Bernardo, periodista, escritor, profesor de Introducción al Pensamiento Social y Político contemporáneo en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (FPyCS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en Argentina.

“Revolución, contribución del Sandinismo al concepto y otros ensayos”, un libro de Carlos Midence, actual embajador de Nicaragua en Argentina, con una mirada que combina el compromiso político y el rigor académico.

El intelectual, académico y diplomático Carlos Midence, hoy embajador de la República de Nicaragua en Argentina, acaba de publicar su más reciente libro en nuestro país, a través de Acercándonos Ediciones. El nombre de la obra: “Revolución, contribución del Sandinismo al concepto y otros ensayos”.

En este escrito, Midence hace un notable aporte para repensar, desde una mirada latinoamericanista una categoría clave para los estudios de los procesos políticos de nuestra región, la categoría de “Revolución”.

Este concepto – como tantos otros – ha sido tomado por la academia desde una mirada eurocéntrica, desde un pensamiento alejado de nuestra propia idiosincrasia. Lo que muchas veces nos ha impedido comprender de manera cabal los procesos históricos de nuestra tierra.

El pensamiento anticolonial y antiimperialista aparece con fuerza en esta serie de ensayos del intelectual nicaragüense.

Midence nos muestra como el lenguaje puede ser un corset para las mentes de algunos pensadores y, a la vez, puede ser una herramienta de emancipación para otros.

Por ello no es casual que dos personajes centrales de la historia y la cultura de Nicaragua y de toda América Latina son centrales en esta obra: Rubén Darío y Augusto Cesar Sandino.

Dese luego, también recorren estas páginas el fervor del pueblo nicaragüense y los logros que ese pueblo ha conquistado a través de la Revolución Sandinista.  

Como bien nos lo recuerda en el prólogo el diputado del Parlamento Europeo por Izquierda Unida, Manuel Pineda Marín, “Carlos Midence, es un destacado intelectual, académico, escritor nica­ragüense y latinoamericano, que ha sido galardonado por sus propuestas con varios premios internacionales de pensamiento y ensayo, Diplomá­tico, pero, sobre todo, un militante Sandinista y Revolucionario compro­metido”.

Toda esa capacidad descripta tan precisamente por Pineda Marín se ve reflejada cada parte de este escrito. El compromiso político, el rigor académico y el pensamiento anticolonial y antiimperialista de Midence se combinan de forma precisa para construir estas profundas reflexiones.

Un libro que, sin dudas, es un gran aporte para todos aquellos que quieran profundizar en debates fundamentales para la compresión de la identidad latinoamericana y de los procesos políticos que se viven en estas tierras.

Para conseguir el libro puede hacerlo a través del enlace sobre estas palabras.

1 Comentario

  1. Si queremos «pensarnos con nuestras propias categorías» debiéramos empezar por dejar de llamarnos «latinoamericanos», pues es una categoría inventada por Francia en el siglo XIX para aumentar su influencia en el continente diluyendo la presencia ibérica en las nomenclaturas (¿estructuralistas adelantados estos franceses decimonónicos?), y como dicen los indigenistas mexicanos, «Moctezuma no era romano, así pues no llamen a un mexicano ‘latino'».

    ¿Qué tal les parece sencillamente «americanos»? ¿Por qué no arrebatar a los gringos el término que nos arrebataron ellos primero? ¿No es aceptar sus categorías que asumamos dócilmente ese papel de americanos, pero de segunda clase? Somos de América también, sí, pero de «la mala», «la barata», la que no merece el nombre pleno sino que hay que ponerle un prefijo no se vaya a confundir con la buena, la «anglo».

    ¿O qué tal discutir alguna denominación indígena? Cierto que «abya yaleño/a» suena medio raro, pero talvez «mayabense» fuera más manejable. No sé, es un tema para los académicos pero que si en verdad queremos dejar de utilizar categorías ajenas, más pronto que tarde habríamos de resolver.

    Atte.
    Un americano en Europa que no olvida que por mucho tiempo que uno tenga viviendo en países lejanos, siempre será ciudadano de la tierra donde mamó la leche.

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