Octubre Feminista: Hermanadas en la orfandad

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Foto de archivo Trama

«Estamos en un momento histórico decisivo debido a las nuevas agresiones con
las que el Gobierno del Estado y, en concreto, el Ministerio de Igualdad, planean
anular los derechos de las mujeres»

Así comienza el manifiesto que recoge el posicionamiento político de la manifestación feminista convocada para el 23 de octubre. La capital española, que censuró el pasado 8 de marzo la conmemoración el Día de la Mujer, se empapará este sábado de la fuerza de las mujeres llegada desde decenas de territorios diferentes. No quisieron caldo, tendrán dos tazas.

Lo que convierte en histórico este momento no es el carácter sexista de las legislaciones propuestas. Eso no sería nada nuevo viniendo de gobiernos de derechas, con los que las mujeres siempre hemos perdido derechos (podrían haber sido más si no nos hubiéramos resistido con fiereza). Lo que no tiene precedente en nuestra Historia es que los delirios acientíficos, misóginos y retrógrados que se están incluyendo en nuestro ordenamiento jurídico con la neolengua queer, vengan avalados por partidos que presumen de izquierda feminista.

Los partidos de derecha se molestan poco (o nada) en ocultar su rancio machismo. No suelen desaprovechar oportunidad para amenazar el derecho al aborto o hasta negar la existencia de la violencia machista. Los partidos de izquierda, uno a uno, han ido perdiendo la careta y detrás de esa máscara de progresía estaba el patriarcado de siempre: La misma falta de voluntad para acabar con la violencia machista. Igual tolerancia ante la hipersexualización desde niñas y la cosificación y mercantilización de las mujeres. Idéntica naturalización de la pobreza feminizada.

Las mujeres nos hemos quedado huérfanas de representación parlamentaria que vele por nuestros derechos. El feminismo desestabiliza las coaliciones porque el respeto por las vidas de las mujeres que exige la agenda feminista es incompatible con este sistema y los partidos patriarcales que lo sostienen. Así que, quienes nos pidieron el voto feminista, ahora se limitan a integrar la etiqueta en el partido y enterrar nuestra agenda en un cajón.

La orfandad política actual que sufrimos las feministas es la hija de esa traición. Esa criatura ha ido creciendo durante toda la crisis pandémica. Engordando, con cada feminicidio; alimentándose de sentencias patriarcales, violaciones y maltratos. Cada vez más huérfana, medró sorbiendo noticias sobre mafias proxenetas y vientres de alquiler; se desarrolló entre indigestiones de ERTES, despidos y reducciones de jornada; y maduró a base de empachos de violaciones y desahucios.

Nacer mujer no te convierte en feminista, pero el feminismo es el único movimiento que lucha contra la opresión patriarcal de las mujeres, sean feministas o no. No se puede consentir que cien años después del sufragismo la democracia continúe ignorando al feminismo.

Las huérfanas políticas, las mujeres, nos hemos unido para exigir que el feminismo esté presente en el poder. Debe ser transversal en todos los poderes, ejecutivo, legislativo y judicial. (E informativo, no me puedo olvidar del poder que tienen algunos de informar y desinformar) La democracia no se merecerá su nombre hasta que la mitad de la población, las mujeres, deje de estar sometida a los hombres. Ni a sus deseos ni a sus necesidades.

Sabemos lo que hay que hacer y sabemos cómo hacerlo. Vamos a por ello.

La Fuerza de las Mujeres es el Futuro de Todas

Este es nuestro manifiesto: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeVVqItLbrCPt9x86f9S3FYReFh9foYhMs9BDNfm3sJFOAwvA/viewform

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