#NoHayConsensoSeñorías

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Confluencia Movimiento Feminista

Cuatro años llevan intentando colarnos por la puerta de atrás la Ley Trans de la ministra Irene Montero –sí, esa por la que ha llorado y pedido perdón en el Congreso mientras se rompen récords de mujeres asesinadas por violencia machista en nuestro país–. Cuatro años que se rematan con la más que clara estrategia de que la consulta popular de este anteproyecto de ley pase desapercibida. Cuatro años secuestrando a la población un debate sobre las consecuencias que tendría la aprobación de esta ley en la seguridad de mujeres y niñas, en los derechos de las mujeres y la infancia.

Y ahora, amigas y amigos, como fin de fiesta, el Gobierno de Sánchez Castejón ha abierto el periodo de alegaciones contra el anteproyecto de la Ley Trans con agostidad y alevosía, uniéndose así a esa antidemocrática costumbre a la que ya nos tenían habituados otros gobiernos, que no eran, eso sí, “el más feminista y de izquierdas del mundo mundial”. Sí, alevosía, pues además de hacer esta consulta en agosto –y no es necesario explicar lo que sucede en agosto en nuestro país–, el Ministerio de Igualdad no ha puesto ni siquiera un mísero tweet anunciando la apertura de esta consulta popular –ni ningún otro ministerio u organismo público–, y eso que la propia Irene Montero no se ha cansado de repetir que será la ley más importante de la legislatura. ¿Acaso no quieren que haya alegaciones por parte del feminismo y otros sectores críticos de la sociedad? ¿Quieren tal vez poder tener la posibilidad de manipular los resultados de una consulta popular que ni siquiera es anunciada convenientemente?

¿Y qué hay de la urgencia por evitar que las mujeres sigamos siendo asesinadas? Pues según el Ministerio de Igualdad, las mujeres tendremos que conformarnos con la buena voluntad de nuestras farmacéuticas, fruteras, camareros y cuñados –confiando en que no sean de Vox o tengan la fea costumbre de maltratar a sus mujeres– para que, no sé muy bien cómo, nos salven de ser maltratadas y asesinadas. Pues de eso y solo eso se tratan los Puntos Violeta, la enésima “brillante” (y baratísima) idea que ha tenido la ministra Montero para hacer ver que trabaja en contra de la violencia machista y a favor de los derechos de niñas y mujeres –léase brilli brilli, cosmética, como la de las mascotas que impedían que las mujeres maltratadas huyesen; o ese pacto entre ministerios del que se han autocongratulado hace pocos días en redes, ¿verdad, Vicky Rosell?, para resultar que no tiene asignación presupuestaria–. Pero si hablamos de “personas transgénero” no hay un solo minuto que perder, no vaya a ser que se enfaden y amenacen de nuevo con darle un escarmiento al PSOE, a Sánchez, que para algo se reunió con Soros en su viaje a EEUU.

¿Cuántas pistas más necesita la sociedad, el mundo entero, las madres y padres, los hombres aliados, para darse cuenta de esta engañifa, de esta premeditada ocultación? ¿Por qué este nuevo y burdo intento de acelerar la aprobación de esta ley de forma antidemocrática y con una falta absoluta de transparencia? La respuesta, evidente, no es otra que evitar que haya alegaciones. Pero el feminismo está preparado para esta y muchas ofensivas más, así que desde Confluencia Movimiento Feminista anunciamos que en los próximos días publicaremos un modelo de alegaciones, hechas por feministas, juristas y educadoras, que estarán a disposición de todas las personas, asociaciones o colectivos que quieran hacer uso de ellas, y que podréis presentar en la web del Ministerio.

Mientras, digámosle alto y claro a este Gobierno, a esta ministra, y, sobre todo, a nuestros diputados y diputadas, que respecto a la Ley Trans, #NoHayConsensoSeñorías, pero sí hay #UnanimidadFeminista.

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