Con Cuba para todos los tiempos

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Ismael Sánchez Castillo, Diputado en el Parlamento de Andalucía por Unidas Podemos.

Este contenido forma parte del especial #EnDefensaDeLaRevolución que desde El Común hemos lanzado para arrojar luz en las tinieblas informativas sobre los sucesos que están ocurriendo en Cuba. Defender la Revolución y su legado, frente a aquellos que hacen uso de la mentira para intentar tumbar un sistema es nuestro granito de arena en esta desigual batalla contra los mass media.

Llevamos días de intoxicación informativa, fake news, medias verdades y difamaciones sobre lo que está pasando en Cuba. Algún político desgraciado incluso parece alegrarse de los problemas de un pueblo hermano. 

El imperialismo ha sufrido una gran derrota, otra, y no hablo de que el pasado 23 de junio en el seno de las Naciones Unidas 184 países rechazaran, una vez más y de forma abrumadora, el embargo a Cuba aislando a Estados Unidos e Israel y a las tres vergonzosas abstenciones de Colombia, Brasil y Ucrania, y exigieran el fin de unas medidas coercitivas unilaterales, no. El imperio ha sido derrotado, de nuevo, con el desarrollo de las vacunas contra la COVID-19 Abdala y Soberana 02, ambas por encima del 91% de eficacia. Otra lección que sumar a las brigadas de docentes que han sacado de las tinieblas del analfabetismo a millones de personas en todo el mundo con el método “Yo, sí puedo”, que sumar a las brigadas médicas, a la cooperación ante catástrofes… y así podríamos seguir con decenas de ejemplos, y es que en Cuba solidaridad es compartir lo que se tiene y no dar lo que te sobra. 

Y casualmente, cuando los candidatos vacunales se abren camino gracias al tesón y compromiso por garantizar derechos a un pueblo y combatir las desigualdades por parte de país pequeño, bloqueado económica y comercialmente, surge un grupo de lacayos, mamporreros y algún que otro mercenario a hacer ruido. 

El presidente Joe Biden ya debería saber que la política norteamericana respecto a Cuba, por mucho arrope que tenga por parte del lobby anticubano del estado de Florida, ha fracasado constantemente. Debería preguntarle a Trump, pese a su vuelta a las políticas injerencistas y de hostigamiento contra Cuba, prohibición de viajes de ciudadanos estadounidenses a la mayor de Las Antillas, eliminación de intercambios culturales y educativos, la prohibición de transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas… por qué no logró desestabilizar al Gobierno cubano y aquí el quid de la cuestión, en Cuba el Gobierno es el pueblo y nadie puede derrotar a un pueblo entero. En el último lustro las pérdidas económicas provocadas por el bloqueo superaron los 17.000 millones de dólares. Los daños acumulados en las seis décadas ascienden a 147.853 millones de dólares y aún así, Cuba y su Revolución siguen resistiendo.

Y en todo esto juegan un papel fundamental las campañas mediáticas basadas en la agresión constante a la Revolución Cubana que, aunque también han fracasado históricamente, son cada vez más usadas como estrategia para el nuevo modo de guerra, una guerra mediática que complementa a la perfección a la económica que supone el bloqueo. Para ejemplo, las manifestaciones en La Habana ampliamente retransmitidas internacionalmente. Unos pocos cientos de personas en una ciudad de 3 millones que aprovechándose de la asfixia que provoca el bloqueo y sus consecuencias intentan hacer ruido, siguiendo las órdenes de EE.UU., y que el mismo día tienen una respuesta de decenas de miles de revolucionarios y revolucionarias, ampliamente silenciadas internacionalmente.

El Bloqueo norteamericano, es una política anacrónica e ineficaz que no ha logrado ni logrará su objetivo y ha terminado por desacreditar y aislar al propio Estados Unidos. Casi nadie se cree ya la falsa preocupación por los Derechos Humanos, cuando realmente, el bloqueo supone una violación flagrante y sistemática de los mismos. Al contrario, cada vez es más compartida la opinión de que el bloqueo es una política genocida, que tiene solo por objetivo rendir por miseria al pueblo cubano que desde enero de 1959 lucha por construir un mundo mejor. Y no lo digo yo, lo dice textualmente el memorando del Departamento de Estado estadounidense del 6 de abril de 1960 que llama a poner en práctica “todos los medios posibles para debilitar la vida económica, negándole a Cuba dinero y suministros” para provocar hambre y desesperación con el objetivo de derrotar al gobierno. Afortunadamente no lo lograrán, porque la Revolución es firme y somos muchos y muchas los que estamos con Cuba para todos los tiempos.

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