El Capitalismo criminal

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Lidia Falcón, Presidenta del Partido Feminista de España.

Xavi Cayuela Camilo fue asesinado el 30 de abril de 2021 a las 12:30. Una máquina de tejer telas asfálticas, telas plastificadas y lonas, que deben doblarse estiradas perfectamente, lo enganchó entre un circuito de potentes rodillos y planchas que literalmente lo aplastó. Cuando acudieron a recogerlo solo se le veían las piernas. A la madre se le ha contado que se dio un golpe en la cabeza para que no imagine, el resto de su vida, la cabeza y el cuerpo de su hijo destrozados entre rodillos.

Tenía 19 años, tenía novia, era serio y formal, por eso encontró trabajo en la fábrica CIDAC de Cornellá, a 30 kilómetros de Barcelona. Llevaba trabajando medio año pero solo tenía un contrato de sustitución y aquel día alguien decidió que a pesar de no contar con la formación necesaria ni haber utilizado nunca esa máquina, se ocupase de ella, ya que la persona que lo hacía ese día no había podido ir a trabajar.

La dirección de la empresa sabía que la máquina estaba considerada peligrosa. Las seguridades se habían anulado, los protectores estaban quitados. Se trataba de que no parara nunca y cualquier reparación se realizara mientras la máquina siguiera produciendo. El beneficio es la suprema meta por encima de la vida de los trabajadores. Ellos son la leña que se quema en el horno del Capital.

Se había denunciado cinco veces por trabajadores que habían abandonado la fábrica, hartos de correr peligro de muerte durante 12 horas sin descanso y la máquina seguía a pleno rendimiento. Los empresarios no acudieron al lugar del siniestro, no se han reunido con la familia, ni siquiera han enviado un mensaje de pésame ni han acudido al entierro. Dicen que consultarán a sus abogados si pagarán el sepelio. Lo que sí están haciendo es acosar y amenazar a los demás trabajadores y ex trabajadores con el despido si hacían declaraciones públicas o daban cualquier información a los medios de comunicación.

Este capitalismo asesino tiene sus cómplices y encubridores, naturalmente, si no, no sería posible que fuera tan impune en un sistema llamado democrático. Así, ningún político del Ayuntamiento de Cornellá o de la Consejería de Industria se ha puesto en contacto con la familia, ni le ha enviado una nota de condolencia. Al fin y al cabo se trata de una empresa privada que es el modelo de producción por excelencia, desechado por obsoleto el sistema público. En consecuencia, las instituciones del Estado no tienen ninguna responsabilidad. Cornellá forma parte del llamado cinturón rojo con un Ayuntamiento de “izquierda”. Cuando los trabajadores y la familia de Xavi se manifestaron ante la puerta de la fábrica y después frente al Consistorio, nadie salió a darles alguna explicación ni manifestarles su apoyo.

Xavi ha recibido el mismo trato que se hubiera dado a un tornillo. Si se ha roto se tira a la basura y se sustituye por otro. En esa empresa no se proporciona ropa de trabajo ni protección personal de ninguna clase. La Inspección de Trabajo ni está ni se la espera.

Cuando las dirigentes del Partido Feminista nos entrevistamos con el Director General de Trabajo para denunciar las condiciones de trabajo de varios colectivos de mujeres, tanto en labores del campo como fabriles, nos informó que era imposible que se vigilaran todos los sectores de producción ya que el Ministerio de Trabajo únicamente dispone de 1.000 inspectores de trabajo y 1.500 subinspectores para toda España.

Que nadie piense que la historia de Xavi es excepcional. 780 trabajadores fallecieron en accidente laboral en 2020, 13 más que en 2019, a pesar de que las restricciones impuestas por la pandemia redujeron el número de jornadas de trabajo. No hemos sabido las circunstancias de esas muertes. Cómo trabajaban las víctimas, que medidas de seguridad se observaban, qué justificaciones dieron los empresarios, que juicios se han celebrado, que sentencias se han dictado, qué consecuencias han tenido, si se han mejorado después las condiciones de trabajo, se ha inculpado a los empresarios o a los encargados, o, como debe ser más probable, a la propia víctima.

Mientras tanto, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, tan alabada por la patronal, ni ha hecho mención de esa tragedia continua que son los accidentes mortales de trabajo ni ha prometido mejorar la inspección de trabajo. Ya sabemos que la reforma laboral del PP que ampara estos crímenes de la patronal no se modifica. Hace tres años que el gobierno prometió primero derogarla, después, más prudente, debidamente asesorados por la CEOE, modificó ese radical propósito por el más prudente de reformarla. Y no se sabe cuándo se hará realidad. Hace pocos días el Presidente de la patronal, Antonio Garamendi Lecanda, declaró a los medios de comunicación que no era el momento de cambiar las condiciones laborales ante las dificultades económicas que están sufriendo los empresarios. De las dificultades de los trabajadores no habló nadie.

Hemos regresado al siglo XIX. La historia de Xavi Cayuela Camilo es una historia de Charles Dickens. La modernidad de la que tanto se presume ahora consiste en retroceder dos siglos. Recuerdo haber sostenido una discusión con una filósofa posmoderna, que me acusaba de defender teorías periclitadas como el marxismo. La actualidad requiere de pensamiento moderno me dijo. Eso fue poco antes de que asesinaran a Xavi.

2 Comentarios

  1. Querida Lidia ha ganado la medio cerebro de Ayuso ¿Qué esperas de los trabajadores? el mundo laboral está compuesto por animalitos de carga…

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