Fallece Caballero Bonald: Generación del 50 entre España y América

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Se ha muerto como del rayo José Manuel Caballero Bonald, poeta, pensador y flamencólogo. Como las cometas que se recogen tarde para que el viento las lleve a la eternidad, el poeta ha dedicado sus 94 años a la poesía con un lenguaje cuidadoso y a veces barroco. Ha fallecido justo cuatro años después de ser rechazado por segunda vez como miembro de la Real Academia de la Lengua Española donde se había ganado su puesto a pulso, cosas del destino. Era la silla M de ”Mar”, al que tanto cantó. Caballero Bonald nació en Jerez de la Frontera el 11 de noviembre de 1926 y ha fallecido en Madrid. De esa portentosa generación del 50, donde estaban Blas de Otero, J. A. Goytisolo, Ángel González, J.A. Valente, Gil de Biedma o Carlos Barral, entre otros, ya se queda solo Francisco Brines, ya se sabe, sólo puede quedar uno. El poeta cursó estudios de Filosofía y Letras en Madrid y Sevilla y después se trasladó a Colombia combinando su actividad literaria y docente. Siempre estuvo entre las dos orillas del Atlántico. Durante la dictadura coqueteó con el Partido Comunista y siempre quedó ese poso social en sus poemas. 

Se inicia como poeta en 1948 con “Poesía” (1945-1948), a la que siguieron “Las adivinaciones” (1952), “Memorias de poco tiempo” (1954), “Ateneo” (1956), “Las horas muertas” (1959), “El papel del coro” (1959) y “Pliegos de cordel” (1963). En 1969 se publicó “Vivir para contarlo”, obra que recoge toda su poesía. En 1997 apareció una antología de sus poemas con el título “El imposible oficio de escribir. Antología”, y en 2002 una tercera recopilación, titulada “Antología personal”, acompañada de un CD con poemas recitados por el autor. Como novelista, su producción es escasa aunque significativa en lo que a narrativa social se refiere. Destacan “Dos días de septiembre”, que ganó el premio Biblioteca Breve de Novela en 1961; “Ágata ojo de gato”, con la que ganó el premio Barral y de la Crítica; “Toda la noche oyeron pasar pájaros”(1981), premio Ateneo de Sevilla; y “En la casa del padre” (1988). Prolífico ensayista, hay que destacar obras como: “Narrativa cubana en la Revolución” (hay que recordar que su padre era cubano) (1968), “Luis de Góngora” (1982), “Luces y sombras del flamenco” (1975) o “Sevilla en tiempos de Cervantes” (1991).

En 1995 publicó la primera parte de sus memorias, titulada “Tiempo de guerras perdidas”, que volvió a ser revisada en 2004; y en 2001, la segunda parte, titulada “Costumbre de vivir”. Ambos volúmenes recogidos en “La novela de la memoria” (2010). En 2004 fue galardonado con el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana por el conjunto de su obra, y al siguiente año con el premio Nacional de las Letras Españolas. Ha recibido numerosos galardones a lo largo de su carrera, pero el reconocimiento definitivo le llegó en 2006 con el premio Nacional de Poesía por su obra “Manual de infractores”, poemario que el autor califica como “apología de la desobediencia”. El 29 de noviembre de 2012 recibió el Premio Cervantes, máximo galardón de las letras españolas. En 1998 se creó la Fundación Caballero Bonald, con sede en la casa donde nació el poeta, un referente de la literatura y poética de Jerez.

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