Las huérfanas del feminismo

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Lidia Falcón, Presidenta del Partido Feminista de España.

Cuando se cumplen 42 años de que se constituyó el Partido Feminista de España, en marzo de 1979, me entero de que el feminismo español está huérfano de una organización política que participe en las instituciones defendiendo los derechos de las mujeres, gracias a la información que nos ha suministrado en este mismo medio Esther Pedroche.

Por supuesto ni en el feminismo ni en el socialismo ni en la izquierda somos todas decentes, sinceras, honradas y valientes, porque todas y todos somos seres humanos. Pero es de pedir que los y las militantes feministas que pretenden cambiar la sociedad para hacerla mejor, sean más sinceras, más honradas y más valientes que los que representan a la derecha depredadora y explotadora.

Desde aquel luminoso día 8 de marzo de 1979, el Partido Feminista de España ha luchado bravamente, sin descanso ni rendición, para convencer al Movimiento Feminista de que sin una organización política que represente a la mujer como clase social y económica, que compita en la arena electoral con quienes representan a los diversos sectores del Capital y del Patriarcado que no defienden ni han defendido nunca los intereses de las mujeres, ni cumplen nuestras demandas.

Desde aquel lejano año 1979, el PFE ha participado activa, y esforzamente, en contiendas electorales, en asambleas del MF, ha realizado Congresos y Plenarios, tiene múltiples relaciones internacionales, y está activo y presente en todos los medios de comunicación. Realiza cursos de formación política y feminista, que hoy se difunden por los medios digitales, y no lo desconoce nadie en el feminismo internacional.

Conseguir su legalización les costó a las promotoras del PFE dos años de trabajos penosos, rutinarios y caros, porque estando en Barcelona debíamos viajar continuamente a Madrid para negociar con los políticos y funcionarios posfascistas que estaban organizando el sistema democrático de que disfrutamos. Entonces quienes nos apoyaron fueron las feministas francesas, norteamericanas, italianas, porque las españolas no se sentían tan huérfanas como ahora, habiendo encontrado varios padres y madres de adopción que repartían subvenciones, cargos y puestos en las listas electorales.

Como en 1980 no habíamos podido todavía vencer la resistencia del Ministerio del Interior para lograr nuestra inscripción en el Registro de Partidos Políticos, en las primeras elecciones autonómicas catalanas intentamos lograr una amplia coalición con los demás grupos feministas que se movían mucho entonces en Cataluña, y crear lo que llamamos el “Front de Dones”, una candidatura feminista auténtica, que recogía todas las reivindicaciones que se planteaban entonces, dispersas en las variadas asociaciones que se habían creado. No fue posible porque las asociaciones más importantes no eran huérfanas, estaban muy bien tuteladas por grandes partidos que sabían muy eficazmente comprar voluntades, dar cargos y sueldos y subvenciones. Y las pequeñas, las dirigían mujeres sin formación política que más iban a divertirse a las reuniones y a hacer batucadas en las manifestaciones, como ahora.

Por ello nos presentamos en alianza con otros pequeños partidos de izquierda, y no obtuvimos ningún resultado, porque las feministas que tenían familia no nos votaron, naturalmente, y las huérfanas tampoco porque no votaban.

De entonces acá la lista de las actividades, confrontaciones, luchas, publicaciones, participación en medios, asambleas, viajes internacionales, asistencia a las Conferencias Internacionales, se haría tan larga que no podría resumirla en este artículo.

Desde 1980, El Partido Feminista de España, ha publicado 34 números de la Revista Poder y Libertad, 45 libros sobre todos los temas del feminismo nacional e internacional, ha participado en el intento de crear la Internacional Feminista, y ha concurrido a las elecciones europeas de 1999, con una candidatura propia COFEM (Confederación de Organizaciones Feministas del Estado Español) Entonces las huérfanas eran menos, porque los Partidos que gobernaban eran poderosos y disfrutaban de mucho bienestar, pero se sintieron presionados por nuestro ejemplo, y aquel año –el único- tanto el PSOE como el PP, presentaron a sendas mujeres como cabezas de lista al Parlamento Europeo. Loyola de Palacios por el PP, y Rosa Díaz por el PSOE. Con estas mamás, las huérfanas las votaron a ellas y no a nosotras.

Yo hablé en la ONU sobre la situación de la mujer en el mundo en 1982. He explicado lo que es el Partido Feminista de España en 46 países y he impartido clases y cursos en 35 Universidades estadounidenses. El Senado de Puertorrico me dio un premio por la lucha feminista de toda mi vida.

Nosotras fuimos las únicas que llevamos a la III Conferencia de la Mujer de Nairobi la demanda de que se prohibiera la clitoridectomía y la infibulación, y ni las huérfanas ni las hijas de familia, entonces capitaneadas por Carlota Bustelo, como Directora del Instituto de la Mujer, nos apoyaron porque dijeron que eso era entrometerse en las otras culturas.

El año 2015, cuando ante el desprecio y el ninguneo de las huérfanas del feminismo padecíamos la soledad del corredor de fondo, el PFE decidió unirse a Izquierda Unida, para no sentirse a su vez tan huérfano. Las peripecias que hemos vivido están suficientemente recogidas y documentadas en las polémicas públicas que se han seguido. Gané las primarias a la candidatura de Unidad Popular por Sevilla y los dirigentes me impidieron presentarme a las elecciones generales de 2015 como cabeza de lista, ninguneándome y humillándome los entonces mandamases Cayo Lara, coordinador general de IU, Adolfo Barrena, secretario de organización, y Alberto Garzón que se promocionaba para echar a Cayo y ponerse él. Y entonces ni las huérfanas ni las de la buena familia de IU nos apoyaron, sino que los dirigentes de esa organización de izquierda promovieron la disolución del Área de la Mujer, y dejaron a nuestras “compañeras” llorando el luto por la desaparición de la única área feminista de la organización. Sin que ninguna de las militantes de IU –alguna que tenía buena relación conmigo incluso- levantara una ceja, dijera una palabra ni mucho menos hiciera pública su repulsa por esta actuación.

Nos postulamos nuevamente en las elecciones de 2018 en Andalucía, con igual resultado e idéntica conducta de las huérfanas. María Jesús Fernández, coordinadora del Partido Feminista en Las Islas Canarias ganó las primarias en Las Palmas a las elecciones de 2019 en IU y la dirección de Madrid envió otra lista, que apoyaron obedientemente las órdenes sin que ninguna, ni huérfanas ni hijas de familia ni militantes ni del Área de la Mujer nos defendiera..

Y cuando en diciembre de 2019 el PFE publicó el ya famoso comunicado contra la Ley Trans, y la dirección de IU decidió expulsarnos, ni las ex Área de la Mujer, ni las militantes de IU, ni las huérfanas del feminismo ni las que ahora ansían encontrar un papá que las prohije para formar un nuevo partido político, abrieron la boca para defendernos. Y la asamblea con 56 participantes votó nuestra expulsión sin conocer la Ley.

Cuando la infamia llevó a que me procesara la Fiscalía de Odio por el comunicado y mis artículos y entrevistas, unas cuantas de las huérfanas, y varias de las que tienen familia, y sobre todo las compañeras honradas de toda la vida, me apoyaron. Ciertamente era necesario si no queremos que acaben con todas.

Pero hace falta mucho valor para que decir que el feminismo político está huérfano en España. El PFE es el más antiguo partido feminista del mundo, habiendo sido liquidados los que hubo en Francia, Bélgica, Holanda, Canadá, Israel, Sry Lanka, Malasia, y queda, en esta soledad, Iniciativa Feminista de Suecia, creado veinte años después del nuestro.

En este incómodo camino plagado de dificultades administrativas, de enemigos políticos, y de las trapacerías, traiciones y conspiraciones de las huérfanas y de las hijas de familia para acabar con nosotras, el PFE ha sido el único partido que se ha opuesto a la Ley de Violencia de Género tan amada tanto por las huérfanas como por las que tienen familia, cuya denominación se ha desvelado ya como la puerta a ese engendro de la teoría del género. Hace treinta años que me pronuncié contra ese vocablo que no significa nada, y todas, las huérfanas y las que no lo son, lo aceptan con placer.

Hemos hecho varios estudios completos jurídicos de la ley de violencia y de sus consecuencias sociales, perfectamente conocidas, con la tragedia, entre otras, de contar 1.300 asesinadas desde que se aprobó la ley. Nos hemos opuesto a la Ley de Paridad, que ahora impide presentar listas electorales únicamente de mujeres, sin que ni las huérfanas ni las hijas de familia, nos hayan apoyado nunca, porque había asegurar puestos de hombres en la política, no fueran a quedar relegados.

La exigencia de invertir la carga de la prueba en los procesos de violencia contra la mujer, de imponer medidas eficaces para igualar los salarios que desde hace doscientos años estamos reclamando, de aprobar de una puñetera vez la abolición de la prostitución y una ley seria contra la trata de seres humanos, de modificar la Ley electoral que penaliza a todas las formaciones políticas de izquierda, las hemos planteado continuamente nosotras, Y por supuesto, hemos sido el único grupo, organización, asamblea, asociación, plataforma y cualesquiera otra denominación para un grupo feminista, que reclamamos la proclamación de la República, la salida de la OTAN, la separación de la Iglesia y el Estado, la renegociación de nuestra pertenencia a la Unión Europea, la denuncia del imperialismo estadounidense y nuestra servidumbre a las órdenes del Departamento de Estado de EEUU. Porque nosotras somos la verdadera oposición feminista a los gobiernos que desde hace 40 años están al servicio del Capital y del Patriarcado. Y estos temas a las huérfanas del feminismo no les interesan nada. Porque nosotras sí hacemos política, y política feminista. Ni asociacionismo, ni reformismo, ni performans, ni encuentros que son quedadas de amigas para llorar juntas por lo que no tenemos ni nos dan nuestros “papás”.

El Partido Feminista ha presentado informes y ponencias en el Congreso y en el Senado reclamando la abolición de la prostitución, cuando las huérfanas estaban en sus cosas. El Partido Feminista es el primero que presentó denuncia en el Juzgado de Guardia contra la Feria de Vientres de Alquiler que se estaba celebrando en el Hotel Chamartin de Madrid, una reclamación pidiendo que se prohibiera, ante el Ayuntamiento regido por la entonces aplaudida alcaldesa Manuela Carmena, y denuncia en la comisaria de policía. Las acciones legales ni siquiera se activaron, y Carmena nos dijo personalmente que ese era un asunto privado en el que el Ayuntamiento no podía interferir.

El Partido Feminista, amén de otras muchas acciones: recogida de firmas, mítines callejeros, manifestaciones, encuentros con las simpatizantes, webinarios semanales, debates telemáticos, sobre todos los temas que afectan al feminismo y causan la desgracia de las mujeres, está en primera línea de fuego contra la Ley Trans. Hemos estudiado y publicado varios informes y análisis sobre esas infames leyes, y lo he expresado en todos los medios de comunicación, lo que me ha ocasionado tres procesos en la Fiscalía de Odio, que me expulsaran de Izquierda Unida, que me quitaran la colaboración con el diario Público y que me cerraran todas las cuentas de Twitter. Y que hoy buscando medios que me publiquen tenga que aceptar las diversas “censuras” de sus propietarios y directores, más temerosos del lobby trans que decididos a defender el feminismo.

Y todo esto lo escribo, con la inversión de tiempo y energía que supone, porque me parece realmente descarado que Esther Pedroche, que ha estado en mi casa con su hermana Montse, toda una tarde, dedicándome elogios, que asistieron al III Congreso del Partido en febrero y marzo de 2020, que se han hecho ambas militantes del PFE, un día, para darse de baja al siguiente, tenga el valor ahora de escribir y publicar que el feminismo político está huérfano en España.

Las discrepancias ideológicas son el alimento de la política y cualquiera tiene derecho a expresarlas, sin condiciones. Nunca he interpuesto una demanda o querella contra quienes me han criticado, insultado, difamado y humillado a lo largo de mí ya larga vida, tildándome de todo lo nefasto y criminal que puede ser una persona. Pero a lo que no se tiene derecho es a tergiversar, ningunear, mentir, disfrazar la verdad y menospreciar los 70 años de mi vida militante, y el ingente esfuerzo que me ha supuesto a mí, y a tantas como están conmigo honradamente, mantenernos con dignidad en la primera trinchera de la lucha feminista, para convertirse ahora en la protagonista de esa búsqueda de padres que se van a dedicar las huérfanas feministas. Porque esa manera de actuar, que será sin duda protegida y magnificada por los medios de comunicación que nunca nos han querido, precisamente porque somos el único partido político feminista, no es feminista ni siquiera honrada.

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