Gerente propone quitar el móvil a pacientes para que familiares no influyan en traslados al Zendal

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Que la pandemia está exteriorizando las terribles consecuencias de debilitar recorte tras recorte a la Sanidad Pública es algo que por desgracia la actualidad evidencia a diario. Pero el caso especial de la Comunidad de Madrid y la gestión del Hospital Zendal está superando las posibilidades más esperpénticas.

En la grabación de una reunión del equipo médico responsable del Hospital Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares, desvelada por la Cadena SER, se escucha a una gerente del centro quejándose del escaso número de pacientes que son derivados al nuevo hospital de pandemias, al mismo tiempo que su plantilla de profesionales está mermada debido a que son desplazados a Valdebebas decenas de sanitarios. La gerente expone en la conversación grabada su preocupación por que la influencia de las familias incida en la decisión de los pacientes, cuyo traslado es voluntario.

Dolores Rubio, la mencionada gerente, llega a sugerir la interrupción de la comunicación de los pacientes con las familias para eludir esa posible influencia. Para ello propone que se les retire el móvil: «La familia hay que mantenerla fuera- propone Rubio-. Pues se prohíben los teléfonos. ¿Por qué tiene que llamar a la familia? ¿Por qué tiene que tener un móvil?».

En la misma conversación la responsable culpa a los profesionales del centro hospitalario de «boicotear» los traslados al hospital de pandemias, de quienes sospecha que pueden influir negativamente con sus comentarios a los pacientes y familiares sobre la decisión, e intercambia opiniones con los otros responsables sobre la mala prensa que está recibiendo el nuevo centro debido al uso político de su creación.

Se ve que los administradores de la sanidad madrileña andan obsesionados con los boicots y maquinaciones ajenas, pues el día anterior fue presentada en la policía la denuncia que los directivos del Zendal efectuaron sobre posibles boicoteos sufridos según sus sospechas por el propio personal hospitalario, tales como supuestas desapariciones de material, desconexiones de aparatos que marcan constantes vitales, o alarmas que suenan a deshoras.

Curiosamente fue el propio líder del Partido Popular, Pablo Casado, quien involuntariamente causó el mayor boicot a su compañera de filas, Díaz Ayuso, cuando durante la presentación del hospital -sin acceso a periodistas no autorizados- dejaba en evidencia las carencias del nuevo centro al preguntar si había quirófanos. Los despropósitos que siguieron a la disparatada presentación fueron aún más elocuentes. Sindicatos denunciaban que profesionales sanitarios eran presionados para aceptar traslados al Zendal. Pacientes colgaban videos con imágenes de comidas servidas en el centro en evidente mal estado. Una cadena de desatinos que trasluce la incompetencia e ineficacia de los administradores que han dedicado un enorme presupuesto a un nuevo centro de dudosa necesidad.

A pesar de que el propio vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, ha manifestado su rechazo a las declaraciones de la responsable del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, parece que ésta no será destituida y la Consejería de Sanidad de Madrid se niega al cese.

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