Útero Animal (La Complutense insulta a las mujeres)

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Berta O. García, feminista. Copresidenta de la Coalición Internacional para la Abolición de la Explotación Reproductiva (CIAMS).

La Escuela de Invierno de la Universidad Complutense de Madrid tiene programado para el próximo mes de febrero un curso titulado «El futuro de la reproducción humana. Nacer por reproducción asistida con asistencia de donantes reproductivos». Dicho curso, enmarcado en la Escuela de Ciencias Sociales, cuenta con el auspicio del banco Santander, con becas para sufragar parte del precio de la matrícula.

Si ya el propio título del curso en cuestión hace saltar todas las alarmas (esa especie de predicción apocalíptica de película dominguera en el que sólo será posible nacer con asistencia de donantes reproductivos), una ojeada a los objetivos, el programa y las actividades prácticas del mismo revelan el profundo desatino de la Complutense -una universidad pública con su correspondiente plan de igualdad- en la oferta de dicho curso. Y quiero recalcar ambos aspectos: que es pública, por un lado, y por ello supuestamente comprometida con la legalidad vigente, y que tiene un plan de igualdad, también supuestamente -sólo supuestamente- comprometido con los derechos humanos, con el principio de igualdad entre mujeres y hombres y en contra de los estereotipos sexistas y de género, origen de desigualdades persistentes, según se puede leer en dicho plan. Papel mojado.

En este curso, además de la donación de gametos, presentan la gestación por sustitución encuadrada dentro de la «reproducción asistida con donantes», como una ruta (?) y una técnica para formar familia, cuando nuestra propia ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida incluye sólo aquellas técnicas que reúnen acreditación científica y clínica, y excluye la gestación por sustitución de dichas técnicas, porque evidentemente no lo es. Y no sólo, sino que considera nulo de pleno derecho el contrato de gestación por sustitución. ¿Hace falta explicar a la Complutense que el embarazo y el parto no son ninguna técnica de reproducción? Por lo visto, sí. ¿Hace falta explicar a una universidad, templo del conocimiento, que el proceso biológico de la gestación no se puede donar, como tampoco se puede donar la respiración o la digestión? Por lo visto, también. Pero no nos engañemos, lo saben.

Lo saben de sobra, pero intentan construir un decorado de atrezzo que enmarque el principal objetivo del curso: «Presentar los nuevos nichos económicos y los nuevos emprendedores que se originan en contacto con el mercado de la reproducción asistida». Bien, ésta es precisamente la madre del cordero, la explotación reproductiva de las mujeres (y la mal llamada ovodonación también lo es) como un nicho de mercado que requiere «con emergencia» nuevos profesionales. Y a mí, cuando me hablan de nicho de mercado, de explotación reproductiva de las mujeres y de profesionales ligados al sector, sólo se me ocurre un nombre: proxenetas reproductivos. Proxeneta según la definición adquirida en latín, agente o intermediario en la venta de esclavos o de lo que fuera; una especie de broker, hoy en día, de cuerpos ajenos -de mujeres, concretamente- y de las vidas nacidas de esos cuerpos.

Y no se me pasa por alto que el ministerio de Justicia instó en agosto de 2019 al Fiscal General del Estado a que investigara las agencias de vientres de alquiler que operan en España, lucrándose de una actividad ilegal realizada en terceros países, al tiempo que recordaba que ésta era una práctica prohibida por la legislación española. ¿Alguien sabe en qué quedó aquello? Lo pregunto más que nada porque hoy leo con estupor que el curso de la Complutense contará con un representante de Interfertility, una empresa de gestación subrogada, en calidad de profesor colaborador, que irá a explicar cómo se monta una empresa de vientres de alquiler. Que seguramente pasará factura a la Complutense por su colaboración y pagaremos con nuestros impuestos, porque el altruismo en este negocio sólo se les supone a las mujeres gestantes.

Luego tenemos en el programa otro puntito interesante: la búsqueda de los orígenes en descendientes de donantes de semen. Sólo de donantes de semen, ojo, porque la donante de óvulo no importa nada, y mucho menos esa madre biológica que convirtió un embrión en un feto, lo gestó y lo trajo al mundo, siendo privada de su derecho a la filiación por naturaleza. Privada tanto ella como la persona nacida, ya que éste es un derecho bidireccional; pero qué importa, si de lo que se trata en este nuevo nicho de negocio, hoy como hace miles de años, es de dar perpetuidad al linaje paterno.

Lo más repugnante e indignante del curso queda reservado para el final, en las actividades prácticas destinadas a los problemas bioéticos, en las que se analizará o se debatirá, yo qué sé, «el útero artificial vs el útero animal». ¡Útero animal! Pero, oigan, ¿no están hablando ustedes de reproducción humana? ¿Cómo tienen la grandísima desvergüenza de referirse al útero de las mujeres como «útero animal»? ¿No saben ustedes que lo que se contrapone a «artificial» (caso de que existiera un útero artificial capaz de llevar a cabo externamente y de principio a fin la gestación, que no existe) es «natural» o, más precisamente en este contexto, «humano»? ¿Por qué cuando buscan a una «gestante» tienen clarísimo qué es una mujer y cuando se refieren a las mujeres nos degradan nombrándonos vulvaportantes, cuerpo gestante o útero animal? ¿Saben lo que nos ha costado y nos sigue costando a las mujeres situarnos no ya en pie de igualdad, sino de humanidad, con el hombre? Si para Benjamín Netanyahu las mujeres no somos más que animales con derechos, para las directoras de este curso de la Complutense ni eso somos, ya que quedamos reducidas a mero útero animal y, encima, sin derechos, puesto que la gestación por sustitución o vientre de alquiler supone la obligada renuncia (ergo violación) de nuestros derechos humanos y nuestros derechos fundamentales contenidos en la Constitución.

Por todo ello, apelo al rector de la Complutense para que anule dicho curso, ya que contradice la legalidad vigente y su propio plan de igualdad, aborda la explotación reproductiva desde un enfoque mercantilista y patriarcal, en lugar de hacerlo desde una perspectiva feminista y de derechos humanos de las mujeres y personas recién nacidas, e insulta a las mujeres.

4 Comentarios

  1. Piénselo bien, es una aberración lo q programan hacer. Va en contra de los derechos de media humanidad para satisfacción de una parte de la otra media. Intolerable.

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