Los gritos sordos del Partido Demócrata

Una vez más las encuestas vuelven a fallar en la Potencia mundial, y hasta hace pocas horas, aún seguíamos sin conocer cuál será el resultado definitivo.

Todos estamos centrados en la carrera presidencial, sin embargo, había más plazas en juego. Las dos Cámaras legislativas: todos los asientos de la Cámara de Representantes y un tercio de los del Senado.

A esta hora, los demócratas obtienen una victoria agridulce, reducen su margen en la Cámara de Representantes y no logran hacerse con el control del Senado.

Con esta situación, si no cambia en elecciones venideras, los demócratas estarán en manos de los republicanos. Todo pinta a que la conformación del nuevo gabinete estará más escorado a la derecha de lo que se esperaba.

Las medidas más sociales y ecológicas que fue aceptando Biden de forma mínima para sobreponerse a Bernie Sanders, van a ser complicadas de aprobar si se mantiene esa mayoría.

La base del Partido se ha ido moviendo, han reducido su apoyo en las circunscripciones dónde hay más población hispana y han aumentado en los barrios dónde hay más predominancia de nuevos ricos y tecnológicas.

La población hispano latina y no sólo la cubana o venezolana en Florida, que esos si son más conservadores, han apoyado más a Trump que en 2016, aunque la mayoría si se ha decantado por Demócrata.

En las zonas de frontera con México, dónde hay más población hispana, de segunda y tercera generación, Donald Trump ha mejorado de forma considerable. El ala más neoliberal y conservadora del Partido Demócrata ha cargado rápidamente contra la izquierda del partido, culpándoles de los malos resultados.

La congresista Alexandria Ocasio-Cortez quién ha ganado su reelección y además ha conservado el estatus de su partido «La Familia trabajadora» dentro del Partido Demócrata ha respondido de esta forma:

«No se puede simplemente decirle a los organizadores negros, marrones y juveniles que se acerquen para salvarnos en cada elección que se callen o que sus representantes no los defienden cuando nos necesitan».

Estos análisis que suelen caer en saco roto dentro del partido, son voces sordas que gritan y advierten de un peligro cada vez mayor y es la desvinculación de los Demócratas con la base del partido. La prueba está en que Trump no estaba tan acabado como pensaban los analistas. Ha conseguido buenos resultados en Estados en dónde predominan las industrias y hay un voto más obrero

En estos momentos, el equipo de Trump ha iniciado una especie de vodevil para desprestigiar las elecciones con declaraciones y litigios judiciales. Todo esto, tras haber nombrado una mayoría conservadora en el Tribunal Supremo.

Aunque todo esto nos sorprenda, era de esperar que se comportase así ante una derrota cada vez más clara. Hace días que Bernie Sanders ya nos lo adelantó y así lo recogen las redes:

Las autoridades electorales han desmentido las acusaciones grotescas de fraude electoral y los diferentes medios, afines a uno y otro partido también. El Presidente ha dicho en varias declaraciones que le estaban robando las elecciones y que su transición no iba a ser pacífica.

Todo esto ha generado un clima de violencia , con seguidores de Trump acudiendo a centros electorales a exigir que se pare de contar. Una intimidación en toda regla. El peligro no esta en estos días,sino en lo que pueda pasar de aquí hasta que se de el relevo en la casa blanca.

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