Argentina: Una semana de confrontación

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Sergio Mario Guilli, fundador de la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.

Semana con múltiples variantes la que está concluyendo. El martes 27 el pueblo salió a las calles a recordar a Néstor Kirchner a 10 años de su fallecimiento. Luego de unas semanas en las que minúsculos sectores de la derecha odiadora se enseñoreó en las calles, el pueblo dijo presente el 17 y el 27 de octubre y puso las cosas en su lugar.

Cristina sacó una carta donde llama a un acuerdo multisectorial para terminar con el sistema bimonetario que horada cualquier posibilidad de construir un país. Si todos nuestros esfuerzos pueden ser acumulados por unos pocos, transformados a dólares y fugados graciosamente a este país no lo salva ni Mandrake (se nos cayó el DNI).

El día viernes vivimos dos golpes. La expulsión de los compañeros del Proyecto Artigas en Entre Ríos y la represión contra los compañeros que intentaban resolver su problema de la vivienda en Guernica. En los dos casos representantes del poder judicial, ese poder medieval y antipopular, cancerbero del orden oligárquico, fallaba contra el pueblo y a favor de los poderosos. Los hermanitos Etchevehere, usurpadores seriales, machistas que expropiaron la herencia de su hermana, festejaban con la Bullrich y los gauchócratas el fallo favorable.

El otro foco estuvo en la toma de Guernica y la represión policial. Andrés “Cuervo” Larroque, Ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, hizo un denodado trabajo asistiendo en persona a la toma por semanas para intentar llegar a un acuerdo. 754 familias pudieron ser  censadas y ya se están desarrollando los planes para asistirlas en su problemática. Quedaban unas 150 personas conducidas por dirigentes que no tenían ninguna intención negociadora. ¿Qué faltó? El Ministerio debería haber puesto más énfasis en comunicar lo que se estaba haciendo y las dificultades que se estaban afrontando para llegar a una negociación. Se pidieron prórrogas a la justicia hasta que el lugar de mediador del Ministerio quedó totalmente desgastado. El fiscal a cargo del desalojo, Juan Cruz Condomí Alcorta, tuvo la selfie que quería, con la represión de fondo, para generar aún más rabia e impotencia en los sectores populares. Con una policía provincial que hace muy poco tiempo salió a bloquear la gobernación y la Quinta de Olivos con armas y patrulleros, tenemos el sándwich perfecto para jaquear a la gobernación. El poder judicial fallando contra el pueblo, la policía ejecutando la represión y luego vendrán quienes le achaquen al gobierno la responsabilidad. Un intento de revival del “son todos lo mismo” que tan funcional a la derecha fue, es y será. 

El problema de la vivienda nos toca a todos, no solo a la gente de Guernica. Sin la intervención del Estado y confiando el tema pura y exclusivamente al mercado, nos preguntamos ¿Qué país estamos construyendo cuando el único medio que les queda a los sectores más humildes para llegar a la vivienda propia es a través de la toma de tierras? Esto sucede en el octavo país más extenso de la tierra, teniendo una población mínima. Veamos cómo son las cosas en lo que históricamente llamábamos clase media y hoy ya se llama “clase un cuarto” ¿Cómo puede ser que para tener una vivienda propia hoy una pareja joven tenga que trabajar a destajo durante 15 años, ambos integrantes y en muchos casos ni aun así se pueda?¿Cómo puede ser que las nuevas familias tengan que hacinarse construyendo en las terrazas de las casas de sus padres?¿Cómo llegamos a acostumbrarnos que la familia trabajadora gaste durante toda su vida un importante monto de su exiguo salario en un alquiler que es como tirar plata en un barril sin fondo? Parece que la “propiedad privada” de los poderosos es sagrada, pero no así el poder adquisitivo de nuestro salario, que carece de toda garantía jurídica ¿cómo es que la propiedad privada de los ricos, (en muchos casos mal habida) sí vale y el salario, nuestra propiedad personal, queda siempre para lo último? Los “dueños de la república” hoy empujan una devaluación de nuestra moneda, lo que significaría una pérdida del poder adquisitivo de nuestro salario. En otras palabras, devaluar nuestra propiedad personal y acrecentar la de los agroexporadores.

Se trata de seguir empujando la construcción de la alternativa popular, amplia, que apunte a un futuro socialista. Que promueva el impuesto a las grandes fortunas y enfrente al poder concentrado de los grandes (y usurpadores) sojeros, el capital financiero, los medios masivos de comunicación, el poder judicial y los sectores reaccionarios de las fuerzas de seguridad para impulsar una patria para todos. La Argentina productiva, inclusiva, con pleno empleo donde la vivienda no sea un lujo sino un derecho.

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