Elecciones bolivianas y encuestas como intento de consolidación del golpe de estado contra el MAS-IPSP

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Gonzalo O. Zambrana Avila


¿Quién maneja a los políticos de derecha bolivianos? 

Desde hace mucho tiempo hemos afirmado con evidencia empírica, que las acciones golpistas de la oposición estaban dirigidas por asesores norteamericanos, serbios y de otros países y que la campaña del 21F del 2016, fue el bautizo de fuego de este esquema. Para las elecciones de 2019 y el golpe de Estado, la dirección norteamericana ya fue de mayor magnitud, mucho dinero, mucha tecnología, mucha preparación y una aplicación intensiva de los manuales de Gene Sharp y Sdra Popovic “para el derrocamiento pacifico de dictaduras”. Es decir nunca como en Bolivia el imperialismo usando títeres y grupos de poder oligárquico criollos, abusó de las redes sociales y mercenarios y nunca como en Bolivia el imperialismo está abusando de la judicialización (lawfare); esto explica la presencia de Murillo como ministro de gobierno; este sujeto, por su limitada capacidad intelectual y como resultado de ello su distorsionada autovaloración personal, en el patético ejercicio de un cargo temporal, resulta el personaje ideal para cumplir obedientemente las instrucciones fascistas de los EEUU. Su complemento siamés, en cuanto a la reducida capacidad y formación intelectual y probablemente con un comportamiento mas racista aun es Jeanine Añez, que cuando se refiere a las organizaciones sociales casi babea de tanto odio fascista. Por tanto creer que este proceso electoral 2020 y las encuestas son parte del juego democrático de la derecha ya no solo es caer en la ingenuidad, sino es pecar de cretinismo.

El interés geopolítico de los Estados Unidos en el Golpe de Estado y las elecciones 2020

Uno de los argumentos que se ha estado utilizando para explicar la abierta intromisión norteamericana en el derrocamiento de Evo Morales ha sido el interes por el Litio, pero, aunque este mineral no deja de ser de interés geoestratégico, no existe evidencia “accesible” de una decisión oficial de EEUU sobre este tema; entonces el interés mayor del imperialismo por derrocar a Evo Morales es más bien geopolítico, pues así como Chavez estaba generando desde Venezuela, un vigoroso pivote geopolítico antimperialista, Evo Morales ya se convirtió en un actor geopolítico antimperialista activo, en un potencial hearthland geopolítico sudamericano, con atributos de líder regional y por tanto, un mal ejemplo para la región.

Por esta razón el imperialismo definió el derrocamiento de Evo Morales y puso en funcionamiento todos los mecanismos y recursos necesarios que desde muchos meses atrás fueron organizando la oportunidad para el cambio de régimen. Todo ello con el objetivo de eliminar del mapa político a Evo Morales y al MAS-IPSP.

Las formas de intervención imperialistas, a lo largo del mundo tienen una matriz común, que se ha demostrado durante las décadas de aplicación de las formas no militares de intervención, que han sido clasificadas por William S. Lind, como Guerra de IV Generación, aunque sus métodos ya se explican desde muchos años antes en los manuales de guerra norteamericanos, como métodos no convencionales. La matriz de intervención imperialista, tienen un carácter fuertemente adaptativo que se ha demostrado con mucha evidencia en las fracasadas experiencias de Irak, Libia, Siria, Egipto, etc. y en Venezuela, donde a pesar de sus capacidades militares y su tenaz deseo militarista, hasta ahora no han podido derrocar a Maduro.

Bolivia y el golpe de Estado no han sido la excepción, a este comportamiento adaptativo que se mueve en función de la viabilidad militar y socio política de la intervención. Por tanto las próximas acciones de intervención se irán adecuando en función de la viabilidad social y política. “En buen castellano”, las reacciones y acciones de intervención imperialistas, instrumentadas por testaferros locales como Añez, Camacho, Mesa, Quiroga, etc. serán dosificadas e intensificadas en función de la recomposición y movilización social del pueblo boliviano sometido al golpe de Estado desde octubre del 2019.

Las elecciones como fase de consolidación del golpe de Estado dirigido por el imperialismo.

El proceso electoral que ha sido manoseado a lo largo del presente año es, para la derecha, la fase de consolidación del Golpe de Estado y el objetivo imperialista de eliminar del mapa político al MAS-IPSP; es por esta razón que, además de los agentes ocultos del imperialismo, “asesores” de USAID, Departamento de Estado y Consejería de Seguridad de EEUU, oficial y públicamente están trabajando en el OEP, por tanto todo el proceso electoral tiene el objetivo fascista de consolidar el Golpe de Estado y parte de ello es la presencia de Salvador Romero como presidente del OEP. Salvador Romero entre el 2011 y 2014, ha sido Director del Instituto Nacional Demócrata, en Honduras[1], que es una ONG del Partido Demócrata de los EEUU (financiado por la NED, USAID, Consorcio para Elecciones y fortalecimiento del proceso político, entre otros) que ahora hace parte de la intervención “no militar” que hacia la CIA y por tanto usan recursos del Gobierno de EEUU para la defensa de su Seguridad Nacional. Por tanto Salvador Romero ha cumplido funciones en Honduras, con objetivos y financiamiento de protección de la Seguridad Nacional de Los Estados Unidos. En ese su rol de funcionario de Estados Unidos, Romero, ha invitado en varias oportunidades a su amigo Carlos Mesa a dar “cátedra” sobre la política regional[2]. En los cables WikiLeaks, se encuentran múltiples comunicaciones donde se constata que Salvador Romero es informante y actúa en permanente coordinación con la Embajada de los Estados Unidos[3].

Por otra parte en conferencia pública realizada en enero del presente año, bajo auspicio del gobierno golpista y desde las gradas del palacio de gobierno, Mauricio Claver Carone, responsable hemisférico de la Consejería de Seguridad de los Estados Unidos ofreció su apoyo a las elecciones bolivianas. Debemos tener en cuenta que este funesto personaje, que es enemigo a muerte de Cuba y Venezuela, fue uno de los ideólogos y promotores del golpe de Estado contra Evo Morales; es un ultraderechista radical que permanentemente pretende impulsar la invasión militar a Venezuela.

Se debe recordar que en las elecciones de 2017 en Honduras, Tuto” Quiroga fue el presidente de la comisión de observación de la OEA, que permitió las elecciones fraudulentas, que dieron la victoria al oficialista Juan Orlando Hernández (JOH) evitando que llegara al gobierno la alianza de izquierdas encabezada por Nasralla. Vale destacar que ni Quiroga, ni la OEA, se mostraron sorprendidos por el impune fraude y tampoco cuestionaron el proceso mediante el cual JOH logró modificar la constitución para presentarse a elecciones nuevamente, a través de una reforma de dudosa legitimidad. 
Entonces la presencia de Salvador Romero (amigo íntimo de Carlos Mesa), en el TSE y por tanto sus acciones y la presencia abierta y publica de “asesores” de EEUU no son para garantizar un proceso electoral limpio sino para asegurar los resultados que a EEUU y la derecha boliviana le convienen. En términos populares, “se ha puesto al lobo a cuidar el gallinero”.

¿Como leer las encuestas que son parte del esquema de consolidación del golpe de Estado?

En ese contexto las encuestas que desde el año pasado se publican por encargo de diferentes interesados, deben ser entendidas como instrumentos de control mental de las personas que ahora son las formas de biocontrol imperialistas. Es decir lo primero que debemos observar en las encuestas es el interés electoral que tiene el que las encarga y más aún el que las publica y más específicamente la pregunta que debemos hacernos es ¿qué tipo de “verdad” pretende instalar en el imaginario colectivo, tal o cual encuesta, para manipular la decisión del votante?

Por tanto todas las encuestas de CIESMORI, Mercados y Muestras, Jubileo, etc.(todas ellas mercenarias o de clara militancia política), más allá de sus cuestionables esquemas metodológicos, sus estimaciones de voto y las supuestas tendencias de apoyo electoral a las organizaciones políticas, tienen el propósito sistemático de realizar un montaje mediático para posicionar en el imaginario colectivo argumentos preconcebidos como:

  • Existe una estancada y decreciente adhesión electoral en favor del MAS
  • Existe una tendencia creciente en favor de la candidatura mejor posicionada de la oposición (antes fue Añez y ahora Mesa)
  • La oposición (aun dividida) en suma aritmética tiene mayoría respecto al MAS dando dos señales: 1. Si se unen ganan y 2. El MAS “NUNCA” supera el 40% y por tanto no gana en primera vuelta.

Entonces cualquier interpretación detallada de resultados y porcentajes es caer en el juego de sus autores, por lo menos yo no lo hago (aunque debo manifestar mi profunda satisfacción al ver que en esas cifras el desclasado testaferro Pumari, no saca votos ni en la esquina de su casa).

Lo que ahora están haciendo las encuestadoras, es lo mismo que hacía Pagina Siete el año pasado, cuando, ejercitando una clara adhesión partidista, utilizaba el motivo de encuestas, (encargadas a las encuestadoras a medida del cliente), para realizar montajes mediáticos con el propósito de favorecer la evolución del voto en favor de Carlos Mesa.

Entonces la lectura que hacíamos de esas publicaciones tenía más bien el propósito de interpretar la dinámica de la campaña electoral de Comunidad Ciudadana, que tenía como un brazo operativo el tristemente consagrado panfleto Pagina Siete, que usaba una separata integra, sistemáticamente elaborada, para publicar, con el pretexto de los resultados de sus encuestas, un montaje mediático descarado, buscando manipular el voto en favor de Carlos Mesa. Desde el golpe de estado, este deplorable medio de manipulación, se puso al servicio de Añez incluso cuando publicó su encuesta de febrero; sin embargo en los últimos meses ha dado un viraje oportunista y ha retornado a su abierta adhesión partidista en apoyo a la campaña electoral de Carlos Mesa, por lo que, su última encuesta, al margen de su inconsistencia metodológica, claramente pretende posicionar la candidatura de Carlos Mesa, en los términos descritos líneas arriba. 
En su alcance mayor, todo este montaje manipulador tiene el propósito de generar una opinión pública que no se sorprenda ante la posibilidad de un fraude, que podría ser electrónico, como en Honduras; es decir será más fácil que la población asimile manipulaciones de su voto, con resultados (de encuestas), poco contundentes en favor de Luis Arce.

Entonces, se establece claramente que el objetivo de las encuestas de CIESMORI, Pagina Siete, Jubileo, etc., es incidir maliciosamente en la voluntad del electorado y mantener la idea de baja votación del MAS para justificar un fraude (de fuerte componente informático), es decir sería más difícil que la población (incluido el masismo), acepte un trucado de resultados si para el imaginario de la población, manipulado por las encuestas, el MAS está por encima del 40% que si está bordeando el 30%. Se debe ver con atención la posibilidad de que el fraude principal, se haga electrónicamente como en Honduras el año 2017, donde el jefe de la misión de la OEA fue el caradura Tuto Quiroga, quien como dijimos se hizo al loco, avalando el fraude y al candidato de confianza de EEUU, Juan Orlando Hernández que hasta ahora se mantiene como presidente de Honduras con el beneplácito del imperialismo. Una señal de ello son las depuraciones que están direccionadas contra el MAS.

Otro propósito de la puesta en escena de las encuestadoras es, instalar el carácter “ganador” de las opciones de la derecha: “si fueran juntos, por suma aritmética, le ganarían al MAS”. Asimismo se pretendió que la candidatura de Añez se posicione en tendencia al crecimiento, pero luego de su rotundo fracaso ahora se pretende posicionar la tendencia creciente Mesa.

Un elemento que corrobora lo anterior es la debilidad técnica de las encuestas y la ausencia de supervisión técnica a estas encuestas, pues se pretende obtener los mismos grados de confianza y margen de error con muestras de diferente magnitud, por ejemplo las encuestas de CIESMORI y Los Tiempos, realizadas casi al mismo tiempo hace algunos meses, indican los mismos niveles de confianza y margen de error con diferentes tamaños de muestra (una es la mitad de la otra). Asimismo se establecen alcances rurales de confiabilidad que no corresponden al número de encuestas. Y últimamente se están realizando encuestas por teléfono cuya efectividad es altamente cuestionable y asimismo no existen técnicas que permitan capturar por ejemplo el voto oculto avergonzado.

La semiverdad del voto duro

Desde las teorías y métodos del marketing electoral[4], se ha usado indiscriminadamente la noción de voto duro y con mucha frecuencia, con carencia de contenido político. Evo Morales fue sometido a plebiscito únicamente en dos oportunidades y en un escenario totalmente polarizado: el referéndum contra la reelección del 2016 y las elecciones del octubre de 2019; solo en estas dos ocasiones el pueblo fue sometido a una consulta exigente desde el punto de vista de la adhesión personal; además se debe considerar la gran cantidad de funcionarios públicos que votaron contra el MAS; en ambas ocasiones Evo Morales mereció un voto promedio de 47,8 (48,70 y 47,08), entonces la idea del voto duro del MAS (30, 35 o 40%) se aplicó superficial e insuficientemente en la segmentación del electorado pues, la única evidencia de la adhesión plebiscitaria en favor del MAS fueron estos dos momentos, precisamente por el carácter polarizado de estos procesos, donde la gente votó luego de profundas introspecciones y reflexiones personales; es decir estamos hablando no de votos militantes sino de votos que en situación extrema de decisión optan por el MAS aun sin ser masistas o evistas sino por interés individual o expectativas de bienestar de diferente naturaleza.

Ante esto la pregunta es ¿cuáles podrían haber sido los factores de descontento que han bajado la votación del MAS al 31% en la encuesta de CIESMORI de febrero? y peor aún ¿por qué razón el MAS tendría que bajar al 27% en la encuesta de julio o 26,2% en la ultima encuesta de Pagina Siete? si en la votación del 2019 hubo algún voto útil, por “futuro seguro” en favor del MAS, ¿por qué habría de haberse modificado?, querría decir que, ¿el gobierno golpista corrupto e inepto de Añez o el opositor de Mesa que podría hacerse cargo de un nuevo gobierno, han generado certidumbre económica en el votante “oportunista” que contribuyo a darle el 47,08% en octubre del año pasado a Evo Morales?. Más aún, en las condiciones desastrosas de la economía familiar y el desempleo causados por el gobierno golpista, que ha afectado a miles de familias no masistas, el voto en busca de certidumbre para la economía doméstica, ¿esta apuntando a Carlos Mesa?

Por el contrario, entre sectores urbanos mejor informados (a diferencia de clasemedieros aspiracionales, que son una masa desinformada, ignorante y manipulable), existe un cuestionamiento sobre los resultados del golpe de estado y las acciones reales del nuevo gobierno en la solución de los problemas de la población que se criticaban al MAS, por ejemplo en cuanto a corrupción, nepotismo, uso de bienes del Estado, manejo discrecional del aparato judicial-policial, etc.; a esto se suma un reconocimiento objetivo a las capacidades de Luis Arce para gestionar la economía. Por otra parte existe un abierto resentimiento de familiares y allegados de los miles de contagiados sin tratamiento y muertos por Coronavirus, debido a la ineptitud y corrupción del actual gobierno; asimismo, las decenas de miles de desocupados que ha generado este gobierno y las centenas de miles de unidades económicas populares que han quebrado por la incapacidad e interés proempresarial del actual gobierno, han sentido directamente los efectos nocivos de sus acciones. Aquí es necesario considerar, que en base a una proyección estable de sus economías domesticas lograda durante 14 años, millones de personas, han adquirido préstamos de bancos, los mismos que están diferidos pero deberán ser pagados desde enero. Todas estas víctimas, teniendo la cercana vivencia de la estabilidad económica existente hasta octubre del año pasado, ¿votaran por algún partido de derecha? ¿Mesa ofrece algún tipo de certidumbre?

El voto retorno es un capitulo que requiere consideraciones específicas, sin embargo cabe destacar que, en el área rural, en territorios electorales tradicionales del MAS, por diversas razones, entre ellas la presencia de iglesias evangélicas[5] y el voto cruzado, se generaron ciertos grados de dispersión del voto masista; hoy, luego del año de oscuridad golpista, racismo y fascismo, esos votos serán mas unitarios en favor del MAS[6]; por otra parte, al interior del MAS, los mayores problemas de representatividad de candidaturas están en los distritos urbanos y no así en el área rural; por lo cual se debería esperar un importante voto retorno en el área rural. En resumen ninguna encuesta seria, debería dar una votación menor del 40% al MAS. 
Por tanto… 

  • Las encuestas encargadas por la derecha conservadora boliviana, como CIESMORI, Pagina Siete, Los Tiempos, Jubileo etc. deben ser consideradas como un componente de la fase de consolidación del golpe de Estado orientada a eliminar al MAS-IPSP del mapa político, a través de la manipulación del electorado. 
  • Sus detalles cuantitativos como tendencias o votación departamental, no tienen validez alguna pues su única intención es manipular al electorado, tanto para favorecer a una determinada candidatura, como para generar condiciones de aceptabilidad de un fraude que no será grotesco como “anular mesas en el Chapare”, sino será sutil y sistemático, con ayuda de la informática. Una señal temprana son las depuraciones direccionadas conra el MAS,
  • A diferencia del 2019, existen múltiples factores que están determinando, el comportamiento y la decisión del electorado que escapan a la mayoría de las evaluaciones electorales actuales y no son capturadas por las encuestas. 
  • La única arma de defensa del pueblo, ante este intento de desconocer el voto democrático es la manifestación popular unitaria, se demostró en las dos últimas movilizaciones populares[7], que establecieron la recuperación del ajayu, la identidad, la convicción, la alegría y la esperanza del pueblo y el agotamiento de la represión fascistoide. En ultima instancia el pueblo movilizado fué el factor que determino contundentemente la fecha definitiva de elecciones para octubre y será el factor fundamental en la defensa de la democracia plurinacional construida desde el año 2006.

[1] https://www.ndi.org/sites/default/files/NDI-30th-Anniversary-Report_SP-Final.pdf

[2]https://www.ndi.org/sites/default/files/Appendix%2011_Electoral%20Reform%20Forums%20Book%20Democracia%2C%20elecciones%20y%20ciudad….pdf

[3] Reunion de Salvador Romero con el Embajador de EEUU Philip S. Goldberg, informando sobre temas políticos estratégicos de Bolivia. https://wikileaks.org/plusd/cables/07LAPAZ38_a.html

[4] Los consultores en marketing electoral han proliferado como hongos, repitiendo métodos de manual y grandes promesas para el manejo de redes. Este tema debe ser parte de un debate especifico.

[5] Por ejemplo en las elecciones del 2019, en algunos municipios pobres del occidente de Oruro, mientras el voto mayoritario favoreció claramente al MAS, Chi obtuvo votaciones cercanas al 20% muy por encima de Mesa.

[6] Se debe recordar la cita de un dirigente rural sobre los votos del candidato Chi en el área rural, “en algunas familias, el padre votó por el Evo y la madre por Chi a instancias de su iglesia”.

[7] Marcha de organizaciones sociales desde El Alto hacia la ciudad de La Paz y bloqueo de caminos exigiendo la realización de las elecciones.

El presente artículo forma parte del Especial Elecciones en Bolivia que El Común ha puesto en marcha junto a los medios Contrainformación, Nueva Revolución, La Zurda, Eulixe y Al Descubierto.

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