Lidia Falcón
En la segunda edición de mi novela “Postmodernos” que acaba de aparecer, treinta y cinco años después de la primera , he introducido algunas modificaciones que la hacen más actual todavía. El prólogo explica alguna de ellas situando a los lectores en la acción de 2026. En la primera edición acabábamos de superar la lucha contra la dictadura franquista y España comenzaba a acostumbrarse a vivir en la democracia que se supone que en los años 80 está instalada en la comodidad. Nuevos diseños, nuevas calidades de vida, abundancia, despilfarro, el Estado del bienestar. Ha llegado el postmodernismo.
¿Para todo el mundo? Los restos del naufragio de los partidos y grupos feministas en que al acabar con el franquismo, se ahogaron ellos mismos, sobreviven en el Madrid del postmodernismo en la estrechez económica, el paro, el trabajo alienante, acariciando sueños imposibles, esforzándose en mantener la dignidad de una vida acabada prematuramente, mientras las pasiones que a su pesar no les han abandonado, se adueñan de su última lucidez.
Las perversiones sexuales sustituyen a las antiguas militancias, el alcoholismo y las impotencias masculinas, el sadismo y el masoquismo entre mujeres son los torpes consuelos con que anestesian el dolor de sus fracasos y frustraciones, aquellos que llegaron tarde a todos los repartos que se hicieron en España en los tumultuosos años de la transición democrática.
“Postmodernos” es la crónica de nuestro tiempo, ese tiempo que ya pasó, descrita con mirada implacable.
Como dice el filósofo y psicólogo José Manuel Errasti en un prólogo incisivo y adivino de mis circunstancias vitales. “¿Cómo gestionar el conflicto de las personas contra el mundo, cómo compatibilizar el inevitable sometimiento a la realidad social con la necesidad de su transformación? ¿Cómo tener un ojo puesto en lo macro y otro ojo puesto en lo micro? ¿Cómo negociar entre las emociones individuales y la acción colectiva? Para contestar a estas viejas polémicas, os ofrezco una foto de grupo. No es un selfie. Es una instantánea en la que aparecen a la vez más de veinte personas atrapadas en sus batallas internas y externas. Todas en acción y, a la vez, atrapadas en sí mismas. Todas agitándose, intentando librarse de anzuelos invisibles que han mordido y que sólo ellas ven.
Una novela sin piedad, sin concesiones. Esta es la novela de la España postmoderna que nadie más se ha atrevido a escribir. Y profética. Leo enla sección de “El País” del lunes 14 de septiembre que “España es el país europeo donde comprar vivienda exige más esfuerzo”. Doce días después la portada de ese periódico narra las desventuras de Mari Carmen, de ochenta y siete años, que desahuciada por la empresa inmobiliaria que es la propietaria, fue sacada de su piso en angarillas y trasladada en ambulancia a un hospital. No se sabe cuánto tiempo estará en ese alojamiento provisional, ya que ninguna institución pública ni ONG caritativa le han ofrecido una alternativa habitacional.
La información del 14 de septiembre añadía que “el porcentaje de ingresos brutos que debe destinar un hogar para la compra de una casa se ha disparado hasta el 40%, el dato más alto de toda la OCDE. Comprar una vivienda en España exige hoy un esfuerzo económico muy superior al de hace décadas y mucho mayor que el que afrontan las familias de los países de la zona euro. Los últimos datos del Banco de España sitúan al país como el caso más extremo del entorno europeo del que hay datos. Desde 1980 el porcentaje de los ingresos que debería destinar un hogar para adquirir una casa se ha incrementado un 88.6% frente al 10% de subida de media en los países de la moneda única.
España es también el país donde se ha implantado la modalidad laboral del trabajador “fijo, discontinuo”. La descripción de este contrato por la IA hace toda clase de elogios a las virtudes que posee: “adaptabilidad a las necesidades del trabajador: compatibilidad con la vida familiar, conciliación con los cuidados de niños y mayores a la vez que seguridad en el empleo ya que se trata de contratos fijos” . Omite que la UE ha amonestado al Estado Español por el número de tales contratos que superan al de funcionarios de carrera. Y los excedentes, sustitutos, interinos, que trabajan cuando se les necesita y vegetan en casa cuando los despiden sin que puedan aceptar otro empleo porque entonces perderían el que tienen que es más seguro, puesto que es “fijo”.
El Movimiento Feminista tiene como principal entre sus objetivos la abolición de la prostitución. Hace años que logró que en un Congreso del PSOE se incluyera este propósito sin que hasta ahora haya pasado de una resolución partidista a convertirse en proyecto de ley. Y yo planteo, el loby prostituidor tiene el negocio más rentable del mundo después del de las armas, ¿De verdad creen que va a consentir que el gobierno dicte una ley que abola la prostitución, cierre los prostíbulos y los “puti clubs” de carretera, las casas de masajes, etc.etc.? ¿Y esa tontería de la tercería locativa? ¿Van a detener al dueño del local donde se lleven a cabo los encuentros? ¿Detendrán al presidente del consejo de administración del Ritz? ¿Se han preguntado alguna vez cuánto le pagan los proxenetas a los alcaldes, los gobernadores y a los diputados y a los medios de comunicación y no digamos a la policía, para que permitan que sigan funcionando los negocios?
Alguna compañera, con expresión de disgusto me interpeló:
-¿Que les paguen a los diputados?
Y le repliqué: “¿acaso no has visto los mensajes que se enviaban los ministros y los secretarios de organización del PSOE intercambiándose las prostitutas?”
Estoy leyendo “El Mundo de Ayer”. de Stefan Zweig, y en un momento su prologuista dice que el autor no se limita a escribir unas memorias personales, o algo así. Da prioridad a un análisis cultural del impacto que tuvieron los grandes sucesos que le tocó vivir en la sociedad y, en concreto a través de su mirada, entre nostálgica y crítica, asistimos al desmoronamiento de un mundo, el europeo, que parecía encaminarse hacia el progreso y la fraternidad universal, y que acabó desgarrándose en dos cruentos conflictos y una comunidad y una cultura que estaban siendo devastadas.
¿Qué es lo que nos está pasando ahora?
La posibilidad de que se desencadene otra guerra internacional está en los análisis de todos los comentaristas de hoy, son suficientes alarmas la guerra de Rusia y Ucrania, la ofensiva de Gaza, los bombardeos de Irán, el genocidio de Palestina…
Y sin ir tan lejos, estoy viendo lo que pasa en España después de cincuenta años con un gobierno socialista, apoyado por la extrema izquierda…Veinte mil personas se lanzan al mar para llegar nadando a Ceuta y el presidente del gobierno se va de vacaciones… ¿Esto es lo que esperábamos que sucediera en nuestro país después de haber sufrido cuarenta años de dictadura?
En las manifestaciones predominan las cabezas grises. Únicamente en la concentración de la Puerta del Sol son mayoría los jóvenes. ¿No será porque están defendiendo su posibilidad de lograr una vivienda ya que se encuentran en la edad de emanciparse y formar un nuevo hogar?
Alguien me contestó:
-En los años sesenta estaba la dictadura y no nos manifestábamos…-
A lo que repliqué-¡Claro que sí! Y hasta en los cincuenta.. Pero en España hicimos bastantes cosas contra la guerra de Vietnam y eso que nos quedaba más lejos que Palestina… ¿Y dónde están los sindicatos, eh, colega? Los españoles y los europeos, en los años treinta, habrían paralizado la industria militar ante un genocidio como el de Gaza…
-En un siglo hemos retrocedido otro. Cuando se disolvió la URSS … García Márquez le dijo a Vargas Llosa.”Compadre, me temo que hemos perdido el siglo”.
Ciertamente cuando la vuelta ciclista a España muchos jóvenes salieron a impedir que pasara por el centro de Madrid, en protesta por la participación de Israel, pero lo que teníamos que haber hecho todos los madrileños era haber ido a tirarles piedras a los ciclistas que eran los cómplices necesarios, sin ellos no había vuelta, y yo se lo dije así a los de la plataforma y me contestaron muy críticos: “Oye Lidia, tú estás haciendo apología de la violencia…”
Es evidente que con manifestaciones de mil personas y concentraciones de cien, la izquierda nunca va a ser una oposición temible para el gobierno. Pero tampoco se puede incitar a los militantes a tirar piedras. No sólo pueden hacer daño a civiles ajenos al conflicto, sino que los procesarían por terrorismo. Y ya no son los tiempos en que todos teníamos el pelo negro y rizado y estábamos dispuestos a que nos fusilaran por nuestra peligrosa militancia contra la dictadura.
¿Dónde están los de veinte años? Seguramente asistiendo a un espectáculo de Tylor Swift. Recuerdo que en un diálogo con un periodista amigo le pregunté “¿dónde están los sindicalistas?”, “hace medio siglo organizaban huelgas contra la guerra de Vietnam” y mi amigo me contestó: “en las marisquerías”.
Hoy sumamos una mujer asesinada más. Van mil cuatrocientas desde que se aprobó la ley de violencia de género y nuestra ministra de igualdad dice que es la mejor de Europa. Recibió un premio de la Unión Europea. Pero en España los maridos y amantes y compañeros les pegan a sus mujeres impunemente, y el treinta por ciento de las asesinadas, y ya llevamos cuarenta este año, y estamos en octubre, habían presentado denuncia y hasta tenían orden de alejamiento.También algunos llevan esa tontería de las pulseras… y ahora ellas están en el nicho. Lo que sí se ha aprobado es la ley del sí es Sí, que ha dejado en libertad o con rebajas de pena a decenas de maltratadores y violadores que habían sido ya juzgados y condenados.Todo profesional del Derecho sabe que una ley que rebaja las penas se le aplicará a los que hayan sido condenados anteriormente por ese delito, y es exactamente lo que ha sucedido. Como también se ha aprobado con los votos de los partidos gobernantes la ley trans, que como dicen las mismas que la han apoyado, ocasiona “el borrado de las mujeres”.
Mientras pergeño este artículo he echado una ojeada al libro de Stefan Zweig “El mundo de Ayer”. Lo que escribe Zweig del mundo que vivió en su juventud. Explica como las mujeres de principio de del siglo XX estaban educadas y amaestradas para ser esposas y madres, como ya sabemos, que eran pasivas y tontas… y sobre todo no podían tener relaciones sexuales sino dentro del matrimonio…
Explica que los hombres buscaban relaciones esporádicas con criadas o actrices, y por supuesto prostitutas…Y dice textualmente:
-“ la generación actual ya no tiene idea de la enorme expansión de la prostitución en Europa hasta la Guerra Mundial. Si bien hoy en día es tan raro encontrar prostitutas en las calles de la gran ciudad como carruajes tirados por caballos en las carreteras, en aquel entonces las aceras estaban tan llenas de mujeres en venta que era más difícil evitarlas que encontrarlas. También estaban las numerosas casas cerradas”, los locales nocturnos, los cabarets, los salones de baile con sus danzarinas y cantantes, los bares con sus animadoras. En aquella época, la mercancía femenina estaba disponible en todos los segmentos de precios y a todas horas, y, en realidad a un hombre le costaba tan poco tiempo y esfuerzo comprar a una mujer durante un cuarto de hora, una hora o una noche como comprar un paquete de cigarrillos o un periódico…”.
-“ Nada me parece que subraye tanto la mayor honestidad y naturalidad de las formas de vida y amor actuales como el hecho de que se haya vuelto posible y casi natural para los jóvenes de hoy prescindir de esta institución que alguna vez fue indispensable, y que no hayan sido la policía ni las leyes las que hayan hecho retroceder la prostitución en nuestro mundo, sino más bien que este trágico producto de la pseudomoralidad se haya eliminado hasta quedar reducido a escasos restos debido a la disminución de la demanda…”
¿Qué diría Zweig si resucitara hoy que dedica varias páginas más a explicar como ha desaparecido la prostitución después de haber sido legalizada, con vigilancia sanitaria y permiso polícial…hasta que llegó la feliz época en que escribe, cuando “el feminismo llevó a los hombres a alejarse del mercado del sexo…”
La última información oficial del 28 de septiembre estima en ocho mil las mujeres prostituídas en España. El titular dice: “España, el prostíbulo de Europa.”
Casi un siglo…y en España seguimos desesperadas por conseguir abolir la prostitución, que está legalizada y exhibida públicamente en Alemania y Holanda. Y en Estados Unidos donde dicen que está prohibida las únicas que van a la cárcel son las mujeres, como durante nuestra dictadura. En la cárcel de Yeserías, de Madrid, donde estuve nueve meses, las prostitutas eran más que las delincuentes comunes y las políticas sumadas. La policía detenía a las que no le pagaban…Ahora las mafias pagan a todos: diputados, gobernadores, delegados del gobierno, policías… es el negocio más rentable después de la venta de armas…
El libro de Zweig enseña el enorme engaño en que han estado nuestras sociedades este último siglo…cuando creyeron que al terminar la Primera Guerra Mundial y crear la Sociedad de Naciones aprobando, supongo que de buena fe, sus principios de derechos humanos ya no habría más guerras…Y que el feminismo acabaría con la prostitución… Este libro de Zweig es el mundo de ayer, y ahora estamos viviendo el mundo de hoy… y hora es de que las feministas se enteren del mundo en el que viven y hagan proyectos creíbles y eficaces para cambiarlo.
Y me pregunto: Cómo es posible que en Ceuta haya miles de personas en las calles todavía, después de dos meses de su llegada, durmiendo en el suelo, comiendo trozos de pan que les dan las organizaciones caritativas, sin baño ni váter…¿Estamos en el siglo XXI o en la edad Media?
-Doscientas ochenta mujeres y niñas están en las calles de Ceuta solas, durmiendo en colchones destrozados y trapos sucios. Los vecinos intentan ayudarlas, pero no tienen recursos suficientes. Las ONGs advierten del peligro que para su integridad física y psicológica supone esa situación.
-“Oscar Puente dice que se hace con el puerto por ley para alojar a 1.000 emigrantes.” Que han tenido que regresar a las playas cuando se ha comprobado que no hay espacio en los refugios que se habían habilitado.
– “El choque político e institucional que tiene atrapada a Ceuta desde hace semanas se recrudeció ayer. El gobierno decidió tomar el control del puerto para alojar allí en carpas a 1.000 emigrantes mientras se realizan los trámites de su devolución”….
Parece que hablen de mercancías, los devuelven como si fueran paquetes.
-“No podemos estar otro mes discutiendo de los polideportivos al puerto, del puerto a los polideportivos”, dijo el ministro. “Es un acto de sabotaje.”
“El gobierno ve la mano de Feijoó, el jefe de la oposición, que quiere desgastar al presidente Sánchez, tras el boicoteo a los emplazamientos por parte del presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas…la gran batalla política camino de las elecciones está dificultando la salida de la crisis”…
“Vuelve una moda funesta. 2025 fue el año con más conflictos bélicos en el mundo desde 1946 -65, nada menos, que dejaron un cuarto de millón de muertos…y este año va camino de batir todos los records, según el Instituto para la Paz de Oslo.”
El periódico del 24 de septiembre decía en un titular enorme en negritas:
“SIETE MINISTROS Y UNA ENSALADA DE CIFRAS”
-“Si pudieran darnos algún dato se lo agradeceríamos” no fue una queja soliviantada más del PP o de VOX. Fue una petición sosegada del portavoz de EH Bildu, Jon Iñarritu, en la mayoría de las siete comisiones sobre la crisis de Ceuta celebradas la semana pasada en el Congreso. También pidió informes. No fue el único. No los ha recibido aún. A la espera de lo que pueda aclarar hoy Pedro Sánchez en una entrevista en la SER, o en el pleno del Congreso el jueves, el gobierno no sabe bien un mes después de la avalancha de 20.000 personas que llegaron a Ceuta a nado desde Marruecos, ni cuántos inmigrantes entraron, cuántos se quedaron, cuántos son menores, han muerto o han podido ya ser albergados o pedir asilo. “
Un gobierno de izquierda según presume, el PSOE y su corte: Sumar, Más Madrid, Podemos, Izquierda Unida e incluso el Partido Comunista.
-Y qué hacemos? Si esto hubiera sucedido cuando estaba Franco las calles de las ciudades españolas estarían llenas de manifestantes…
Ahora podemos de decir que con Franco estábamos mejor.
Mejor dicho, contra Franco Cómo decía Vázquez Montalbán en los primeros años de la Transición.
Aquella ocurrencia del escritor comunista catalán que tanto habían admirado, cuando al cabo de un par de años de haber muerto el dictador se comenzaba a comentar en el seno de la izquierda que ya no había la contestación popular contra el gobierno de Felipe González que se había mantenido tantos años bajo la dictadura. Y eso que acababa de meternos en la OTAN.
Ese es el gran triunfo del capitalismo, no sólo haber invadido países, organizado guerras, robado los medios de producción, explotado a los trabajadores y sometido a las mujeres. Sino sobre todo haber convencido a las grandes masas sobre las que opera de que no hay alternativa.
A la vez, en las elecciones de Sajonia en Alemania, ha ganado el partido nazi.
Nunca hubiera esperado en los ochenta años que me separan de la Segunda guerra mundial que viviría un momento como este.
Estamos en el postmodernismo.
Madrid, 28 septiembre 2026.








