Mohamed Wad Al-Sak, periodista independiente y productor multimedia sudanés
En El-Obeid, los ataques con drones de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) están destruyendo el combustible, la electricidad y el agua que mantienen con vida a los pacientes más vulnerables. Así describe Mohamed Wad Al-Sak, periodista freelance sudanés, la situación en esta ciudad de Sudan en un artículo publicado en el medio de noticias Drop Site. Lo que sigue es un resumen de dicho artículo.
La hermana de Ahmed Mahmoud, Nafisah, murió el mes pasado en la ciudad de El-Obeid, una víctima más de una guerra que lleva ya más de tres años asolando Sudán y que está considerada uno de los conflictos más mortíferos para la población civil de lo que va de siglo. Pero, como le ocurre a un número creciente de sudaneses, la muerte de Nafisah no fue consecuencia directa de un bombardeo ni de disparos, sino del colapso casi total de las infraestructuras básicas del país, resultado de ataques calculados dirigidos a privar a la población civil de lo imprescindible para vivir.
La guerra en Sudán ha matado ya, según analistas externos, entre 150.000 y 400.000 personas, muchas de ellas a causa de la combinación de violencia directa, hambre y falta de acceso a la sanidad. Nafisah, de 21 años, arrastraba desde 2024 un coágulo de sangre mal tratado en la pierna izquierda. En junio se desplomó de repente y necesitó atención hospitalaria urgente, pero El-Obeid se encontraba bajo ataque constante de drones y bombardeos de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), la milicia paramilitar que mantiene sitiada la ciudad.
«Llamamos a la ambulancia y esperamos mucho tiempo cualquier tuk-tuk o coche privado. Luego nos dijeron que el desplazamiento era difícil por la situación y la escasez de combustible», relató Mahmoud. Cuando finalmente lograron llegar al hospital, el centro estaba desbordado. «Cuando llegamos, vimos a los médicos intentando ayudar a todos, pero la presión era enorme y los recursos limitados», explicó. Su hermana murió horas después de ingresar. «Después de que muriera, no dejaba de pensar: si la ambulancia hubiera llegado antes, quizá mi hermana seguiría con nosotros», lamentó. «La gente cree que la guerra solo mata a quien recibe un proyectil. Pero también mata cuando impide que un paciente llegue a tiempo a un tratamiento.»
Una guerra contra las infraestructuras
La crisis que atraviesan los hospitales y otros servicios de El-Obeid es fruto de una campaña militar calculada de la RSF, que recibe armamento y apoyo de los Emiratos Árabes Unidos y que ha impuesto un sitio de facto sobre la ciudad. Incapaz de lanzar un asalto terrestre directo tras perder buena parte de su capacidad ofensiva —la 5ª División de Infantería de las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) sigue controlando la ciudad—, la RSF ha optado por cortar las líneas de suministro y golpear con drones de origen extranjero las infraestructuras críticas de forma sistemática. Según el observatorio Armed Conflict Location and Event Data (ACLED), los ataques aéreos se han disparado desde mediados de junio, alcanzando de forma reiterada estaciones de combustible, la red eléctrica y las vías de comunicación.
Los precios del combustible se han disparado hasta unos 30 dólares el galón, según explicó el transportista Nour al-Din Hajj al-Lain: «Mucha gente ya va caminando al trabajo», señaló, subrayando que El-Obeid es un nudo de tránsito clave cuya paralización repercute mucho más allá de la propia ciudad. El comerciante Adam Hamid describió cómo su clientela se ha reducido a menos de la mitad desde que comenzaron los bombardeos, ya que «la mayoría de los clientes ahora se centra solo en bienes esenciales», posponiendo cualquier gasto no imprescindible. Así mismo, las familias han tenido que recurrir a cavar pozos en un intento desesperado por conseguir agua cuya salubridad es dudosa.
El colapso sanitario
El relato más crudo llega desde los hospitales. Un conductor de ambulancias que pidió el anonimato por motivos de seguridad describió el cambio radical en su trabajo: «Antes nos movíamos en cuanto recibíamos una llamada. Ahora la primera pregunta es: ¿es segura la carretera?» “A menudo retrasamos el trayecto o tomamos rutas más largas para evitar zonas que podrían ser blanco [de ataques aéreos], lo que significa que el paciente tiene que esperar más tiempo hasta que llega la ayuda.” Ese retraso puede ser fatal para pacientes con hemorragias o coágulos, como le ocurrió a la hermana de Ahmed Mahmoud.
El neurocirujano Abdelmajeed Mohammed explicó que los ataques han paralizado todos los eslabones del sistema médico: «Las ambulancias tienen dificultades para moverse por la falta de combustible y los riesgos de seguridad, el personal médico llega tarde al hospital y el suministro de material se interrumpe.» Y añadió una advertencia clave: «si se va la luz o se acaba el combustible del generador, los equipos vitales —monitores, oxígeno, quirófanos, máquinas de diálisis— se detienen. Por eso decimos que la vida dentro del hospital prácticamente se paraliza.»
El centro de diálisis Al-Jameeh, uno de los últimos que ofrece este tratamiento en el oeste de Sudán, se encuentra al borde del colapso. Ayman Abdulrahman, miembro del personal médico del centro, afirmó que los equipos se están averiando a un ritmo vertiginoso debido al flujo incesante de pacientes. Esraa Awad, médica del centro de diálisis y antigua directora de éste, resume la fragilidad de la cadena asistencial: «La diálisis no es solo una máquina, es una cadena interconectada. Si se corta el combustible o la electricidad, o un paciente o el material no pueden llegar, todo el eslabón se rompe, y el paciente es quien primero paga el precio.»
La guerra de los drones
Para ambas partes, los drones se han convertido en una herramienta importante para el combate, así como en un medio para castigar y ejercer presión sobre la población civil. En los primeros cuatro meses de 2026, los drones armados causaron más del 80 % de las muertes de civiles, con un saldo de al menos 880 víctimas mortales en todo el país, siendo las regiones de Kordofán y Darfur las más afectadas, según informó la ONU en mayo.
Los propios drones proceden de fuera de Sudán. Según investigaciones internacionales, la flota de la RSF —que incluye modelos chinos CH-95 y Wing Loong II— llega al frente a través de una red de suministro vinculada a los Emiratos y que transita por Chad y Libia. Las SAF, por su parte, emplean drones iraníes Mohajer-6 y Ababil-3, además de los turcos Bayraktar TB2 y Akinci, con el respaldo logístico de Egipto.
La actual oleada de ataques contra El-Obeid se intensificó tras la caída, en octubre de 2025, de El-Fasher, la capital histórica de la extensa región de Darfur. El 4 de enero, unos drones de las RSF atacaron la central térmica de la ciudad de El-Obeid. El ataque se produjo en el marco de una oleada más amplia que también afectó a la presa de Merowe y a la base aérea de Kenana, en la misma ciudad. El 30 de enero, unos 20 drones de las RSF atacaron edificios gubernamentales en un inusual ataque diurno.
«El colapso total de todo»
Un pediatra del Hospital Universitario de El-Obeid, identificado solo con las iniciales MT por motivos de seguridad, describió la situación como un «colapso total de todo», ya que la interrupción de las cadenas de suministro y de la infraestructura eléctrica está privando a los niños de intervenciones que podrían salvarles la vida. Para Majdi al-Naeem, del Sudan Human Rights Monitor, estos ataques carecen de un objetivo militar claro: «en mi valoración, estos ataques no responden tanto a un propósito militar como a un efecto sobre la vida de la población civil, y atacar bienes civiles está prohibido por el derecho internacional humanitario», denunció.
En las últimas semanas han ido circulando rumores sobre una posible ofensiva de las RSF una vez que la ciudad y sus defensores se hayan visto suficientemente debilitados por el asedio. A pesar de todo, muchos residentes no contemplan la huida. Zahra Nurain, madre de cinco hijos, lo explica con resignación: «Oímos las noticias y los rumores cada día, y a veces seguimos el sonido de los aviones y las explosiones. Pero ¿adónde iríamos?», se pregunta. «El-Obeid se ha convertido en un refugio para mucha gente durante esta guerra. Esperamos que no se convierta en otro campo de batalla.»
Artículo original: Drone Strikes Are Destroying the Infrastructure of Survival in the Heart of Sudan








