¿Y dónde estaban las feministas?

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Esta es siempre la eterna pregunta, omnipresente como el sirimiri en Euskadi o los porneros en los partidos de izquierdas. Da igual que hablemos del genocidio en Gaza, de la deforestación de la Amazonía o de cuando te revientas el meñique del pie contra la pata de una mesa. Siempre va a aparecer un señoro con rictus de preocupación y un dedito acusador preguntándose dónde estábamos las feministas que no nos veía luchando por lo mismo que él. 

La primera respuesta es señalar el obvio machismo de semejante pregunta, que no se le hace a nadie más. A ningún ecologista se le cuestiona no aparecer en la huelga de los profesores, a ningún sindicalista se le pregunta por qué no está salvando a las ballenas jorobadas, y a ningún comunista se le señala por no aparecer luchando contra la violencia machista. Y esto sucede por dos motivos:

  • 1. Las mujeres tenemos asignado por el patriarcado el rol de cuidadoras máximas del universo, tenemos la obligación de preocuparnos por todo y de todos, y fallamos o somos consideradas egoístas si no lo hacemos.
  • 2. Ningún hombre considera el feminismo una lucha legítima en sí misma. Esto no sucede con ninguna otra, a la que pueden dedicarse en exclusividad y con pasión, ya sea salvar una especie de insectos o dignificar un deporte que practican una docena de personas en todo el mundo. Pero consideran el feminismo como un apéndice más o menos digno de lo importante: lucha de clases, pacifismo, antirracismo, etc. Como si no fuera exactamente al revés y el feminismo no englobara toda lucha importante para el ser humano. 

Es decir, que por curioso que les resulte, una sociedad feminista solucionaría casi todos los problemas importantes que tanto les preocupan a esos hombres. Y lo sabrían si se molestaran en aprender algo sobre la lucha feminista y sus trescientos años de teoría. 

Rizando el rizo, hay quienes se permiten acusarnos a las feministas de los males del machismo. 

Pero bueno, todo esto os lo explico mucho mejor con un caso práctico, pongamos Bernedo y los Udalekus:

Los monitores, los organizadores (Sarrea Elkartea y Bildu) y quienes les apoyan se dicen feministas. Lo dicen porque se lo creen, no os vayáis a pensar. Y la derecha, que jamás se cree nada de lo que dicen, les compra este relato en concreto, vayapordios. 

De tal forma que nos encontramos a una parte de la sociedad que piensa que obligar a menores a ducharse juntos y desnudos con adultos o a chuparles a esos adultos dedos de los pies es feminista, moderno y muy progresista. Y a otra parte de la sociedad a la que eso le parece fatal y culpa de ello al feminismo.

Pero volviendo a la pregunta original, ¿dónde estábamos las feministas? Pues las feministas estábamos denunciando todo esto y consiguiendo que se cerrara el dichoso campamento. Estábamos protegiendo a esas niñas y niños y acompañando a sus madres en un proceso durísimo en el que las instituciones las dejaron solas y han tenido que sufrir por un lado acusaciones de retrógradas y fascistas, y por el otro de dejadas y de no preocuparse por a dónde mandan a sus hijos. 

Somos las feministas (porque esas madres también lo son) las que hemos logrado esa victoria con todo en contra. Y por todo me refiero a los principales partidos políticos vascos, a la mayoría de las instituciones y a la prensa. Hace pocas semanas se publicaba un vídeo promocional de estos campamentos, donde payasos profesionales y aficionados, de la televisión vasca y del mundo de la cultura, animaban a padres y menores a apuntarse a ellos. Espero que la comparecencia de la Diputada de Cultura y Deporte de la Diputación de Álava, Ana del Val, les haya hecho al menos sonrojarse. Una Ana del Val a la que reconocemos el trabajo realizado y su firme apoyo a las madres denunciantes, más sabiendo las presiones políticas que habrá sufrido en este proceso.

Así que, señores varios, esperamos que esta clase a lo Barrio Sésamo les hay sido de utilidad, y que al igual que si mañana sale Amancio Ortega diciendo que es comunista, ustedes se mearían de la risa a izquierda y a derecha, entiendan que el transgenerismo y lo queer no son feminismo, sino todo lo contrario. 

Pero ahora me surge otra pregunta. Con todo esto de Bernedo, ¿dónde estabas tú, Manolo?

2 COMENTARIOS

  1. ¿…»a ningún comunista se le señala por no aparecer luchando contra la violencia machista…»?

    Eso no es cierto. Un comunista siempre estará en contra de cualquier injusticia, y la violencia machista es una de las peores.

    Lo que no hará un comunista es luchar por una igualdad de derechos de una mujer con un hombre si eso va contra la lucha de clases (derecho de que las mujeres deben tener el mismo % de representación que los hombres en un consejo de administración de una empresa, por ejemplo, porque el objetivo es el fin de la propiedad privada de los medios de producción).

    Por lo tanto, salvo que vaya condicionada por la lucha de clases, tampoco es cierto que el feminismo englobe toda lucha importante para el ser humano.

    Es la variable clase la que hace (o debe hacer de paraguas) y marcar la estrategia de las demás luchas.

    Porque, de no ser así, el feminismo acaba defendiendo el derecho de mujeres capitalistas, explotadoras, imperialistas o aspirantes a monarcas… a hacer las mismas putadas que los hombres.

    El 8:de marzo debe recuperarse como día de la mujer TRABAJADORA.

    Y así con los demás colectivos.

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