Seres diseñados para la confusión
Llevan habitando el mundo desde siempre
Hablamos y no se nos entiende
Gritamos y apenas se nos oye
Nos retamos cabizbajos y soñolientos
Y en el estupor de la derrota dialéctica
Decimos palabras
Creamos artificio
Modelamos el sentido
Mentimos como estatuas
Caemos en la vanagloria o el deseo
Asesinamos nuestro fuero
Nos mentimos a nosotros mismos
Palabras
Huecas como escondites
Preludios de futuras máscaras
Y aún así seguimos intentando explicarnos
Nos convencemos de que lo tenemos claro
De que nada nos detendrá
En el recado de nuestras cuitas
Y sin embargo es todo cemento armado
Digresión y escándalo
Desorden y sortilegio
Mezcolanza y desbarajuste
Barahúnda y babel
Dédalo y estruendo
Seres diseñados para la confusión
Apilan diccionarios
Sinónimos y espejos
Catedrales y catafalcos
Y tan solo existe un interlocutor válido
Esa sombra de sabandija
Que mueve la cabeza y entiende
Que sabe lo que decimos y que nos escucha
Mientras sostiene la guadaña
La caña y el sedal
Y en el momento menos esperado
Nos echará el guante
Nos dejará sin aliento
Nos detendrá de golpe
Nos clavará su anzuelo
Y entonces ocurrirá
El gran milagro
Habremos entendido
De qué manera tan abyecta habremos desperdiciado la vida
En un acto de propaganda
En una olla de grillos violentos
En un retruécano de maldad
Mientras el cielo se protege de nosotros
Inundándonos de metáforas
Y lloviendo sobre nosotros
Una lluvia fina y dramática
Que nos aniquilará
Una vez más.








