Singular finito
Apéndice de las voluntades de mí mismo
Anhelo alevoso de las pesadumbres
Bomba atómica de las disculpas
Es este singular de mi el que me impele
Hacia otras latitudes
Cabalgar en rocín alado
Reir entre morteros y balas
Sacarle la última gota de sangre al enemigo
Cambiar de actitud
Aprender de mi soberbia
Reprimir el ensalmo en el que nos meten
Desde antes de nacer
Edificar mi culpa y mi salvación si fuera menester
Singular infinito es mi dedicación absoluta
Alma que piensa en su candor original
Mefistófeles atado y preso
Y todos aquellos que vendieron sus almas
Están prestos a que les sean devueltas
Matar a la muerte de un suspiro
Celebrar el augurio y la consecución de tus metas
Derribar la estatua que aún no me han erigido
Quemar la biblioteca del odio
Mirar por debajo de todos los hombros
Hasta hacerme tan pequeño como yo mismo
Caminar descalzo sobre los cristales ensangrentados
Y devolver hasta la última gota de esa sangre derramada
A sus legítimos dueños
Suicidas del aire sin el aire
No más muerte
No más sangre
No más obediencia ciega
No más sudor ajeno
Vamos a liberarnos
Prometeo de todas las palabras
Sintaxis eterna de lo poco claro
Alas han de tener todos los dedos
Más alas aún han de sostener todos los cerebros
Libre de la noche libre
Libre de la voluptuosidad de lo efímero
Libre de lo grotesco
Libre de lo frívolo
Libre y mil veces libre
Liberado y prometéico.








