Gema Peña Gimeno
No suelo ver la televisión, y mucho menos programas de tertulianos, pero el otro día, cuando estaba en un bar, me Ilamó la atención uno de esos letreros que ponen en la parte inferior de la pantalla en este tipo de espacios televisivos y cuya frase da título a este artículo.
Creo que es fácil saber a quién se refiere, pero no vengo a hablar sobre las acusaciones al Sr. Iglesias sobre abuso sexual, sino que quiero analizar lo que entendemos por racismo, ya que Ilevo dándole vueltas desde que leí la dichosa frase, que además provenía de trabajadores de dicho país.
Yendo al grano, el racismo es una opresión, es decir, un sistema donde un grupo determinado es sistemáticamente tratado y formado de un modo que le es beneficioso y necesario a la estructura social para su mantenimiento pero no para sus integrantes. Esto implica que dicha opresión deberá de ser mantenida, ya sea mediante la fuerza o mediante estrategias estéticas pero nunca estructurales.
La opresión se suele confundir con la discriminación, que es un trato distinto a un grupo o persona (1). Pero lo que si es cierto es que todos los tipos de opresión implican discriminación consecuencia de dicha opresión, ya que la sociedad entiende a dichas personas, y por lo tanto trata, como distintos e inferiores, debido a que es una respuesta “natural” por parte del grupo opresor debido a la interiorización/legitimación de la misma.
Ahora pongamos ejemplos que nos ayuden a entender estos conceptos mejor. Estas son las opresiones fundamentales:
- Racismo (supremacía blanca): nuestra sociedad se mantiene gracias a la explotación de los
países empobrecidos, lo que a día de hoy conocemos como neocolonialismo. Sin esa desigualdad geopolítica nuestro modo de vida sería imposible tal como lo conocemos. El racismo, como sistema para legitimar la desigualdad entre grupos humanos, también la pueden ejercer personas no blancas, pero nos centramos en la supremacía blanca al ser la dominante en el planeta.
- Machismo (supremacía de los hombres): el papel de las mujeres en la reproducción, la sexualidad y los cuidados en las sociedades patriarcales, donde se ven reducidas o seducidas para ejercer tales roles siempre en beneficio de los intereses de los hombres, es parte fundamental de nuestro modo de vida y sistema económico. Dependiendo de la sociedad esta opresión se establece con leyes desiguales o, en el caso de las sociedades formalmente igualitarias, mediante la presión social y el marketing cultural.
- Capitalismo (supremacía de la clase capitalista): esta otra opresión la detecté gracias al muy recomendable trabajo de Nancy Fraser (2). En este caso el hecho de que los medios de producción puedan ser privados, y por lo tanto gran parte de la sociedad tenga que venderse como mano de obra, es la estructura fundamental del sistema económico capitalista. En este
caso la opresión se instituye legalmente, mediante las leyes de la propiedad, así como por el estado como garante de su cumplimiento.
Estos serían ejemplos de discriminaciones negativas no asociadas a inicialmente a opresiones:
- Edadismo: las personas mayores no son valoradas en la sociedad actual, pudiendo sufrir discriminación.
” Homosexualidad masculina: la sufren aquellos hombres que no acatan la estructura patriarcal, lo que implica un castigo social.
Remarco hombres, porque las implicaciones de las opresiones y las discriminaciones que puede sufrir una persona se interrelacionan. Por ejemplo, una mujer lesbiana blanca sufre opresión por ser mujer, pero su discriminación como lesbiana no es la misma que la de un hombre homosexual, ya que el patriarcado determina un rol particular a las mujeres, es decir, se le exige una sexualidad orientada al deseo masculino y a la reproducción, aspectos no exigidos a los hombres homosexuales. Por otro Iado, como mujer blanca, disfrutará de los privilegios (3) que acompañan dicha condición.
Volviendo a Nancy Fraser, otra manera de entender estos dos conceptos es mediante su tesis sobre las injusticias de distribución y de reconocimiento (4), donde explica que las injusticias sociales se pueden diferenciar entre:
- Las relacionadas con la redistribución: implican la necesidad de una distribución más justa de recursos y ganancias entre la población. La redistribución busca corregir las desigualdades económicas y sociales que surgen en un sistema capitalista, donde unos pocos acumulan riqueza mientras que muchos luchan por sobrevivir. Aquí es donde se colocarían las opresiones, como los sistemas que establecen y legitiman dichas injusticias en el reparto.
- Las relacionadas con el reconocimiento: implican la necesidad de validar y aceptar las identidades y experiencias de diversas comunidades, esencial para el bienestar psicológico y emocional de las personas. Aquí entrarían por tanto las discriminaciones, que son la consecuencia práctica de estas injusticias; incluidas, como comentamos ya, las de aquellos que están además oprimidos, como sería el reconocimiento y puesta en valor de otras culturas (racismo) o de las necesidades y realidades de las mujeres (machismo).
Fraser propone que, para abarcar la verdadera justicia social, debemos trabajar en las desigualdades materiales que devienen de las estructuras económicas, pero sin olvidar estrategias de reconocimiento; pero tampoco caer en la trampa de la política actual de centramos en las injusticias de reconocimiento, mediante estrategias de inclusión, que se olvidan del origen estructural de dichas discriminaciones y lo ocultan mediante falsas victorias relacionadas con la integración de algunos individuos (Obama presidente).
Una vez establecido cierto marco teórico que nos permita politizar más adecuadamente (5), centrémonos de nuevo en el racismo.
En la sociedad actual se entiende por racismo a la discriminación que sufren las personas no blancas o de otras naciones en nuestra sociedad, lo que Ileva a muchas personas a pensar que
no son racistas porque les tratan de modo correcto y no les deshumanizan. Pero como hemos visto esto es simplista, porque sólo está viendo el problema del reconocimiento, pero no se profundiza en la opresión que sufren más allá de la conmiseración por la situación de sus países de origen, que justificaría su presencia en nuestras sociedades.
Hay una frase de Angela Davis (6) que se podría traducir como: «En una sociedad racista no es suficiente no ser racista, tenemos que ser anti-racistas». ¿Qué querría decir esto, si incluimos el eje de la opresión?. En mi opinión implica hacernos plenamente conscientes de nuestro papel como parte opresora. Es decir, nuestro modo de vida, nuestra sociedad, se ha construido a partir de la explotación de otros países, sus recursos y sus habitantes, a través de un sistema de creencias que nos coloca por encima de ellos, que justifica dicha opresión con falsa caridad, con falsas promesas de liberación, con conceptos supremacistas sobre lo que es «civilizado y no», con falsas ideas de respeto a la diferencia.
Nuestra sociedad no tolera la diferencia, por mucho que se jacte de ello, porque precisamente solemos incluso hablamos más a menudo «tolerar» que de «respetar», algo que implica el reconocimiento pleno del otro como un verdadero igual. No se tratan como iguales las otras culturas, las «integramos» usando el subterfugio de la «diversidad», que absorbe parte de dicha diferencia para incluirla en nuestra sociedad tomando sus fenómenos de carácter meramente estético y exótico. Pero en los demás aspectos, comportamiento, cosmologías, modos económicos, modos de pensar, etc. no los respetamos como iguales, no los analizamos como algo que podamos aplicamos, porque partimos de una supremacía interiorizada, porque son ellos los que deben, primero y ante todo, entender y aceptar nuestros modos y valores.
Seamos sinceros, del mismo modo que podemos estar defendiendoles cuándo están en nuestras costas y barrios, también llenamos indolentemente el tanque del coche sin atender al hecho de que el país de donde viene dicho recurso y sus gentes ha sido colocados en una escala inferior para que nos lo podamos permitir. También podemos compartir mensajes muy «anti-racistas» desde nuestros móviles producidos con coltán y hechos por personas asiáticas que en ocasiones se suicidan, sin que esto nos produzca mayores inconvenientes. O, al igual que Julio Iglesias, nos aprovechamos de esta desigualdad sistémica entre zonas del planeta para viajar a países empobrecidos, donde poder sentirnos marajás, eso sí, siendo muy educados con la gente local, como si eso borrara nuestro papel de opresores. Alguno se excusará en el manido, «les llevamos riqueza», cuando a poco que se piense lo que se Ileva es dinero a negocios privados donde trabajan personas locales cuyos modos de vida autónoma han sido reemplazados por la economía capitalista, añadiendo otra capa de opresión. El turismo es un producto extractivista, donde además los turistas extraen aún más recursos de esas zonas (agua, alimentos, etc.) a cambio de plusvalía para unos pocos, y sin producir nada real para los que pertenecen a esos territorios, a los que realmente les pertenecen en realidad dichos recursos (7).
Y aunque no viajemos a estos países temo que seguiremos no siendo «anti-racistas» si no empezamos a renegar de un tipo de sociedad que necesita de la explotación de las gentes de
los países que se definieron como inferiores y de sus territorios, por mucho que sonriamos a sus exiliados. Y todo lo demás no dejará de ser postureo, y (ahora) lo sabes.
- La discriminación puede ser positiva o negativa según dicho trato diferencial beneficie o no a dicho grupo o persona. En este texto nos centraremos en la discriminación negativa.
- https://event.newschooI.edu/nancyfraser: “Nancy Fraser | Three Faces of Capitalist Labor: Uncovering the Hidden Ties among Gender, Race, and Class”.
- Los privilegios no se piden, pues precisamente son tratos de favor que tenemos automáticamente en función de nuestra situación social. No se piden pero se tienen y por lo tanto se disfrutan. La clave en este tema es primero, reconocer donde estamos y cuales tenemos. Si son positivos, agradecerlos y luchar para que sean un derecho universal (por ejemplo, acceso al agua potable). Si son negativos, dejar de disfrutarlos activamente y luchar por su desaparición.
https://estudyando.com/teoria-de-la-jus cia-redistributiva-segun-nancy-fraser/: “Teoria de la justicia redistributiva”, Nancy Fraser.
- Como dice Celia Amoros, conceptualizar el politizar, es pasar de la anécdota a la categoría. Estas categorías nos permiten entender fenómenos sistémicos y evitar despolitizar la realidad mediante la personalización de lo que nos ocurre o les pasa a otros.
- “In a racist society it is not enough to be non-racist, we must be anti-racist.” Angela Davis.
- Si me preguntas si no se puede viajar más, te diré que no, pero quizás habría que tener en cuenta recursos que vas a gastar, de donde vienen, cuántos vas a gastar en tu corta existencia y cómo vas a compensar a los territorios que visitas tu presencia; porque si quieres realmente viajar y no consumir turismo, entonces de lo que hablamos es de conocer y conyiyir con la gente, y no de echarles fotos y hablar con ellos mientras trabajan en negocios capitalistas. Si usamos nuestra imaginación sabrás cómo empezar a marcar la diferencia.









Si se conceptualiza mal, se politiza mal.
Como llamar «machismo» a un sistema de opresión que se llama patriarcado.