Por si no fuera poco los visos del canciller alemán Friedrich Mehr con su aura de nuevo führer por las campiñas de Bruselas, ahora resulta que los fondos verdes europeos financian la muerte: cómo las normas de la UE canalizan miles de millones de euros destinados al clima hacia la industria armamentística.
Tanques verdes
Casi 50.000 millones de euros procedentes de fondos «sostenibles» están fluyendo hacia las empresas armamentísticas. Esto es posible gracias al marco regulatorio flexible de la UE que permite las inversiones en armas con la “etiqueta verde”
La absurda afirmación de que el uso de armas beneficia al medio ambiente y contribuye a un mundo más sostenible es defendida oficialmente por la UE para justificar las decenas de miles de millones de euros invertidos por los fondos «verdes«.
Medios comunitarios coordinados por Voxeurop en una investigación en colaboración con El País, IrpiMedia y Mediapart revelan que desde 2021 los fondos “sostenibles” han triplicado sus aportaciones a compañías como Safran, Airbus, Rheinmetall, Leonardo o BAE Systems. Según datos extraídos del London Stock Exchange Group, una plataforma internacional de información financiera, estas inversiones han pasado de 14.500 a 49.800 millones de euros.
El estudio realizado por Yann Filipino, Giorgio Michalopoulos y Stefano Valentino clarifica como casi 50.000 millones de euros de los llamados fondos «verdes» en manos de bancos europeos se invirtieron recientemente en defensa, con el apoyo de la Comisión Europea, que cedió a la presión de los traficantes de armas que contribuyó notablemente a la financiación de la guerra en Gaza. Esto es posible gracias a un conjunto extremadamente flexible de regulaciones que implementa la UE.
Para aquellos inversores que invierten su dinero en fondos sostenibles, esta es una sorpresa desagradable. Porque quienes creen promover la protección del clima o proyectos sociales con capital «verde» en realidad financian cada vez más tanques, aviones de combate y munición. La inversión en empresas con actividades militares se han duplicado en tres años. Solo las armas particularmente condenadas, como las minas antipersonal, están explícitamente prohibidas.

La Comisión Europea legitima el aumento de las inversiones en defensa dentro de las carteras verdes de los grandes gestores de activos. Fabricantes de drones como la francesa Safran, productores de bombas como la alemana Rheinmetall y fabricantes de tanques como la británica BAE Systems. Gracias a Normas de la UE con amplio margen de interpretación, vigente desde hace 4 años, la base es el SFDR, Reglamento (UE) 2019/2088 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de noviembre de 2019, sobre la divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros. Establece las normas para las inversiones que fomentan “características medioambientales y/o sociales” (artículo 8) y aquellas que deben ser debidamente “sostenibles” (artículo 9) y se aplica a todas las instituciones financieras que operan en la UE, su Art 8 etiqueta instrumentos financieros, es decir con un teórico objetivo de inversión sostenible conforme, sin embargo, son los propios proveedores los que definen en gran medida qué constituye sostenibilidad.
Al menos 25 fondos de inversión disponibles en el mercado europeo han invertido en Elbit Systems a través de productos catalogados como “sostenibles”. 22 millones de euros de fondos “verdes” en empresas de armas israelíes: la guerra como inversión sostenible. “Ágil, seguro y mortífero”. Así describe la empresa su último sistema de mortero para carros de combate, Ballesta. Es solo una de las últimas armas producidas para su mayor cliente, el Ejército de Israel, desplegado en la Franja de Gaza. Elbit Systems fabrica los drones Hermes 900 y Hermes 450, diseñados para realizar ataques quirúrgicos contra objetivos enemigos, como el que alcanzó un convoy de trabajadores de la ONG World Central Kitchen, o los Lanius, drones inteligentes concebidos para “cazar” objetivos en el interior de edificios.
El sector de las empresas armamentísticas accede al ESG (Environmental, Social and Governance) creciente fondo de capital destinado a inversiones “verdes” (cuyo fin es fomentar actividades medioambientales, sociales o de buen gobierno). La parte europea de este mercado tiene un valor de 7 billones de euros. Mediante un uso cuidadoso del lenguaje, documentos elaborados estratégicamente y una serie de reuniones, la UE ha ido ampliando gradualmente el concepto de “sostenibilidad”. La etiqueta incluye ahora sectores que antes podrían haber parecido intrínsecamente ajenos a ella, como la defensa y la seguridad. En 2025, 104 empresas se repartieron 49.800 millones de euros en inversiones aparentemente verdes comercializadas por empresas de gestión de activos.
Capitalismo Financiero y Fondos de inversión
Los fondos de inversión han pasado a ser los jugadores principales de la actual fase del capitalismo dominado por las finanzas globales, como vehículos financieros diversificados, desde 2021 con ayuda de las directrices europeas han puesto la mira en los fondos “sostenibles”. La relación entre fondos de inversión y empresas armamentísticas en Europa se ha hecho estrecha y creciente, han invertido masivamente en grandes empresas de defensa para obtener rendimientos estables y en alza.
Hoy en día, la Comisión promueve abiertamente la idea de que las normas de financiación sostenible son «plenamente compatibles» con las inversiones en la industria de defensa. Iniciativas comunitarias favorecen el proceso, como el Fondo Europeo de Defensa (FED) de la UE fomentando la inversión en investigación y desarrollo militar, cuenta con un presupuesto de casi 7.300 millones de euros para el período 2021-2027, de los cuales 2.700 millones se destinan a la investigación colaborativa en defensa. Además cuenta con el apoyo de la PESCO, marco basado en un tratado para que 26 Estados miembros de la UE participantes planifiquen, desarrollen e inviertan conjuntamente en el desarrollo de capacidades colaborativas y mejoren la preparación operativa y la contribución de las Fuerzas Armadas.
La fachada verde de la sostenibilidad enmascara un negocio vinculado con la guerra. Entre los principales fondos sostenibles se encuentran el fondo ESGTop World, ofrecido por DWS en Alemania (que tiene una participación de 95 millones de euros en la canadiense Bombardier), y varios fondos comercializados por la francesa Montpensier Arbevel. Estos últimos incluyen, entre otros, un “Best Business Model SRI” (donde SRI significa inversión sostenible y responsable), que en conjunto poseen participaciones por valor de 60 millones de euros en Airbus y Safran. Mientras tanto, el gigante estadounidense BlackRock comercializa (desde Luxemburgo) un producto denominado “European Equity Transition”, posee 24 millones de euros en acciones de MTU Aero Engines, Rolls Royce y Thales.








