La filtración de los documentos publicados por el medio alemán Welt am Sonntag descubrió un escándalo político que afecta directamente a la credibilidad democrática de la UE.
Documentos filtrados el 10 de junio revelan que la Comisión Europea (CE) canalizó en secreto 27 millones de euros a ONGs ecologistas para financiar demandas judiciales y campañas organizadas, no contra contaminadores, sino contra empresas privadas alemanas, el objetivo de Bruselas: las ONGs hiciesen lobby en la sombra y dirigir intencionadamente la opinión pública hacia la Agenda climática de la UE.
Dinero repartido en la sombra
La distribución de fondos se hizo de forma opaca: Bruselas y grupos activistas coordinaron sus acciones a puerta cerrada. La Comisión Europea pagó en secreto a organizaciones ambientalistas para demandas y campañas contra empresas alemanas. Los contratos entre la Comisión y las ONGs son sorprendentemente específicos. Los funcionarios de la UE detallan con precisión lo que esperan de los activistas a cambio de la financiación, como un cierto número de cartas de presión, publicaciones en redes sociales y reuniones con diputados del Parlamento Europeo.
Según revela Welt am Sonntag: Funcionarios y activistas de Bruselas se coordinaron al detalle. Su objetivo era convencer a la opinión pública sobre la política climática de la UE. Se utilizaron millones de euros del dinero público para este fin.
La ONG ClientEarth, por ejemplo, recibió 350.000 euros para involucrar en juicios a centrales eléctricas de carbón alemanas con el fin de aumentar el riesgo financiero y legal de sus operadores.
Un ejemplo concreto: el boicot al Tratado de Libre Comercio UE-Mercosur, según el informe de Welt am Sonntag , funcionarios de la Comisión Europea encargaron la tarea a la ONG, Friends of the Earth (Amigos de la Tierra), mientras que otros departamentos de la misma institución europea simultáneamente intentaban impulsarlo. Otros grupos recibieron dinero para influir en los parlamentarios europeos antes de las votaciones sobre pesticidas y productos químicos. Los contratos datan de 2022 y los fondos comenzaron a fluir en 2023. Las ONG individuales recibieron hasta 700.000 euros.
«Utilizar dinero del Estado para manipular a la opinión pública no es política, es propaganda«, afirman los autores del reportaje Stefan Beutelsbacher y Axel Bojanowski. La Comisión Europea financia a las ONGs medioambientales a través del fondo europeo LIFE, con subvenciones de funcionamiento que apoyen el ejercicio de entidades que participan en el desarrollo, la aplicación y la ejecución de la legislación y las políticas de la Unión, y que operan principalmente en el ámbito del medio ambiente o la acción por el clima, incluida la transición energética. Recientemente, la agencia con sede en Bruselas proporcionó 15 millones de euros en subvenciones operativas anuales. Las negociaciones sobre el presupuesto para el próximo año están en curso.

La Comisión debería responder con información coherente y transparencia, los eurodiputados exigen una mayor claridad en las relaciones mantenidas con organizaciones ambientales, en concreto la eurodiputada de la CSU, Monika Hohlmeier critica la permisividad practicada por los Comisarios responsables: “Es lamentable que, bajo los anteriores comisarios Virginijus Sinkevičius (Medio Ambiente) y Frans Timmermans (Clima), se otorgaran subvenciones generales a organizaciones que incorporaron acciones radicales, cabildeo político encubierto y presión sobre los responsables políticos como objetivos de sus programas de trabajo”.
“Me alarmaron especialmente los planes subversivos para obligar a todo tipo de empresas, desde granjas hasta centrales eléctricas de carbón, a abandonar sus actividades económicas mediante demandas y el endurecimiento masivo de los requisitos de documentación«, afirma Hohlmeier. «Es preocupante que los inspectores de la Comisión no utilizaran los dudosos programas de trabajo [de las ONGs] como excusa para denegar la financiación».
La eurodiputada Svenja Hahn, opina que: “Los ciudadanos tienen la impresión de que la Comisión sólo utiliza el dinero de los contribuyentes para promover opiniones que les son favorables. Esto mina enormemente la confianza en las instituciones europeas”. Oliver Luksic, de la Initiative Transparente Demokratie se centra en los flujos financieros y recalca: “Las ONGs a nivel europeo deben garantizar la plena transparencia en su financiación, especialmente cuando participan en la formación de opinión política patrocinada por el Estado”.
Bruselas debe empezar por respetar la legislación
¿»Organizaciones No Gubernamentales» u «Organizaciones Gubernamentales»?
El escándalo de filtración de documentos ha provocado conmoción, Joachim Steinhöfel, abogado especializado en derecho de la competencia y de los medios de comunicación denuncia en Euronews: “Usar el poder de la CE para perseguir empresas o manipular procesos políticos no es una estrategia. Es abuso de poder y sabotaje con fondos públicos. Ningún intento de las ONGs de maquillar la situación cambiará eso» yadvierte: «El escándalo es más profundo. Cada vez más ONGs se convierten en ejércitos políticos proxy: dispuestas a ser contratadas y utilizadas. Algunas se crearon expresamente con ese fin. Quizá sea más honesto llamarlas no ONGs sino “OG” (Organizaciones Gubernamentales) con presupuesto de relaciones públicas«.
Las instituciones de la UE no pueden delegar la batalla política en organizaciones que ellas mismas financian, especialmente si se trata de ataques a empresas privadas e intentos encubiertos de influir en la legislación. Steinhöfelenfatiza: “Usar el poder institucional de la CE para atacar empresas o suplantar procesos políticos no es estrategia. Es abuso. Y ninguna fachada de ONG puede ocultarlo».
Y concluye: «La Comisión Europea está obligada a cumplir la Carta de Derechos Fundamentales. Si la ley no le permite suprimir el disenso, no puede pagar a otros para que lo hagan por ella. Financiar ONG para eludir estas restricciones socava el equilibrio institucional y constituye malversación de fondos públicos»
En resumen las instituciones de la UE no tienen derecho a externalizar el combate político a organizaciones que financian, especialmente cuando financian ataques contra entidades privadas o intentan influir en la legislación de forma encubierta. Violaciones clave que vulneran el principio de legalidad: La CE actúa fuera de la ley al usar intermediarios y conculca los Derechos fundamentales: Libertad de expresión, asociación e igualdad ante la ley. La Comisión Europea está sujeta a la Carta de los Derechos Fundamentales. Si no puede reprimir legalmente la disidencia, tampoco puede pagar a terceros para que lo hagan. Financiar a las ONGs con el fin de eludir estas restricciones socava el equilibrio institucional y constituye un uso indebido de fondos públicos.
Cuando la Comisión intenta implementar indirectamente medidas políticas a través de ONGs, viola la obligación del estado de Derecho de actuar dentro de la ley y también puede violar los derechos fundamentales de otros, incluida la libertad de expresión libertad de asociación y el principio de igualdad de trato.
Algunos ven problemas constitucionales en las acciones de la Comisión Europea, después de todo, el poder ejecutivo de la Unión Europea intentó influir encubiertamente en el poder legislativo con la ayuda de activistas, lo que, en opinión del político de la CDU Markus Pieper, constituye una clara violación del principio de separación de poderes.
El programa LIFE, instrumento financiero clave de la UE para apoyar proyectos ambientales y climáticos, ha destinado en los últimos años millones de euros a un activismo subvencionado de ONGs que han usado esos recursos financieros para movilizar la opinión publica y hacer lobbysmo sobre eurodiputados (poder legislativo del Parlamento). Esta denuncia ha generado un debate en Bruselas sobre los límites del activismo subvencionado y sobre si debe permitirse que entidades no gubernamentales financiadas por el Parlamento Europeo participen activamente en el diseño e impulso de políticas europeas.
Lobby de la sombra
Según el diario holandés De Telegraaf, el que fuera principal impulsor del Pacto Verde europeo, Vicepresidente de la Comisión Europea entre 2014 y 2023 y excomisario del Clima, Frans Timmermans, durante años estuvo concediendo subvenciones a diferentes grupos ecologistas con la condición de que hiciesen campaña a favor del Pacto Verde, la estrategia de la Unión Europea para alcanzar la neutralidad climática en 2050.
Eurodiputados de izquierdas y derechas exigieron aclaraciones sobre el escándalo del lobby, “Esto debe investigarse a fondo”, declaró el eurodiputado del PvdA, Mohammed Chahim. Su colega del Consejo Nacional de Seguridad (NSC), Dirk Gotink, forma parte del comité de control presupuestario y actualmente investiga contratos de subvenciones con organizaciones sin fines de lucro. “Este lobby en la sombra no es bueno. Necesitamos una sana separación de poderes. Sander Smit, miembro de BBB: “Necesitamos llegar al fondo de este escándalo del lobby ecologista. Es inaceptable en una democracia que el poder ejecutivo permita que el poder que lo controla sea controlado y manipulado”.
Welt am Sonntag señala: «El objetivo no era la política. Ni la ciencia. Era pura propaganda. Los documentos apuntan a un intento deliberado de influir en la opinión pública a favor de la agenda climática de la UE y manipular a diputados del Parlamento Europeo. En este proceso se emplearon millones de euros».
En otras palabras, los proyectos publicitados como «lucha contra la desinformación» resultaron ser campañas de promoción de la Comisión Europea y ataques a narrativas alternativas. A la luz de las filtraciones cuando Euronews pidió comentarios a la CE, esta alegó desconocimiento. Un portavoz declaró:»Contrariamente a los informes mediáticos, no hay contratos secretos entre la Comisión y las ONGs». ¿Y si no son secretos porqué no son públicos?. Hasta ahora, la Comisión Europea ha anunciado “normas para introducir medidas de protección adecuadas” bastante vagas, y por lo demás ha permanecido en gran medida en silencio sobre el tema.








