El diablo está en los detalles, el Reino Unido se rearma

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El Reino Unido estaría perfilando una millonaria inversión para fortalecer su capacidad militar. Gastará el 3% del PIB en defensa para 2034. John Healey, el secretario de Defensa, presentó todos los detalles de la esperada SDR (Revisión estratégica de defensa) del gobierno, que establece el plan de defensa del Reino Unido para los próximos diez años.

En palabras de uno de los mayores exponentes de la economía keynesiana de las últimas décadas, James K. Galbraith, la economía de guerra es “el conjunto de contingencias llevadas a cabo por un estado para movilizar su economía con vistas a la producción bélica” [1]

LaSDR está diseñada para transformar las defensas británicas, fortalecer la OTAN, restaurar la preparación para el combate, garantizar la disuasión nuclear submarina británica y desarrollar tecnología avanzada. Dando un repaso por la prensa británica, nos transmite el alcance buscado. La inversión que el Gobierno británico estaría considerando de 1.500 millones de libras esterlinas, esto para la compra de 7.000 unidades de armas de largo alcance, así como para aumentar masivamente la producción de proyectiles de artillería y explosivos, según informó el diario The Telegraph citando declaraciones del ministro de Defensa, John Healey.

«John Healey revelará sus planes de invertir 1.500 millones de libras en un aumento masivo de la producción británica de proyectiles de artillería y explosivos. También se comprometerá a comprar 7.000 armas de largo alcance tras la advertencia de los jefes militares de que el Reino Unido ya no cuenta con una fuerza de combate eficaz«, informó el medio.

Asimismo, se prevé la construcción de 6 nuevas plantas para la fabricación de bombas, que estarán distribuidas por todo el territorio británico y contarán con capacidad de expansión «en caso de conflicto». A su vez, el periódico The Times comunicó que el Gabinete británico considera adquirir cazas estadounidenses capaces de portar armas nucleares tácticas.

«Fuentes de alto rango han dicho que el Reino Unido está considerando comprar el caza furtivo F-35A Lightning de Lockheed Martin (…) pero también se barajan otros tipos de aeronaves», señala el medio.

Gran Bretaña quiere comprar aviones de combate capaces de disparar armas nucleares tácticas, en una importante expansión de la capacidad disuasoria destinada a contrarrestar la supuesta amenaza que plantea Rusia que representaría el mayor avance en la capacidad de disuasión del Reino Unido desde la Guerra Fría. John Healey, secretario de Defensa, y el almirante Sir Tony Radakin, jefe de las Fuerzas Armadas, buscan adquirir aviones de combate de fabricación estadounidense capaces de lanzar bombas de gravedad con menor potencia que las armas nucleares convencionales.

En una entrevista con The Sunday Times, Healey reconoció que Gran Bretaña debe adaptarse a la “nueva era de amenazas” que enfrenta. “El mundo se está volviendo definitivamente más peligroso. Los riesgos nucleares están aumentando”, afirmó. “Nos enfrentamos ahora, por primera vez desde el fin de la Guerra Fría, a riesgos cada vez mayores de conflicto entre Estados”.

La revisión también busca restablecer la situación de Gran Bretaña antes de la guerra, recomendando amplias propuestas de rearme y la reactivación de una industria de defensa siempre activa. Healey afirmó: «La lección de Ucrania… es que la fuerza de las fuerzas armadas de un país depende de la industria que las respalda».

De particular importancia para Healey es la reactivación de la industria armamentística británica. El conflicto de Ucrania ha puesto de manifiesto cómo se ha permitido que los arsenales occidentales se agoten hasta niveles inaceptables, sin que las líneas de producción puedan reponer la munición donada a Kiev con la rapidez necesaria.

Las medidas incluyen:

—Fiel a la tradición talasocrática de Gran Bretaña, el resurgimiento de la construcción naval, con la Marina Real queriendo aumentar el número de destructores y fragatas a 25, en comparación con los 14 actuales. Construcción de “hasta 12” submarinos de propulsión nuclear y armados convencionalmente en el marco de la asociación AUKUS con Australia y EEUU.

—Un nuevo programa de vigilancia submarina, conocido como Bastión Atlantic, protegerá contra el sabotaje de cables de internet y tuberías de energía.

— Desarrollar nuevos drones aéreos y terrestres, así como una “Armada híbrida” de buques autónomos y barcos tripulados.

— Se destinarán 1.000 millones de libras a las defensas aéreas del Reino Unido, nuevos escudos defensivos contra misiles balísticos enemigos.

—Los drones ocuparán un lugar destacado en la revisión con la ayuda a establecer una industria capaz de desarrollar y producir rápidamente los últimos modelos. La financiación incluye 4.000 millones de libras para drones y sistemas autónomos, y 1.000 millones de libras adicionales para láseres DragonFire, cuya instalación está prevista para los destructores Tipo 45 de la Marina Real a partir de 2027, y un sistema similar que se entregará al Ejército a finales de la década.

—Aumentar las reservas de armas convencionales de Gran Bretaña con seis nuevas fábricas de municiones y hasta 7.000 armas de largo alcance fabricadas en el Reino Unido.

—Solucionar la crisis de reclutamiento. La RAF, la Armada y el Ejército no han alcanzado sus objetivos de contratación anuales durante una década.

“Lo que aún no he logrado es revertir el declive a largo plazo”, dijo Healey: “Se unen más personas, se van menos, pero aún existe un desajuste. Seguimos perdiendo más personal militar a tiempo completo del que reclutamos cada mes”.

Si bien considera esto como su «primera tarea», también se ha propuesto aumentar el tamaño del ejército tras años de vaciamiento. Durante meses ha estado presionando para alcanzar un nuevo objetivo de 76.000 efectivos a tiempo completo, frente a los 72.500 actuales. Aunque se niega a comentar si la revisión se compromete a ello, se entiende que esta semana establecerá una ambición a largo plazo para aumentar el objetivo.

Healey también está decidido a que la fuerza secundaria de 24.000 soldados a tiempo parcial no solo crezca, sino que se utilice con mayor eficacia. Quiere animar a los soldados que abandonan el servicio a tiempo completo a que permanezcan en la reserva mientras buscan nuevas carreras. «Podemos crear un espectro de servicios que permita, a través de las carreras profesionales, una mayor flexibilidad para alternar entre la participación como reservistas a tiempo completo y a tiempo parcial en las fuerzas armadas», añadió

— Una guardia nacional “Dad’s Army” para proteger infraestructura nacional crítica como parte de un enfoque de defensa integral.

—Disuasión nuclear

Invertir 15.000 millones de libras en el arsenal nuclear británico, que consiste en misiles transportados por submarinos. Gran Bretaña es la única gran potencia nuclear con una sola plataforma desde la que lanzar su arsenal nuclear. EEUU mantiene una tríada nuclear —capaz de lanzar desde tierra, aire y mar—, mientras que Francia, mediante su fuerza de disuasión, tiene capacidad tanto aérea como marítima.

Tony Radakin, Jefe del Estado Mayor de la Defensa que dejará el cargo en otoño, considera la expansión de la disuasión nuclear como la mayor prioridad de defensa del Reino Unido y, en privado, ha abogado durante mucho tiempo por capacidades de lanzamiento aéreo.

Simon Case, ex secretario del gabinete y experto en disuasión nuclear que renunció como principal funcionario del país en diciembre, pidió al gobierno la semana pasada que invierta en un segundo método de lanzamiento de disuasión nuclear, además del sistema de misiles basado en submarinos.

Declaró al The General & the Journalist : «La disuasión depende de que tu adversario tenga la certeza de que, en última instancia, puedes causarle un daño real. En mi opinión, no se confiaría en un solo sistema para nada. Esto es cierto en muchos ámbitos de la vida, y más aún en la disuasión nuclear».

—Aviones de combate. Fuentes de alto rango dijeron que el Reino Unido estaba considerando adquirir el avión de combate furtivo F-35A Lightning de Lockheed Martin, que fue recientemente encargado por la Luftwaffe alemana, aunque se cree que otros tipos de aeronaves están bajo consideración. Los aviones tienen un alcance de 1400 km, mayor que otras variantes del F-35, y pueden transportar la bomba termonuclear de gravedad B61, la principal bomba lanzada desde el aire de Estados Unidos de su arsenal de 3708 armas nucleares. Tiene una potencia de entre 0,3 y 340 kilotones (la primera bomba nuclear lanzada sobre Hiroshima, conocida como «Little Boy», tenía 15 kilotones), y se esperaba que el Reino Unido las transportara, en lugar de sus propias armas nucleares, como parte de los acuerdos de intercambio nuclear de la OTAN.

Las aeronaves constituirían un segundo pilar de la disuasión nuclear y podrían utilizarse en un escenario inferior a una guerra nuclear total. También podrían desplegarse en el campo de batalla, una capacidad que el Reino Unido no posee actualmente. Anteriormente, Gran Bretaña mantenía una reserva de armas nucleares tácticas y una flota de bombarderos V, pero éstas fueron desmanteladas después de la Guerra Fría cuando el Reino Unido pasó al programa de submarinos Vanguard.

Healey declaró que los planes para que el gasto de defensa alcance el 2,5% del PIB en 2027 están «en camino» y que «no hay duda» de que alcanzará el 3% antes de 2034. Pero el Primer ministro Keir Starmer afirmó que la meta del 3% es una «ambición«, más que una promesa firme, lo que no está claro de dónde sacará el dinero el Tesoro, con problemas de liquidez. El gobierno ya ha recortado, de forma polémica, el gasto en ayuda internacional para alcanzar la meta del 2,5%.

En una entrevista de amplio alcance, Healey dijo que la revisión garantizaría que Gran Bretaña estuviera mejor preparada y colocaría la seguridad nacional y el rearme en primer plano. “, y luego… integrar eso en la forma en que, como nación, desarrollamos y dirigimos nuestra defensa y seguridad”, añadió.

Keynesianismo militar y economía de guerra

Para Healey, no se trata sólo de “mayor innovación y producción”, sino de la economía; considera la defensa como un engranaje vital en la agenda de crecimiento de Starmer y la restauración de la prosperidad en los antiguos centros industriales de Gran Bretaña.

Mientras tanto el Reino Unido ocupa el último puesto de la clasificación de inversión del G7: una de las razones por las que la productividad británica es un 16 % inferior a la de Alemania y un 14 % inferior a la de Francia, la solución dada por Rachel Reeves, Cancillera de la Hacienda del Reino Unido, —dos tercios para el gasto corriente y un tercio para el de capital— se basa en dos apartados. Primero, aumentar los impuestos en 40.000 millones de libras al año, unos 25.000 millones de libras procedentes de aumentar las cotizaciones patronales a la seguridad social al 15 %. Segundo, aumentar el endeudamiento en una media de 32.300 millones de libras al año durante los próximos cinco años , más de lo que el mercado esperaba, lo que explica el repunte de los rendimientos de los bonos.

El 1 de junio el periódico británico Morning Star publica un artículo: «El keynesianismo militar matará nuestra economía, no la salvará» donde advierte del objetivo de gasto del Gobierno británico para la próxima legislatura del 3% del PIB en defensa para 2034. Esto representa un aumento del 40 % desde principios de la década, un nivel que amenazará directamente áreas clave de gasto social y de infraestructuras, tan necesarios.

El periódico hace ver que “En conjunto, estas políticas constituyen un desafío directo a los valores tradicionales del movimiento obrero. De inmediato, amenazan cualquier medida gubernamental prometida para abordar la crisis de declive económico y social de Gran Bretaña, por no hablar de cualquier respuesta significativa a la emergencia climática. A nivel internacional, aumentan, en lugar de disminuir, la amenaza de una guerra mundial.”

Desde la perspectiva marxista, Baran y Sweezy en su obra “El capital monopolista” describen como las guerras representan un poderoso estímulo externo para superar las depresiones económicas. A lo largo de su desarrollo como modo de producción, en el capitalismo el proceso de guerra siempre permanece latente como alternativa cuando disminuye la tasa de acumulación.

El gasto militar es una herramienta contracíclica del capitalismo que previene la tendencia de subconsumo y a la caída de la tasa de beneficio, y contribuye a absorber el excedente generado por el sector monopolista, con lo que las carreras de armas encajarían en la lógica del capitalismo de intentar mantener constante la ratio producción-demanda mediante el gasto militar.

La economía de guerra se produce a expensas del consumo. Es decir, la economía de guerra es posible cuando se reduce el consumo y cuando se reducen las nuevas inversiones de capital en los sectores no relacionados con la producción bélica. Esta situación se hace posible a través de la coerción o a través del convencimiento de que la reducción de las condiciones de vida de la sociedad es un medio necesario para derrotar al enemigo, por lo que solo es sostenible en el tiempo a través de un estado de guerra generalizado. El UNIDIR, (Instituto de Naciones Unidas para la Investigación del Desarme), lleva décadas publicando informes que evidencian que una disparatada carrera de armamento es un «obstáculo» para el crecimiento económico de los países, Lo mejor, destacan sus expertos, es cambiar los paradigmas, poner el de la «prevención» por encima del de la «consumación«. La venda antes que la herida.


[1] Galbraith, J, K. (2001) “The Meaning of a War Economy” Challenge 44 (6):5–12.

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