Organizarse o morir: Los taxistas contra el capitalismo de plataforma – Comisiones, mascarillas, Maseratis, Uber y el defraudador que se chocó con una cámara y dijo que fue una agresión Parte II

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Comisiones, mascarillas, Maseratis, Uber y el defraudador que se chocó con una cámara y dijo que fue una agresión
Parte II


Atrás quedaron meses de protestas y de reuniones infructuosas pero sobre todo de mentiras. De muchas mentiras para intentar calmar los nervios de los taxistas ya que tras salvar a Uber, a Cabify y a Bolt pasando por encima del taxi, ahora se acercaban las elecciones, por lo que no era muy conveniente seguir a palos con un sector que podría arrastrar el voto de miles de personas, algo que lógicamente los taxistas consideraron un insulto tras el golpe tan traumático que les había supuesto la Ley Uber de Ayuso.

Pero la humillación a la que el PP sometió a los taxistas en la Comunidad de Madrid no se quedó ahí, ya que el mismo día de la aprobación de la infame Ley Uber de Ayuso, los representantes del sector del taxi, presentes en el pleno, se vieron obligados a abandonar la Asamblea de Madrid como señal de protesta ante el atropello que se acababan de sufrir por parte de Ayuso y contra las veinticinco mil familias que vivían del taxi en Madrid, hecho por el cual, al poco un miembro del PP de Rivas se dedicó a insultarlos públicamente en Twitter, llamándoles “macarras que van a liarla a la Asamblea de Madrid”.

Sobre esto sólo tengo que decir que a diferencia de los taxistas, la única que demuestra cada vez que abre la boca Asamblea que es una macarra es su jefa y su séquito de hooligans, esa presidenta tan lamentable que ha convertido los plenos en un auténtico circo en el que todo vale hasta faltar el respeto a las miles de familias que siguen llorando las muertes de sus seres queridos (7291) que fueron abandonados por su gobierno en las residencias durante la Pandemia y tras negarles la asistencia sanitaria porque según afirmó posteriores “se iban a morir igual”. Es absolutamente deleznable y despreciable.

No obstante, las faltas de respeto a los taxistas tampoco acabaron con estos insultos lanzados por aspirante a concejala de Rivas, ya que pocas semanas después de que saliera a la luz que se estaba gestando la ley Uber de Ayuso, un taxista se acercó a la presidenta mientras la grababa entrando en el edificio de la Asociación Gremial (una organización histórica del taxi, afín al PP y que desde hace años está sufriendo una sangría de socios) para preguntarla que “cuánto tiempo iba a tardar en arruinar a los taxistas”, algo que la hizo quedarse balbuceando sin prácticamente poder articular palabra, supongo que porque no llevaba pinganillo.

Por suerte, gracias a la impresionante participación de los compañeros y compañeras en nuestros canales de difusión, el vídeo llegó a nuestras manos casi de manera instantánea, por lo que lo sacamos en la cuenta de Twitter de Taxi Project y nos esforzamos por darle toda la difusión posible hasta el punto de que conseguimos colarlo en varios medios bastante importantes, haciendo que la bola se hiciera mucho más grande por momentos. Esto parece que provocó bastante resentimiento en la cúpula del PP madrileño, ya que a las pocas horas el mismísimo ex director de transportes de Ayuso que nos llevaba años ignorando, se dignó a respondernos a través de la red social aunque fuera con una noticia prefabricada de un medio conocido por sus bulos y por estar financiado con muchísimo dinero público por parte de la misma Comunidad de Madrid, supongo que para poder contrarrestar nuestro vídeo.

En este caso parece que tras la explosión mediática que supuso nuestro tuit, pusieron a funcionar a su maquinaria del fango, e hicieron pública una foto del taxista que había increpado a Ayuso en la que aparecía junto con Pablo Iglesias, el líder de Podemos en ese momento, robada de sus redes sociales, supongo que para intentar de alguna manera señalar al compañero y desacreditarlo.

Pero la jugada no les salió tan bien como creían ya que en respuesta a esta estupidez, acabamos replicando con otro tuit que consiguió casi más difusión que la publicación anterior, llegando a cientos de miles de visitas.

Por otra parte, un senador del PP que durante años estuvo actuando como el hombre fuerte de Ayuso increpó por Twitter a Alejandra Jacinto, la candidata por Unidas Podemos a la Asamblea y gran defensora del taxi, asegurando que la diputada de la formación morada no llevaba puesto el cinturón de seguridad durante el un video publicado en la red social en el que aparecía junto a un taxista, Jose Luis, (amigo y socio de Taxi Project) el cual, mientras conducía explicaba a Alejandra los abusos que estaban sufriendo los taxistas de Madrid por culpa de las políticas de Ayuso.

Obviamente esto no era así y se veía claramente que la candidata Jacinto llevaba puesto el cinturón en todo momento, por lo que Alfonso tuvo que acabar reculando, algo no muy común es este tipo de gente tan acostumbrada a contraatacar con alguna otra cosa para distraer la atención cuando se ven acorralados por sus mentiras, pero ante el estrepitoso ridículo que estaba haciendo y las decenas de respuestas que estaba recibiendo de taxistas muy enfadados por mentir sobre un compañero, no tuvo más remedio que pedir disculpas. La verdad es que no fue muy inteligente. Para aprovecharse de ayudas destinadas a personas vulnerables parece que está más hábil.

En conclusión, creo que es cuanto menos curioso el modo en que unos simples taxistas llegamos a cabrear tanto a un partido todopoderoso como el PP, simplemente por hacerles frente mientras estaban maniobrando a nuestras espaldas, hasta el punto de que de manera posterior a estos hechos, el actual portavoz de Ayuso en la Asamblea de Madrid acusó en sede parlamentaria de mentir a nuestro compañero José Luis en el vídeo con Alejandra Jacinto.

Por desgracia esa obsesión malsana del PP contra el taxi no quedó ahí, porque si ya de por sí todo esto que acabo de explicar no fuera poco, en otro alarde de simpatía por las plataformas evasoras de impuestos, Ayuso también recogió el testigo de Ángel Garrido la cual, no contenta con que hubiéramos tumbado en los tribunales su chapuza, estuvo durante meses rompiéndose la cabeza para ver qué podía volver a inventarse con el fin de seguir beneficiando a unos pocos, pero esta vez desde dentro del taxi y es que del mismo modo que hizo con su Ley Uber, Ayuso volvió a aprovechar las últimas semanas de diciembre del siguiente año (sabiendo que son tan críticas para los taxistas) pero está vez para modificar el reglamento del taxi, la norma que regula el servicio en toda región. Un cambio destinado a exterminar la figura del trabajador autónomo del taxi y que parecía redactada directamente por la parte empresarial del sector afín al PP y por Uber, Bolt, Cabify y Free Now, empresas beneficiadas por la Ley Uber de Ayuso.

La norma, entre otras cuestiones, liberalizaba el servicio del taxi con el fin de facilitar la entrada a grandes empresas, cuestión que hasta el momento estaba limitada a personas físicas y a un máximo de tres licencias por titular para evitar la competencia desleal dentro del sector.

Para conseguirlo Ayuso lado obligó que los taxis puedan trabajar durante las 24 horas los 7 días de la semana, mientras que por otro, permitió que un mismo titular (siendo éste persona física o jurídica) pudiera disponer de hasta 15 licencias, es decir, medidas bien diseñadas y planeadas con el objetivo de precarizar y extinguir la figura del autónomo y del trabajador y trabajadora asalariada, ya que por culpa de estos cambios, todos estos taxistas necesitarán estar más horas trabajando para ganar lo mismo o incluso menos.
En consecuencia, una sola persona que debería tener una jornada de 8 horas ahora por culpa de la ley de Ayuso tendrá que competir con un sinfín de empresas que cuentan con decenas de taxis trabajando las 24 horas los 7 días a la semana.

Llamadme loco pero creo que es evidente que Ayuso ha creado esta norma para volver a favorecer descaradamente a Bolt a Cabify a Uber y hasta Free Now ya que las pocas ganancias de estas aplicaciones están en las comisiones que se llevan por cada viaje que realizan, por lo que al incrementar el número de taxis operando durante más tiempo supone conseguir más beneficios para ellas.

De este modo también se consigue asfixiar al taxista dueño de su propia licencia hasta que no le sea rentable trabajar con el fin de que su taxi acabe en manos de los empresarios para posteriormente, poner todos estos vehículos a operar para las plataformas, es decir, Ayuso pretende regalar a sus amigos esas licencias que tanto esfuerzo han costado adquirir a los taxistas y a la vez ser la proveedora de conductores de taxi para Uber, Cabify y Bolt con las mismas condiciones de precariedad y explotación que las de los VTC. Y todo ello sin contar con el hecho de que, cuantos más taxistas empiecen a vender sus licencias porque no les saquen ciertas rentabilidad, el precio de estos permisos irá cayendo, algo que sería muy provechoso para los inversores y las empresas que surten de taxis a Uber, Cabify y Bolt.

¿Ayuso haciendo movimientos legales para bajar el precio de las licencias mientras aumentan el precio de las autorizaciones VTC? Bueno, supongo que estaba cerrando el círculo en el que su entorno siempre gana mientras los taxistas y los ciudadanos, pierden.

Finalmente estas medidas también repercutirán en el usuario de manera drástica, ya que una vez las plataformas hayan conseguido parasitar podrán imponer sus condiciones abusivas, o lo que es lo mismo, una estrategia para privatizar el taxi eliminando de la ecuación al trabajador autónomo, molesto para Uber, Cabify, Bolt y Free Now pero que es mayoría en el sector con el fin de dejar el control del taxi en manos de cuatro privilegiados, tal como sucede con los VTC.


No obstante, pese a creer que esta estrategia estaba calculada para poder ejecutarse sin problemas, hubo un momento en que todo la explotó en la cara tras varias manifestaciones multitudinarias de los taxistas para protestar contra estos abusos a principios del 2023.

En ese momento, miles de compañeros y compañeras se movilizaron en varias ocasiones frente al cambio del reglamento que estaban perpetrando desde el PP de la Comunidad de Madrid, lo que consiguió unir a la mayoría del sector en una sola voz en contra de Ayuso. Igualmente, también se convocó un referéndum en el que el 96% de los taxistas votaron en contra de las medidas de la presidenta, lo que provocó que desde el PP salieran rápidamente a deslegitimar públicamente la votación, señalando que dos de las tres asociaciones no estaban de acuerdo con la votación y por ende, con el resultado.

Esto lógicamente era mentira, ya que se trataban de dos asociaciones minoritarias de empresarios del taxi afines al mismo PP y que no sumaban ni una tercera parte de la representatividad del sector, mientras que la asociación convocante de la votación, disponía de la mayoría de la representatividad del taxi de Madrid con el 70% de los taxistas en sus filas sumado a otras tres asociaciones que pese a no llegar al 10%, también estuvimos allí con nuestros asociados. Pero aun así, manipula que algo queda. Porque eso es lo que son y eso es lo que hacen.

Sí, son unos manipuladores de libro que estuvieron durante meses intentando engañar a la opinión pública mediante declaraciones en los medios afirmando sin ningún pudor que estas medidas iban a ayudar al taxista y a beneficiar al usuario cuando en realidad lo que estaba sucediendo es que les había reventado en las manos un referéndum en el que la mayoría del taxi de Madrid les había dado una patada en el culo rechazando todas sus propuestas, por lo que creo que llegados hasta este punto habría que hacerse varias preguntas:

¿Cómo ha pretendido ayudar Isabel Díaz Ayuso a los taxistas?

¿Haciendo de comercial para Uber en las presentaciones de sus servicios?

¿Adjudicando contratos por valor de 8’5 millones de euros de dinero público para un servicio de traslado de médicos que el taxi estaba realizando por la tercera parte de esa cantidad?

O a lo mejor cree que otorgar licitaciones a tres empresas propiedad de la misma persona la cual, a día de hoy tiene problemas con la justicia por mercadear con autorizaciones VTC a la vez que su nombre aparece dentro un laberinto de sociedades relacionadas con el defraudador de su pareja nos ayuda en algo.

¿Pero en qué cabeza cabe que al usuario le vaya a beneficiar que le suban los precios diez veces como hace Uber o Cabify?

¿Cómo va a mejorar la vida de las ciudadanas y de los ciudadanos que en Madrid, no sólo haya más de 9000 vehículos VTC circulando de manera ilegal sin ningún control sino que además, tengamos más de 16.000 taxis las 24 horas los 7 días de la semana? y por supuesto,

¿De qué modo cree la presidenta que le va a ayudar al taxista que tenga que trabajar más horas para ganar lo mismo o incluso menos?

¿Qué pasa qué nosotros no tenemos familia? ¿No tenemos necesidades que cubrir aparte de estar todo el día al volante para sacar un sueldo digno? ¿No podemos disponer de tiempo para descansar teniendo que estar encadenados a la jaula durante horas y horas en una ciudad repleta de tráfico y caos?

Y lo sabían. El gobierno de Ayuso con su consejero de transporte al frente eran conscientes del revolcón que se iban a llevar con los resultados de un referéndum, por eso salieron rápidamente a desacreditar a los taxistas con la primera estupidez que se les vino a la cabeza.

En conclusión, se demostró que los taxistas ni querían una liberalización de horarios que los encadenase al volante como hacen Uber, Cabify o Bolt con sus conductores, ni que se provocara un deterioro del servicio, ni iban a permitir que unos cuantos privilegiados acumulasen decenas de licencias, abriendo la puerta a bancos, fondos buitre e inversores que únicamente.

Los taxistas se plantaron para no permitir que su futuro estuviera en manos de un par de transnacionales con sede en paraíso fiscal, acumulando denuncias en la Inspección de trabajo por no respetar los derechos de los trabajadores y de las trabajadoras, en la Fiscalía por evadir impuestos o en consumo por no respetar los derechos de los clientes aparte de las miles de sanciones que tiene año tras año por infringir las leyes de transporte de manera sistemática.

Y por supuesto, los taxistas luchaban por evitar que a un usuario le cobrasen 10 veces más por ir al hospital el día de un evento porque Uber quisiera aplicarle el precio del viaje en alta demanda ya que el taxi es un servicio público para cubrir una necesidad, no para aprovecharse de ella.


Pero claro, estamos hablando de la persona que hasta hace poco no ha sido capaz de reconocer que fue la responsable de la gestión de las residencias y de unos protocolos de la vergüenza que sesgaron la vida de 7.291 personas durante el estado de alarma.

Y a lo que hay que añadir según investigaciones recientes de varios medios, lleva años utilizando las administraciones públicas para tejer una red clientelar con el fin de enriquecer a familiares y a personas cercanas como su pareja o su hermano, entre otros, así que ya me contaréis donde queda la conciencia de esta persona.

“No me van a amedrentar porque vengan con proclamas y pancartas falsas” decía en uno de los plenos de la Asamblea de Madrid haciendo alusión al apoyo de Unidas Podemos y de Más Madrid a los taxistas, contrarios a su Ley Uber. No tiene vergüenza ninguna.
Para finalizar me gustaría citar un tuit de mi compañero Alejandro que describe muy bien la causa de todos nuestros problemas:


“Es mala persona, mediocre en lo intelectual, arrogante, mentirosa, faltona, negligente, mala gestora y sin vergüenza. Es lo peor que le ha pasado a la política de este país, a la altura de Aznar y Aguirre”.

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Carlos Rodríguez Expósito
Responsable de RRSS de Taxi Project, organización de taxistas creada para profesionalizar la lucha del sector a través un enfoque de izquierdas y apoyar a otros colectivos afectados por la "uberización" de la economía. Colaboro con Élite Taxi Barcelona en el área de comunicación y con el Observatorio TAS junto con Riders X Derechos. Militante de CGT. Autor de "Organizarse o morir: Los taxistas contra el capitalismo de plataforma".

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