La necesaria traducción de algunos comunicados universitarios

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Por Amparo Mañés Barbé

El pasado 26 de noviembre se produjeron una serie de actos vandálicos contra la exposición «Momentos del Feminismo», organizada con motivo del 25N en el Edificio Central de la Universidad de La Laguna (ULL) en la que se increpó, además, a sus organizadoras, entre las que se encontraba la comisaria de la exposición, Olivia Blanco, y Esther Torrado, conocida socióloga feminista.

Ante la gravedad de estos hechos, el equipo de gobierno de la ULL hizo público un comunicado del que, a mi juicio, resulta necesario traducir/contextualizar algunos de sus contenidos para una más exacta comprensión del mismo. Al final de este artículo-traducción pueden encontrar el enlace a su contenido íntegro. 

Empieza el comunicado diciendo «Ante la controversia…». 

Aquí es necesario observar cómo, unos actos vandálicos y agresiones verbales a las mujeres organizadoras de la exposición, se han redefinido como «controversia», en línea con la adulteración del lenguaje propia de la ideología queer.

Tras mencionar un párrafo-tipo en relación con la igualdad y el respeto a la diversidad, dejan muy claro que constituye el eje central de su actividad educativa, cultural y social, la atención a la diversidad de género y acompañamiento a estudiantes trans. El apoyo a las mujeres y al feminismo, que son las realmente agredidas en los acontecimientos objeto del comunicado se ve que los dejan para otro día.

A renglón seguido, hacen la imprescindible confesión de fe queer, afirmando que las mujeres trans son mujeres de pleno derecho, situándose así contra toda lógica, contra toda la ciencia biológica y contra el sentido común, tal y como corresponde a una entidad que -al parecer- renuncia a la ciencia y a la razón. Y no solo eso, incluyen ese posicionamiento, ¿con qué permiso?, en las luchas feministas cuando, «por sus obras los conoceréis», es evidente que se trata de una ideología que ataca fundamentalmente al feminismo y a los derechos de las mujeres.

A continuación, se reafirman en el respeto a las identidades de género (les desafío a que puedan dimensionar cuántas hay y cómo se conceptualiza cada una de ellas de manera inequívoca), y se pronuncian muy sentidamente contra cualquier tipo de transfobia o discriminación ¡Como si el acto vandálico lo hubieran cometido las mujeres, y no al contrario! Y, claro, ni se hace mención al  delito de odio más común, la misoginia que además es el que realmente está detrás de los actos objeto del comunicado de la ULL.

A continuación, y como conclusión de los actos vandálicos cometidos por personas pro-queer, la ULL hace constar lo siguiente:

1) Su compromiso con la inclusión de esas personas vandálicas. Considerando inaceptable cualquier mensaje que, de manera explícita o implícita, invisibilice o atente contra los derechos de las personas trans y del colectivo LGTBIQA+. 

Al parecer, de nuevo en la ya indicada perversión del lenguaje típica de la secta queer, la denuncia feminista del borrado de las mujeres realizada en la exposición vandalizada, transmuta mágicamente, en que eso significa el borrado de los violentos, apresurándose la ULL a considerar, este borrado, sí, inaceptable. Así pues, queda meridianamente claro que, mientras la ULL respalda el borrado de las mujeres sin inmutarse, afirma enérgicamente que no tolerará -en cambio- que se borre a los transactivistas, una porción ínfima de ese mismo colectivo, al que nadie ha pretendido borrar, por cierto. 

Vale la pena recordar que eso es tanto como decir que les preocupa más un colectivo ínfimo de la comunidad universitaria de la ULL, que, por ejemplo, nada menos que el 57% de sus estudiantes, las mujeres que cursan allí sus estudios. No está mal ser antifeminista en una universidad que tiene un 73% de catedráticos, y cuyo profesorado masculino ve una oportunidad, atacando al feminismo, para no renunciar a sus privilegios porcentuales en la carrera docente. En fin, sigamos traduciendo.

2) Su rechazo a todo acto de vandalismo que atente contra el patrimonio material e inmaterial de nuestra universidad, así como contra las personas que forman parte de nuestra comunidad. 

Vaya! Cuando por fin se animan a denunciar los hechos, se les olvida mencionar detalles sin importancia, tales como quienes son los atacantes y quienes son las atacadas, no sea que se note demasiado la misoginia que supura el comunicado. O peor aún, que se moleste el transactivismo al verse merecidamente señalado.

3) Y ahora viene lo mejor, las «medidas» que piensan adoptar. No se las pierdan, que no tienen desperdicio:

  1. Retirada del cartel señalado de la exposición para prevenir un mayor impacto en la convivencia universitaria. Ante esta petición, la comisaria de la muestra ha decidido su retirada completa.

Traducción: Damos totalmente la razón a los vándalos. Hay que retirar el cartel vandalizado para evitar nuevas vandalizaciones. Es decir, la solución es renunciar a defender el valor de la libertad de expresión para que los vándalos no se enfaden. Ya saben los vándalos lo que hay que hacer cuando algo, de nuevo, les incomode, vandalizar de nuevo. Porque el Rectorado les dará la razón retirando cualquier elemento «que les perturbe» o censurando a las personas que contradigan sus postulados. Buen sentido de la educación universitaria, ¡sí señor!

  1. En próximas fechas, se organizará un foro de diálogo y debate amplio y plural en el que el conjunto de la comunidad universitaria y colectivos sociales podrán expresar sus opiniones y avanzar hacia un espacio universitario más inclusivo.

Traducción: Dado que la inclusión que se predica en la ULL es excluyente y legitimadora del borrado de las mujeres, tal foro lo que en realidad persigue es profundizar el adoctrinamiento queer de la comunidad universitaria y colectivos sociales de la ULL. No cabe duda de que esta universidad es no solo difusora del doctrinario queer, sino directa impulsora del mismo.

  1. Se revisarán los procedimientos para la organización de exposiciones y actividades culturales con el fin de prevenir situaciones que pudieran poner en cuestión los valores de respeto y diversidad que defendemos.

Traducción: Esos procedimientos establecerán que cualquier exposición que ofenda de cualquier manera (si es feminista, siempre les ofenderá) a los transactivistas, queda desterrada de la ULL. De facto, lo que se persigue es dotarse de procedimientos que garanticen la exclusión de la historia y aportaciones de las mujeres y del feminismo, por cierto, la mayoría de la población, en beneficio, de la inclusión de un colectivo muy minoritario pero violento y agresivo (de ahí lo de «prevenir situaciones»). Muy lógico todo.

  1. Realización de campañas de sensibilización y educación. Se promoverán actividades formativas y talleres dirigidos a toda la comunidad universitaria para reflexionar sobre los desafíos de la diversidad y el respeto a los derechos humanos.

Traducción: La ULL no piensa esforzarse en la reflexión en torno a la igualdad entre mujeres y hombres o en la usurpación de derechos que las leyes trans suponen. No, no. En lo que se esforzará es en la reflexión sobre los desafíos trans y el respeto a SUS derechos humanos. Al parecer, constituir grupos violentos es garantía de que la ULL se preocupe por la reflexión en torno a los derechos de dichos grupos.  Reconociendo que no se han esforzado lo suficiente en la penetración de la doctrina queer y en las correlativas posiciones antifeministas en el seno de la comunidad universitaria, por lo que anuncian una profundización del adoctrinamiento de manera que se consiga excluir a todas las personas no inclusivas. Todas ellas, por cierto, mujeres; que el patriarcado no se mete en igual medida con los pocos hombres que no comparten el nuevo privilegio de género de los varones: convertirse en mujeres cuando les interese o les plazca. 

Para finalizar, apelan a la responsabilidad colectiva de nuestra comunidad para garantizar un entorno donde prevalezca el respeto, la empatía y la equidad. Reiteramos nuestro compromiso de actuar siempre en favor de los derechos humanos, la igualdad y la diversidad. 

Traducción: La libertad de pensamiento, expresión y cátedra aplica exclusivamente a quienes defienden la ideología queer. Siendo legítimo suprimir esos derechos cuando apliquen al pensamiento feminista. 

Porque, ustedes, como yo ¿han podido ver en el comunicado alguna, aunque sea tibia, defensa de las mujeres, de la igualdad y del feminismo, mientras sí se deja constancia de la defensa incondicional de la diversidad y de los colectivos abecedario? Así, mientras que la igualdad es una figura retórica, a lo que hace un específico llamamiento la ULL es a integrar una diversidad excluyente, vandálica y censora de las mujeres y del feminismo.

No sé a ustedes, pero a mí me entristece, como mujer, pensar en una comunidad universitaria configurada en su mayoría por mujeres que son negadas, borradas y censuradas por este comunicado. Espero que esa mayoría se vaya dando cuenta de esta cruda realidad y se organice para exigir la dimisión inmediata de un consejo de dirección tan descaradamente misógino. De lo contrario, mal irán las cosas para las mujeres en general, y para el feminismo en particular en esa universidad.

No quiero acabar este artículo-traducción, sin manifestar mi respaldo y apoyo más absoluto a las organizadoras de esa exposición, por su valentía y coherencia feminista. Así como reclamar para ellas lo que no se puede negar a cualquier persona, y menos en una universidad: su libertad de pensamiento, expresión y cátedra. Solo reponiendo la exposición en su integridad, podrá corregir la ULL su descarado sesgo misógino. Porque el enemigo para la Academia nunca puede ser el ejercicio de esos derechos. El enemigo es, muy al contrario, cualquiera que se oponga al ejercicio de estos.

Enlace al comunicado de la Universidad de La Laguna

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