El caballo de Troya tiene… ¡ejem!

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Por Ana Val

El 25N es el día de denuncia de todas las violencias machistas, algunas son obvias como el maltrato, el sistema prostituyente o el feminicidio, otras quedan más diluidas por su normalización.

Cuando nos estamos peleando gracias a las leyes que nos intentan proteger, y que se acepten socialmente violencias más sutiles como la psicológica, la digital, económica y otras, llega la ideología transgenerista que infringe distintos tipos de violencia, que atraviesa en conjunto a todas las mujeres y niñas y que encima se nos vende como “progresismo” y derechos humanos.

Para calentar motores, los días previos al 25, y tuvimos a cierta persona “trans”, dando conferencias en nombre de las mujeres, usurpando nuestra voz y nuestro dolor, y exagerando lo más grande “el genocidio trans”. ¡Genocidio!, con la que está cayendo.

Me parece repugnante que compare los datos de asesinatos de trans mundiales, sin contrastar los motivos y, sabiendo que llegan en gran volumen, de países feminicidas como México y Brasil, en donde se confunden las causas trans con entornos de prostitución y narcotráfico, y más sangrante aun teniendo sobre la mesa el genocidio real (repito) de cientos de miles de palestinas y peor aún, que desde sectores de posmodernos con medios de comunicación a su disposición, se de pábulo a los delirios de una persona perversa. 

Pero es que no acaba ahí la cosa, el procedimiento es sencillo: un señor nos roba la palabra, se victimiza y las mujeres feministas nos indignamos y protestamos y el personajillo en cuestión, utiliza sus influencias y su poder para señalar a la “bruja” … Céline Martín feminista que milita en IU.

Y se inicia la caza, el señor señala, exhibe y envía a la jauría. 

Resultado del partido en un día tan doloroso para nosotras… el señoro machaca y la mujer se queda fuera, juego, set y partido, lo mismo de siempre, la misma violencia machista.

No contentos con esto, tanto en Valladolid como en Barcelona (en la NO feminista, la oficial, vamos) resulta que son otros dos señores, leyendo el manifiesto, esto ya no sé ni cómo llamarlo, esto es reírse en la cara de las víctimas y de todas nosotras

Y por eso, aunque la sociedad no quiera entender, el transgenerismo es una forma retorcida de violencia machista, ¡enumeremos sus formas de agredirnos!

Las feministas se han dejado la piel en reclamar derechos que no teníamos uno de ellos los espacios segregados por sexo por nuestra protección e intimidad.

Los lavabos segregados por sexos fue una reclamación para que las mujeres pudiéramos viajar sin tener que estar horas y horas sin poder hacer nuestras necesidades y más tarde por el riesgo que suponía sufrir agresiones sexuales dentro de espacios tan reducidos y sin salida y en situaciones íntimas. Ahora si le da la gana a cualquier depredador, acosador, voyeur, tiene el pasaporte “trans”, porque ni siquiera se les veta la posibilidad de ello a violadores, agresores ni asesinos de mujeres, a CUALQUIERA, a las pruebas me remito, criminales condenados ingresando en módulos femeninos, y si preguntas a la autoridad… ni te lo dicen. 

Parece mentira que en 2024 las mentes obcecadas no entiendan que solo el hecho de que CUALQUIER VARÓN decida por sus santos genitales, meterse en los espacios de especial protección de mujeres y niñas, con CUALQUIER INTENCIÓN, y que la ley le dé la razón, no lo imaginó ni George Orwell, de hecho, se quedó muy corto.

Desde el momento en que TODOS los protocolos educativos instauran la figura del “policía del género” mediante la cual cualquier profe o educador/a señale que una niña (o niño) puede ser trans.

Se basan muchas veces únicamente en estereotipos sexistas para activar el protocolo trans en la escuela, que la niña vista “masculina”, lleve el pelo corto, y quiera jugar al fútbol, parece que son signos claros, o sea, mi yo de 10 años, no, no puede ser una niña que esté harta de condicionamientos sociales femeninos y ¡quiera ser LIBRE, eso no!

Han saltado ya todas las alertas internacionales en Suecia, Finlandia, Reino Unido, entre otros, y en Catalunya gracias al esfuerzo titánico de Feministes de Catalunya, exigiendo hasta tres veces a Transparencia los datos al CatSalut del Servei Trànsit.

La tendencia de estos informes constata el salto alarmante de peticiones a estos servicios, pasar de que los usuarios eran varones adultos, a niñas, chicas adolescentes y jóvenes de una manera alarmantemente exponencial.

¿NADIE ve un patrón?,¿NADIE observa este pequeño detalle?,¿NADIE analiza por qué las niñas no quieren ser mujeres?,¿O es que simplemente les dan igual? La violencia contra nosotras está normalizada y no importamos, eso es un hecho.

Si me habéis leído en otras ocasiones siempre digo que niñas que muy probablemente serán homosexuales, caen en esta trampa, están confusas con lo que sienten, con quien las atrae y no las dejan explorarse y experimentar. Constituyendo a mi i modo de ver, una terapia de conversión de lesbianas sin paliativos, y sin posibilidad de cuestionarlo.

Pero no sólo ellas, si se indaga un poco más entre los perfiles, nos encontramos con que un alto porcentaje son niñas que han sufrido algún tipo de acoso o agresión, les podemos sumar y este grupo es enorme (también niños) a chavalas que están en algún punto del espectro autista o TDAH, anorexias, etc. Que buscan el reconocimiento y la pertenencia al grupo, y sí, ser trans ahora les convierte en excepcionales y valientes, así se lo repiten hasta la saciedad la sociedad, los profes, las pelis, las series y tik tok.

Otras que recibimos violencia machista de los seres de luz trans, somos las lesbianas y las “viudas trans” (grandes olvidadas), las primeras por lo obvio, si una “mujer trans” se siente atraída por mujeres… ¡es lesbiana! ¿Dónde creéis que van a pescar víctimas para validar su ego masculino y narcisista? Efectivamente, ¡a nosotras!

Se da la paradoja de que, si reclamamos espacios exclusivamente para mujeres atraídas por el mismo sexo, se nos denuncia.

Ni en sus sueños más húmedos y asquerosos, se hubiera esperado el machismo más rancio tener un ejército de lesbianas abducidas aceptando la idea de hacer felaciones, así, con consentimiento, en contra de su orientación sexual y sin anestesia. Y peor aún, que hubiera lesbianas activistas históricas que les empujarán a las más jóvenes a pensar que esto es normal, que ser mujer homosexual incluye tener relaciones heterosexuales.

Lo de las segundas ya es una demencia terrorífica, directamente, tú estás felizmente casada con un hombre y tú familia, y ¡Pum!, que el señor ahora se siente mujer. El chantaje emocional, la angustia y el shock de estas mujeres y el resto de la familia parece que ni existe, a partir de que eso ocurre, todo gira en torno a la voluntad de “la nueva mujer trans” que ha “sufrido lo indecible” hasta que decidió ponerse unas bragas y vio la luz a los cuarenta o cincuenta años con toda su carrera construida como varón, con todos los privilegios masculinos intactos, ¡pero sufre mucho, muchísimo! Ni os podéis hacer una idea.

De esta violencia machista que infringen estos personajes fetichistas, se habla poco, muy poco, y de sus víctimas menos.

Otro punto de la violencia machista transgenerista, y es que son muchos, (me vais a perdonar) es el del neo lenguaje.

De todas las formas que usan los transactivistas para hacer que la palabra MUJER o MADRE o cualquier nombre que nos representa, es sin duda alguna el de “agujero delantero” es tan ruin, zafio y asqueroso que para ellos la “vagina” sea el túnel ciego, sin salida, que fabrican dando la vuelta al pene como un calcetín, y tengan el cuajo de decir que lo nuestro es el agujero delantero, es que me enciende. No es lo único, la violencia transgenerista se encarga por tierra, mar y aire, de hacernos desaparecer para deshumanizarnos, convertirnos en objetos, para que así sea más fácil comercializar con nosotras y nuestros cuerpos y capacidades fisiológicas.

Cuando hace unos años en el 8M se nos empezó a decir que hacer la forma de vagina con las manos (símbolo universal feminista) era transfobia, igual le debíamos haber dado más importancia, pero quién se esperaba la semejante distopía actual en la cual las mujeres que se quejan son “nazis” y los hombres que acosan y agreden son “las víctimas”.

El siguiente de los puntos distópicos que más escuecen e indignan es que la Ley Trans ha destrozado la Ley Integral de Violencia de Género desde los cimientos, como ya he dicho, la elección del sexo registral es a voluntad del interesado sin restricción de ningún tipo, eso incluye al maltratador. Que no os vengan con el cuento del fraude de ley porque no, no existe NINGÚN mecanismo para controlar que no se produzca dicho fraude, dado que se están basando en sentires y subjetividades, donde los supuestos sentimientos están por encima de la realidad observable y material.

No me quiero ni imaginar, me duele, me irrita la imagen de una mujer que da el paso y tiene el arrojo para denunciar a su maltratador, y al llegar a comisaria le digan que no procede, porque su marido es “una mujer”, y no es violencia machista, es “intragénero”, en serio, no puedo, me vienen pensamientos de lo más pirómanos.

¡Y llegamos al mundo del deporte! 

Por supuesto el transgenerismo también ejerce violencia machista contra las mujeres. Es una de las violencias más visuales y patentes, pero aun así nos lo niegan con excusas patéticas, delante de nuestras propias narices.

Hace apenas unos meses, la Relatora de la ONU Reem Alsalem elaboró un informe demoledor, más de 900 medallas perdidas de 600 deportistas ante varones auto identificados, (se sospecha que son bastantes más). Ya no sólo es la injusticia fragrante, es que en determinados deportes es altamente peligroso para la salud física de las atletas, que además se juegan su reputación, su carrera y sus sponsors y becas, ante tramposos mediocres, que no alcanzarían ni la clasificación para el levantamiento de jarra en barra de bar, y pobres de ellas que se quejen o digan ni pío.

El COI que, aunque no sean casos trans en sí (pero también nos afecta) sino varones con DSD, permitió competir a dos varones en el boxeo, y en los paralímpicos a Petrillo, pasado de años y fondón, descalificando a mujeres que llevan mucho tiempo entrenando para conseguir el hito de llegar a las Olimpiadas.

Seguimos, porque chica, la ideología del género toca todos los palos y tenemos ‘de tó y pa tós’ no podía faltar el vínculo que preparan con la explotación reproductiva.

No es un tema baladí, y de manera muy poco discreta, puesto que ya van a calzón quitado, que hayamos visto encuestas en estos servicios trans donde les preguntan a usuarias y usuarios, si quieren congelar su esperma y sus óvulos. 

Esto amigas, es un negocio redondo, hormonamos y esterilizamos a jóvenes sanos, los convertimos en enfermos crónicos, pero eso sí, preservamos su material genético, como gran parte serán estériles de adultos, usemos a mujeres de países pobres y vulnerables, porque claro, tendrán derecho a ser padres, la cuestión es cómo.

España aprobó sin consenso, por procedimiento de urgencia, sin aportaciones y comparecencias de expertos y expertas, y por la puerta de atrás, la dichosa ley trans, no sabemos si es que Spain is diferent, o es que como siempre llega tarde y hay gente que no está dispuesta a dejar su tajada del negocio que suponen las hormonaciones y cirugías, y apretaron el acelerador, aun sabiendo hacia el infierno crónico al que dirigen a estas niñas.

Como digo tenemos que aguantar que en el 25N, un día doloroso, y jornada de recuerdo de las mujeres y menores a las que le arrancó la voz el terrorismo machista, en el que sabemos que la esclavitud sigue existiendo en el piso de al lado y en grandes burdeles, en los que los puteros y proxenetas siguen campando a sus anchas, un día en el que el aumento de agresiones a niñas y adolescentes se han disparado por sus iguales por culpa del porno y las violencias digitales, un día en el que miles de mujeres están sirviendo de incubadoras a para ricos caprichosos, un día como este, tenemos que soportar que los varones misóginos, ejerzan violencia diciendo que son MUJERES.

¡Un abrazo, compañeras!

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