El último movimiento de Jamenei (2)

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Transcripción del documental Khamenei’s last move (Jedaal English, 19 de septiembre de 2026) realizada porÉdisson @Edisson_hilos @Edisson_hilos

28 de febrero de 2026. El ejército más poderoso del mundo acaba de matar a un hombre. Lo celebran a rabiar. ¿Pero entienden ellos lo que acaba de pasar? Acaban de perder el juego. ¿Absurdo?

Parte 2 de 3 (Parte 1)

Donald Trump entró en la Casa Blanca para su primer mandato prometiendo desmantelar el acuerdo nuclear. Trump: “Nunca en mi vida he visto una transacción negociada de forma tan incompetente como nuestro acuerdo con Irán.” Había hecho campaña contra el acuerdo, y a su alrededor estaban los hombres que llevaban tiempo esperando este momento. Como el sionismo. Trump: “Hoy les hablo como un partidario de toda la vida y verdadero amigo de Israel. Mi prioridad número uno es desmantelar el desastroso acuerdo con Irán.” En 2018, Estados Unidos se retiró del acuerdo nuclear.

Irán había limitado su programa nuclear. Se suponía que las sanciones serían levantadas. En cambio, volvieron con un nuevo nombre. Trump: “Impondremos el más alto nivel de sanciones económicas.” Para Jamenei, esto confirmó lo que había advertido desde el principio. Jamenei: “Te desvía de tu camino. Te arranca concesiones. Toma lo que se espera que des, pero no da lo que debería dar. La otra parte es experta en el engaño, la mentira y el incumplimiento de sus promesas. Cuando consigue lo que quiere, se da la vuelta y se ríe de ti.”

Pero para los liberales, el argumento no desapareció. Cambió de forma. El problema, decían, no era la negociación en sí. El problema era que Irán no había cedido lo suficiente. Mohammad Javad Zarif, ministro de Exteriores (2013-2021): “Aceptamos limitar el acuerdo. Pagamos el precio porque no llegamos a un acuerdo sobre los asuntos regionales, ni sobre los misiles.” Jamenei mantuvo su posición. No negociaría bajo presión. Jamenei: “Incluso si, hipotéticamente, la República Islámica llegara a negociar con el régimen estadounidense, jamás negociaría con la actual administración estadounidense.” Irán pudo haber limitado su programa nuclear, pero el otro pilar de su doctrina permanecía intacto. El ISIS había sido derrotado. Damasco había sobrevivido. Desde la perspectiva de Jamenei, Irán seguía llevando ventaja en la región.

En 2019, Trump envió un mensaje a Irán a través del primer ministro de Japón. Jamenei: “Ninguna nación libre acepta negociar bajo presión. No tengo respuesta al mensaje de Trump, porque no lo considero digno ni siquiera de intercambiar mensajes.” La confrontación ya no estaba oculta. Había entrado en una nueva fase. Trump: “Un ataque aéreo ha matado a la figura más importante de Irán. Anoche, por orden mía, el ejército de Estados Unidos ejecutó con éxito un ataque de precisión impecable que mató al terrorista número uno del mundo, Qasem Soleimani.” En enero de 2020, Donald Trump elevó aún más la apuesta. Soleimani era el comandante militar de mayor confianza de Jamenei, el arquitecto de la estrategia regional de Irán. Los dos hombres habían trabajado codo a codo. Construyendo la red que mantuvo la guerra lejos de las fronteras de Irán. La región esperaba una guerra total. Irán respondió, pero con cautela. Dentro de la República, los llamados eran a la contención.

La lección no pasó inadvertida para los adversarios de Irán. Después de eso, Irán ya no era un misterio. Era predecible. El asesinato de Soleimani marcó un punto de inflexión. Fue la primera grieta en el orden regional. Y los años siguientes transcurrieron con una velocidad implacable. Ebrahim Raisi llegó a la presidencia y devolvió el poder ejecutivo al campo de Jamenei. En Washington, la Casa Blanca cambió de manos, reviviendo la esperanza de que el acuerdo nuclear aún pudiera restablecerse bajo los demócratas. Las conversaciones se reanudaron por canales discretos. No llevaron a ninguna parte.

Entonces llegó el 7 de octubre 2023. Gaza se incendió y el fuego se propagó rápido.En abril de 2024, Irán entró directamente en la contienda. Y apenas un mes después, un sospechoso accidente de helicóptero mató al presidente y al ministro de Exteriores de Irán. Los liberales regresaron al Ejecutivo, aprovechando las repercusiones políticas de la agitación del movimiento «Mujer, Vida, Libertad”. El momento no pudo haber sido peor. Tras asistir a la investidura del nuevo presidente de Irán, Ismail Haniyeh fue asesinado en Teherán. Muchos esperaban que Irán tomara represalias de inmediato. En cambio, Washington instó al nuevo gobierno a contener el fuego, prometiendo que un alto el fuego en Gaza estaba cerca. Jamenei: “Si, frente a un enemigo que te ataca, retrocedes —no como retirada táctica, pues a veces retroceder es una táctica—, si retrocedes fuera de esos casos, prepárate para la ira de Dios.”

Los golpes de EEUU e Israel llegaron uno tras otro. Nasrallah fue asesinado. Hezbolá, el socio regional más leal de Irán, fue golpeado una y otra vez. Luego Siria cayó ante las mismas fuerzas takfiríes que Soleimani había pasado años combatiendo. Uno por uno, los pilares de su orden regional empezaron a derrumbarse. En cada paso, la respuesta desde dentro del gobierno era la misma. Contención. Evitar una guerra más amplia.

Trump había vuelto a la Casa Blanca. Para los liberales, el regreso de Trump no significaba el fin de la diplomacia. Foro Económico Mundial, Conversación con Javad Zarif (enero de 2025). Entrevistador: “Permítame preguntarle sobre el artículo de Foreign Affairs que usted escribió. Usted decía que con Trump podría haber una oportunidad de acuerdo con Irán. Me sorprendió, porque Trump es, después de todo, quien se retiró del acuerdo nuclear con Irán. ¿Por qué cree que el hombre que se retiró del acuerdo nuclear con Irán y reimpuso las sanciones estadounidenses a Irán dijo «quiero máxima presión sobre Irán»? ¿Por qué hay una oportunidad?” Javad Zarif: “Espero que esta vez, un Trump II sea más serio, más enfocado, más realista.”

La posición de Jamenei sobre negociar con esta administración había sido clara: “Ningún problema se resolverá mediante negociaciones con Estados Unidos. La razón: la experiencia. Hicimos concesiones, negociamos, transigimos, y aun así no logramos el resultado que queríamos. Incluso este acuerdo (el JCPOA), con todos sus defectos, fue después saboteado, violado y hecho pedazos por la otra parte. Con un gobierno así no deben celebrarse negociaciones: negociar con ellos no es racional, ni sabio, ni honorable.”

Para entonces, el equilibrio interno de la República había cambiado. La posición de Jamenei se había debilitado como nunca antes. Los liberales y la clase económica que los respaldaba habían crecido más allá de lo que él podía simplemente anular. Un mes después, el gobierno envió diplomáticos a iniciar conversaciones. Primera ronda de negociaciones nucleares Irán–EE. UU. (Mascate, Omán, abril de 2025). Abbas Araghchi, ministro de Exteriores de Irán: “Bueno, las conversaciones con Estados Unidos van en la dirección correcta. Todavía es demasiado pronto para juzgar.”

Mientras los diplomáticos iraníes se sentaban frente a la administración Trump, él estaba en la Sala de Crisis, recibiendo informes sobre planes para atacar Irán. En junio de 2025, Israel y Estados Unidos habían combatido contra Irán durante 12 días. La posición de Washington era simple. El presidente la había hecho pública: Irán debía rendirse. Irán no se rindió.Jamenei reemplazó a sus comandantes caídos en cuestión de horas. El país absorbió el bombardeo y resistió.

Durante el otoño, EE. UU. trasladó la guerra a otro lugar, un lugar más silencioso. La estrategia era quebrar la moneda de Irán, cortar el suministro de dólares y dejar que la escasez descendiera por la economía hasta llegar a la mesa de la cocina. Dentro de Irán, una ronda de reestructuración económica, lo que el gobierno llamó «cirugía económica», llegó en el peor momento posible. La moneda de Irán entró en caída libre. La inflación hizo lo que hace la inflación en un país que ya está al límite. En enero, los iraníes salieron a las calles. Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE. UU.: “La moneda de Irán ha alimentado manifestaciones en la capital, Teherán. Comerciantes y dueños de puestos de mercado. Pusieron máxima presión sobre Irán, y ha funcionado. Hay escasez de dólares, no pueden conseguir importaciones y por eso la gente salió a la calle. Así que esto es «economic statecraft» (uso de herramientas económicas como arma de política exterior). No se disparó ni un solo tiro.”

Pero este ya no era el tipo de agitación que la República Islámica había enfrentado antes. Entre las multitudes se movía algo más. Hombres armados, infiltrados entre las protestas, abrían fuego contra agentes del orden; ataques a comisarías; violencia coordinada en ciudades que no tenían historial de ella. Trump: “A quienes protestan: tomen el control de sus instituciones si es posible, y solo les digo: la ayuda está en camino.” Que había manos extranjeras dentro de la agitación no era una simple afirmación. Era una postura oficial. Jamenei: “Sí, un grupo dentro del país inició esta sedición, estos disturbios, pero el plan se trazó desde afuera.” El Estado no cedió, se cortó el internet y la cifra de muertos se convirtió en un campo de batalla en sí misma. El gobierno iraní publicó una lista oficial con unos 3.000 nombres. Los gobiernos occidentales y los medios del exilio tomaron la cifra mayor y la elevaron aún más.

En Los Ángeles, en Londres, en Toronto, la diáspora iraní inundó las calles. Reportero: “Reza Pahlavi quiere que EE. UU. intervenga y actúe. Córtenle la cabeza a la serpiente de una vez por todas.” Reza Pahlavi: “Esta intervención es crítica en el sentido de que realmente podría ser una intervención humanitaria.” Grandes manifestaciones pedían abiertamente una intervención internacional. En Washington, la confianza seguía creciendo. La administración había celebrado una gran victoria geopolítica en Venezuela. Grupos de portaaviones se desplazaron al golfo Pérsico. Reportero: “Donald Trump dice que una enorme armada se dirige hacia Irán.” Trump: “Una fuerza tremenda va hacia allá, igual que hicimos en Venezuela. Incluso más grande.” Trump quería lo que acababa de conseguir en Venezuela. En Teherán, Jamenei habló. Jamenei: “No queremos oprimir a nadie ni atacar a ningún país. Pero los estadounidenses también deben saber esto: si esta vez inician una guerra, será una guerra regional.”

Entrevistador: “¿Quién es su peor enemigo, señor presidente?” Jamenei: “Estados Unidos.”

Fuentes: Canal de Youtube Jedaal English; Transcripción

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