Autor: Jesús Carretero Ajo
LA MUJER QUEBRADA
La mujer quebrada nunca supo de amores
ni de orgasmos, pero expulsó sangre
de su sangre hasta doce veces,
siempre rodeada por el día muerto.
Se la recuerda mar meciendo
barcos varados, brisa cantando nanas,
ubre generosa hasta agotar existencias,
mula de carga y llanto, mucho llanto,
cuando el gran tiburón acechaba.
Un día, la mujer quebrada se murió,
aunque no le tocaba, ocupando apenas
un pequeño rincón de su lecho de piedra
y sus hijos, sin mucha abnegación por su legado,
en náufragos sin viernes se convirtieron.








