Carta abierta a Isabel Díaz Ayuso para ofrecerle un consejo

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Lidia Falcón

Ilustre señora:

Ante las críticas que le han planteado por la compra de un piso en Madrid, con dinero público, para “realizar reuniones”, cuyo costo es realmente alto, quiero recordarle, si es que no lo sabe, que en el palacio que ocupa en la Puerta de El Sol de la ciudad, como presidenta de esta Comunidad,  existen suficientes espacios para poder realizar las reuniones que tiene que convocar.  Y lo sé de ciencia propia, como tan sofisticadamente lo expresa la ley española, puesto que allí estuve durante un tiempo en años pretéritos.

En los sótanos de lo que entonces se llamaba Dirección General de Seguridad, existen unos espacios más espaciosos que los dormitorios matrimoniales, que, ciertamente en la época en que yo los ocupé no estaban decorados muy alegremente, pero que son suficientemente grandes para que quepan varias personas, sentadas. Sobre todo si se les quitan unos escalones y tarimas de cemento que ocupaban la mayoría del espacio y que todavía no sé para qué sirven. Debidamente encaladas las paredes y limpios los suelos, esos lugares son suficientes para realizar encuentros de una decena de personas, cómodamente, si se les proporciona los asientos de que carecían cuando allí me metieron.

Dada la escasez de espacios útiles para reuniones de que al parecer padece el gobierno de Madrid, utilizar los de los sótanos de la Dirección General de Seguridad, donde ¡supongo! que hoy no interrogan, será tomar una medida prudente y mucho más barata que la de comprar, ¡comprar! un ático en el barrio más caro de Madrid.

Claro que ese ático dispone de una terraza de doscientos metros cuadrados desde la que se ve el cielo y los sótanos que he mencionado no tienen ni ventanas. Únicamente unas claraboyas, siempre sucias, desde las que se perciben los bultos de los viandantes que pasan por la acera, sin imaginar siquiera lo que hay detrás de esos cristales instalados al nivel del suelo de la calle. Lo que les garantiza la mayor privacidad y tranquilidad a los elegantes miembros de la Dirección de la Comunidad, que no tienen por qué reunirse en una cafetería, llena de gente y de ruidos, para tratar los importantes asuntos y problemas que les llevan a invertir su precioso tiempo e inteligencia en encontrar las soluciones a tantas reclamaciones como las que plantean los ciudadanos madrileños.

Esperando que esta propuesta haya sido bien acogida por la señora presidenta y sirva para el ahorro de varios millones de euros al erario público, reciba un respetuoso saludo. Lidia Falcón     

         Madrid, 4 de agosto 2026.

                           

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