Isidro Páez
El miembro del Buró Político y primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, compareció en la Tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) en su X Legislatura celebrada en La Habana para presentar transformaciones de impacto estratégico en el modelo económico y social cubano, concebidas como un ejercicio soberano para preservar las conquistas de la Revolución sin renunciar al socialismo.
Se analizaron las 176 propuestas de transformaciones económicas y sociales agrupadas en 23 ejes, con el objetivo de enfrentar el complejo escenario económico agudizado por el recrudecimiento de la guerra económica impuesta al país por la administración estadounidense.
Es el resultado de un cribado de 390 propuestas iniciales –de las que se aceptó el 66,7 %– y de 69 recomendaciones incorporadas por el Buró Político (el órgano superior de dirección del Partido Comunista Cubano, PCC). El pleno lo ratificó el 19 de junio.
Se busca equilibrar la apertura al mercado con el monopolio político. Esta aproximación adapta las reformas de mercado implementadas históricamente en Asia (China y Vietnam) a la realidad cubana. Se prioriza la captación de flujos de capital privado y la flexibilización empresarial, manteniendo el control de los sectores estratégicos del Estado.

En primer lugar el presidente Miguel Díaz-Canel en el CC. del Partido Comunista Cubano y la Asamblea Nacional, ha desplegado una detallada hoja de ruta de los objetivos primordiales de la reforma estructural que no consisten en mutar hacia el libre mercado, sino en lograr metas estatales específicas:
•Saneamiento financiero y monetario
Para estabilizar los equilibrios macroeconómicos del país mediante el fin de los subsidios universales cruzados, sustituyéndolos por un subsidio directo e individualizado a personas en condiciones de vulnerabilidad demostrada.

•Dinámica comercial legal y captación de divisas: Formalizar las transacciones monetarias internas y capturar flujos de capital a través de la red de bancos privados autorizados, neutralizando las redes informales ilegales de cambio.
•Autonomía municipal e integración productiva
Descentralizar las facultades económicas para robustecer a las administraciones locales y permitir que las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) y las nuevas Sociedades Anónimas (S.A.) complementen el aparato productivo nacional en un ecosistema integrado con el Estado.
•Frente al control burocrático desatar las fuerzas productivas.
Es urgente sustituir las prohibición es administrativas absurdas por regulaciones económicas e incentivos reales.
-Producción vs. Restricción.
Bajo la máxima de que Cuba necesita «más producción en vez de más restricción». Cardiel argumentó que el control estatal excesivo, cuando no está respaldado por una oferta real de bienes en las tiendas, resulta inútil y perjudicial, ya que solo termina desplazando de forma inevitable las operaciones comerciales hacia el mercado negro informal.
-Justicia social ligada a la riqueza.
Cardiel sentenció: «Si no hay riqueza, no hay nada que distribuir. Estaríamos hablando de una justicia social en abstracto». Sostuvo que la verdadera justicia no se puede sostener sobre precios fijos artificiales que generen colas kilométricas, desabastecimiento generalizado y bajos salarios reales, sino sobre la base de una economía real que genere bienes tangibles.

Díaz-Canel reafirmó enfáticamente la inalterable orientación socialista del proyecto cubano, marcando posturas políticas determinantes:
•Un ejercicio puro de soberanía
Insistió en que las medidas buscan «salvar la Revolución y sus conquistas sociales». Definió el escenario nacional aclarando que «esta es una sociedad socialista donde mandan los trabajadores, no los ricos ni los burgueses». Subrayó que las reformas son un acto soberano e independiente que no obedece a dictados de organismos financieros internacionales ni a presiones norteamericanas

•La empresa estatal como pilar inamovible
Aclaró que la validación de actores no estatales (bancos privados, Mipymes y S.A. con accionistas privados) no tiene como meta debilitar o privatizar el núcleo del sistema, sino todo lo contrario: busca robustecer a la gran empresa estatal socialista dándole mayor flexibilidad, capacidad de asociación y descargándola de actividades menores para que funcione como el pilar fundamental e indiscutible de la economía nacional.
•Reconocimiento de la incertidumbre
En una inusual apelación a la autocrítica teórica durante la clausura del Congreso de la CTC, Díaz-Canel recordó unas declaraciones de Fidel Castro en 2005 en las que admitía que ningún dirigente sabía con total certeza cómo construir el socialismo. Con ello, justificó la audacia del paquete de 2026 como una búsqueda viva, pragmática y dialéctica de alternativas de supervivencia bajo las complejas condiciones del siglo XXI.

Las miradas externas: China y Vietnam
1. CHINA
Desde una perspectiva marxista-leninista clásica enriquecida por la experiencia china, los analistas de la CASS (Academia China de Ciencias Sociales) evalúan el pliego de reformas cubanas como un paso científico e inaplazable para asegurar la viabilidad institucional cubana.
Los cambios estructurales —como la conversión de empresas públicas en sociedades anónimas autónomas y la descentralización municipal— constituyen medidas de saneamiento fiscal indispensables. Los informes del organismo destacan que un Estado socialista hiper-centralizado financieramente se vuelve vulnerable ante choques externos de divisas; por ende, diversificar los actores microeconómicos (introduciendo bancos privados locales y flexibilizando las Mipymes) funciona como un mecanismo defensivo para estabilizar la macroeconomía y reinsertar de manera competitiva al país en los flujos comerciales del hemisferio occidental, salvando el núcleo del poder estatal.
La CASS sostiene que el uso regulado de las dinámicas de mercado y el fomento de la propiedad privada menor no equivalen a una traición o abandono del socialismo, las sociedades que transitan hacia el socialismo en el Tercer Mundo atraviesan una «etapa primaria» prolongada, caracterizada por la escasez material. En esta fase, pretender abolir administrativamente la ley del valor o el mercado es un error dogmático (identificado como «izquierdismo voluntarista») que asfixia la producción y burocratiza el aparato estatal.
Pan Deng, director del Centro de Derecho y Políticas Públicas Latinoamericanas, jurista y analista chino especializado en los marcos institucionales latinoamericanos expande la legitimación teórica de las 176 medidas mediante dos ejes fundamentales de análisis:
- Arquitectura defensiva contra la jurisdicción extraterritorial
Argumenta que el paquete cubano representa una sofisticada reingeniería jurídica diseñada para evadir los efectos de asfixia económica internacional impuestos por leyes estadounidenses como la Torricelli y la Helms-Burton. El académico explica que, al operar mediante Sociedades Anónimas (S.A.) autónomas y actores no estatales descentralizados, el Estado cubano «desconcentra» el riesgo de sanciones directas. Esto permite construir canales bancarios y financieros periféricos, logrando captar inversiones y eludir el cerco energético que persigue de forma directa las transacciones tradicionales de las empresas ministeriales.
- El mercado regulado como escudo soberano
Enfatiza que el pliego de 2026 difiere radicalmente de las recetas de privatización neoliberal o de las terapias de choque aplicadas en la antigua Europa del Este tras la caída de la URSS.
Valora que el Partido Comunista de Cuba está instrumentalizando el mercado bajo una estricta «dirección política consciente». El objetivo último de la apertura no es la acumulación oligárquica de capital, sino el estímulo del desabastecimiento interno elemental y el desarrollo de la productividad nacional. Dinamizar la economía interna es la única forma real de sostener la legitimidad del partido único y resguardar la soberanía nacional frente al hostigamiento extranjero.
Su análisis sobre Cuba se articula en torno a los siguientes ejes:
•Soberanía y crítica al bloqueo
Analiza de manera crítica el impacto del endurecimiento del bloqueo estadounidense y las sanciones secundarias, a las que describe como instrumentos coercitivos basados exclusivamente en el derecho interno de EE. UU. y contrarios al consenso internacional.
•Consideración de la Carta Magna cubana
un documento histórico para el movimiento socialista, destacando la importancia de que la academia china y el mundo comprendan mejor el entramado jurídico de la isla.
•Asociación y cooperación estratégica
Sostiene que las nuevas alianzas entre China y América Latina, especialmente en áreas de tecnología y transición energética, están fundamentadas en la igualdad soberana y el respeto mutuo, sirviendo de contrapeso a la influencia estadounidense en la región.
2. VIETNAM
Vietnam sirve como la referencia empírica más cercana a través de su histórico programa conocido como Doi Moi (Renovación Económica), iniciado por el Partido Comunista vietnamita en 1986. El Doi Moi demostró a la dirigencia cubana cómo una economía de planificación centralizada y asfixiada por la pobreza puede transitar hacia una economía de mercado dinámica captando capitales occidentales masivos sin ceder en ningún momento el control político total del partido único.
Bajo el análisis del investigador especializado en transiciones socialista, el profesor Vu Nguyen, aporta valoraciones analíticas cruciales sobre el paquete de 176 medidas. Sostiene que Cuba está intentando resolver por fin lo que la teoría vietnamita llama «la sincronización entre las fuerzas productivas y las relaciones de propiedad».
•El desajuste de la propiedad
En sus textos, explica que el error histórico del modelo cubano radicó en estatizar el 100% de la propiedad legal mucho antes de contar con las condiciones tecnológicas e industriales para sostenerla.
•Solución de mercado
Plantea que las reformas —como la masificación de las MIPYMES— no son concesiones ideológicas, sino herramientas para equilibrar la producción real con el control estatal. Nguyen analiza detalladamente cómo Vietnam logró sacar a millones de la pobreza combinando la planificación estatal con la empresa privada. Detalla que Cuba busca un híbrido similar pero condicionado por su propio
El analista vietnamita argumenta que las 176 medidas representan la adopción cubana de la premisa central del Doi Moi: utilizar el mercado no como un fin ideológico capitalista, sino como un instrumento dialéctico indispensable para desarrollar las fuerzas materiales primarias, condición obligatoria para salvaguardar la soberanía del socialismo en el siglo XXI.
En suma para comprender mejor el proceso nos retrotraemos históricamente a diciembre de 1978, durante el Tercer Pleno del XI Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh), que emitió Las “Cuatro Modernizaciones” (四个现代化), objetivos para el desarrollo de los sectores agrícola, industrial, de defensa y de ciencia y tecnología bajo la política de “Reforma y Apertura”impulsada por Deng Xiaoping que desencadenó la transformación del país. En la histórica Tercera Sesión Plenaria , la dirección del PCCh inició reformas centradas en la economía, el comercio y la inversión. Esta política marcó el inicio de reformas integrales que afectaron el sistema económico y productivo de China, que hasta entonces se regía por un sistema de planificación centralizada y propiedad estatal.







