La última edición del Festival de Cannes ha estado marcada por una atmósfera de reivindicación, dejando de lado el servilismo a las grandes corporaciones de Hollywood para convertirse en un altavoz desde el que denunciar el genocidio israelí contra la población palestina en Gaza o las condiciones laborales abusivas que sufren las trabajadoras y trabajadores, tanto en la industria como durante el certamen. De este modo, Cannes se llenó de proclamas contra la precariedad laboral.
A lo largo del festival, los sindicatos UNI y Bectu han denunciado las jornadas laborales interminables de los equipos técnicos, exigiendo horarios que protejan la salud mental.
Por su parte, el colectivo «Sous les écrans, la dèche» (Bajo las pantallas, la miseria), que agrupa a los trabajadores temporales e intermitentes del festival (taquilleros, acomodadores, etc.), han protestado para exigir una mejora en sus subsidios, denunciando por igual la inestabilidad económica que sufren cuando termina el certamen.
Además, algunos sindicatos de servicios franceses también han acusado a la organización del festival de vetar y denegar contratos a trabajadores temporales con perfiles activistas o que habían participado en manifestaciones a través de controles policiales.
Por último, miembros del jurado como el guionista Paul Laverty y la actriz Demi Moore han denunciado la existencia de «listas negras» en Hollywood contra figuras activistas como Susan Sarandon o Javier Bardem.
Bardem (que presentaba lo nuevo de Sorogoyen) advirtió de las consecuencias para quienes promueven estos vetos, mientras que el Pabellón de Palestina sumó el apoyo de cineastas como Ken Loach para reivindicar el control de su propio relato a través del cine.
En cuanto a los galardones, destacan el premio a la Mejor Dirección que ha sido para Javier Ambrossi y Javier Calvo por La bola negra, cinta profundamente inspirada en la figura y en una de las obras inacabadas de Federico García Lorca, mientras que la Palma de Oro se ha entregado a la película rumana Fjord, de Cristian Mungiu.
El resto del palmarés se completa con el Gran Premio del Jurado, que se ha otorgado a la cinta Minotaur, el Premio del Jurado para The Last Echo, el Mejor Guión para Undercurrents, mientras que los premios de interpretación distinguieron a la actriz senegalesa Aminata Diallo por su papel en Shifting Earth y al actor coreano Lee Jung-jae por The Silent Crowd, cerrando una lista de ganadores junto a las Palmas de Oro de Honor para Bárbara Streisand y Peter Jackson.








