Conoces de memoria lo que no has tenido
Herramientas del dolor frustrado
Arañas mansas que dejan de tejer la luna
Sales a la calle donde diste tus primeros pasos
Le rindes homenaje
Al árbol donde de niño colgaste una rueda
Como si fuese una canasta
Le dices hola a las secas hojas de los plátanos
Te sinceras con las rocas desde donde contemplabas las hogueras de San Juan
Qué llena de heridas esa estrecha calle
Qué llena de risas y sahumerios
Desproporcionada esclavitud de tu pasada libertad de niño
Sabes aún nombrar los nombres que se escondían
Detrás de todas las puertas
Homilías de silencio y herrumbre
Catervas de desconchones rojos
Huellas desbocadas por doquier
Pero lo que nunca tuviste
No puedes nombrarlo
Y eso te hizo lo que eres
Una mezcla harapienta de misterio y terror
Que se reconoce en el deseo.








