Por Pilar Aguilar Carrasco, Presidenta de Feministas Al Congreso
Según parece, en los niveles más altos del PSOE, todos (incluidas las “feministas”) sabían del frenesí putero de Ábalos y también muchos conocían los casos de acoso que ahora se van destapando. Pero el pacto de silencio era total.
Al explotar la olla, la consigna ha cambiado radicalmente: hay que hablar, hablar y hablar ¿Para decir qué? básicamente estas dos cosas:
- “¡Horrible, horrible! Pero, que quede claro: somos nosotros y nosotras, los del PSOE, los más perjudicados y los que más sufrimos ¿No os damos penita?”. Idéntico a lo que declara Argüello, el superobispo: “Todo este asunto de los abusos provoca un gran sufrimiento dentro de la Iglesia”. Está claro: lo que de verdad les entristece es, a unos, perder fieles y, a otros, perder votos. A las feministas, por el contrario, nos duele el calvario de las mujeres prostituidas, violentadas, maltratadas y asesinadas.
- “Ahora bien (y aquí llega el mensaje fundamental): los pecados de unos rufianes, pillos, golfos, puteros, ladrones o como se les quiera llamar, no pueden empañar la gloriosa medalla feminista del PSOE”.
Dudo que quede alguien en este país que no haya oído hablar de las medallas que el PSOE se colgó hace 21 años y 19 años cuando aprobaron respectivamente la ley contra la violencia de género (así se llama, de género, con funesta premonición) y la Ley de Igualdad.
Nunca nadie ha sacado tanto rédito a unas leyes… Y presumen como si Zapatero, iluminado por las feministas de su partido, hubiese actuado por inspiración celestial.
Olvidan que el movimiento feminista llevaba años denunciando la violencia misógina y reclamando medidas, poniendo mesas para pedir firmas, manifestándose. Y sí, en esas batallas también participaban las feministas socialistas, por supuesto, pero de ninguna manera fue una exclusiva de ellas, ni mucho menos.
Pues al PSOE no le basta con 21 y 19 años de agradecimiento. Quiere disfrutar de otros tantos, aunque, después de aquellas leyes, se olvidara de nuestra agenda. Y así sigue: sin legislar nuevas leyes ni mejorar las existentes, sin formar adecuadamente a las fuerzas de seguridad del estado ni a la judicatura a fin de evitar la violencia institucional que, a veces, tritura doblemente a las mujeres que denuncian; sin tomarse en serio la educación para la igualdad. Autoproclamándose abolicionistas, pero sin actuar en consecuencia. Aunque, por el contrario, sus diputados y diputadas aprobaron en un plis-plas, con “nocturnidad y alevosía”, la reaccionaria y misógina ley trans (con la abstención “heroica” de Carmen Calvo). Y así podríamos seguir…
Ahora, el PSOE ha entrado en ebullición y ha salido a la palestra para lavar su imagen, pero ni se les ocurre aprovechar esas magníficas tribunas públicas para clamar contra el asesinato de cuatro mujeres en diez días. Ni tampoco aprovechan esas espléndidas oportunidades para dar a conocer los datos oficiales sobre los estragos que causa la violencia machista, contrarrestando así las patrañas de ese ser, Soto Ivars.
Nada. Solo hablan para insistir en que su partido es feminista+++ (nunca mejor señalado lo de+++) aunque en sus filas haya habido individuos canallas.
Cuando las feministas clamamos: “¡No son casos aislados, se llama patriarcado!”, decimos que la violencia misógina es estructural y que, por lo tanto, hay que combatirla con medidas y actuaciones políticas. Y sí, en cualquier sitio hay machistas desenfrenados, pero lo indignante es que el PSOE no haga una autocrítica real poniendo el dedo en la llaga: su inactividad legislativa, normativa y procedimental durante estos siete años, su carencia de políticas y de medidas que contrarresten y combatan la violencia patriarcal. Eso es lo inaceptable. Resulta incluso alucinante oír como una elogia el “impecable” feminismo de su partido. Ignoro si suelta semejante dislate porque está opositando a un cargo más elevado o porque realmente no sabe lo que es el feminismo.
Los otros corifeos
Por si no bastara con el bochorno que da el PSOE, todo el arco parlamentario se apunta a la sinvergonzonería. SUMAR y Podemos, por la cuenta que les trae, optan por pasar de puntillas. La derecha, en una demostración de desfachatez difícilmente igualable, acusa de machismo al PSOE. Ellos, que, por no tener, no tienen ni siquiera una triste medalla que colgarse, sino más bien lo contrario…
Y luego, también apena oír a quienes dicen: “Es verdad lo del PSOE, pero los otros son peor (que sí, que lo son). Y, además, yo es que soy de izquierdas”. O sea, piensan 1. que no hay más alternativa que aguantarse con “lo menos malo” y 2. que se puede ser de “izquierdas” menospreciando la situación de la mitad de la humanidad.
Menos mal que siempre hay quien no se resigna. Menos mal. Y, no, no es fácil rebelarse y construir una alternativa política feminista, claro que no, pero tenemos que hacer todo lo posible y un poco más para conseguirlo. No hay otra solución. No la hay.








