El último maquis

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Autor: Jesús Carretero Ajo

Caza el yugo,
resuelto en rabia y huracanes,
asediando lo indómito
que, montaraz, se ha decidido invisible
o lobo nocturno aullando nanas
a los moradores del valle
que entienden las claves
y sueñan de nuevo con alas.

“Tú, hálito enamorado,
bajabas de las altas sierras
y eras como piel cálida
envolviendo la casa.
Cuánto miedo provocaba
tu nombre a sus cadenas,
que en silencio me transformé
contra su violencia insaciable.”

Mas la cosecha de ecos
no traspasó la maldita línea de la asfixia
y, sin cobijo, la espalda fue intemperie
y flor de holocausto el hombre-aire.
Desangrada, la montaña
cubrió de negro el valle todo y el llanto
alimentó corazones en secreto
mientras jubilosas campanas
celebraban la muerte del sol.

“Muda fue la noche,
¿y tu arrullo en el aire?
Roto el correo,
¿dónde tus besos de nieve fresca?
Y las campanas,
¿acaso se alegran de tu muerte?
Con lágrimas de piedra,
desde mi sombra insomne,
he esculpido tu memoria.”
 

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