Entre El Progreso y Rentería: tejiendo puentes y memorias imperecederas

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Omar Cruz,  @OmarZavala1998, segunda entrega del relato de su paso por Errenteria con motivo de haber ganado el II Premio de Poesía Lekuona Fabrika

A Guzmán, Carlota y sus familias
 por ser hermanos,
padres y amigos en esta aventura
por el País Vasco y la poesía.

Ya con la fuerza del aire fresco del Atlántico, cargado de historia y susurros de versos que me habían dado el recibimiento en el País Vasco. Le fui dando más forma al motivo de mi viaje que en primera instancia era la recepción del Primer Premio del prestigioso certamen internacional de poesía «Lekuona Fabrika», un reconocimiento que resonaba por reconocer el talento y la universalidad de la palabra. Pero más allá de dicho galardón, esta travesía se teñiría de encuentros, gastronomía y la calidez de una tierra que me abrazó; como si yo, hubiese sido un hijo que decidió regresar a casa.

Desde el primer momento, me vi inmerso en una atmósfera de fraternidad literaria. No estuve solo en esta aventura; la compañía de dos figuras prominentes de las letras vascas, Guzmán Villardón y Carlota García, añadieron un valor incalculable a mi experiencia. Con ellos, la lengua, la cultura y la idiosincrasia del País Vasco se desvelaban en cada conversación, en cada paisaje que se perdía en el horizonte.

El itinerario estuvo marcado por varias cosas y entre ellas destaco una exquisita mezcla de eventos literarios y momentos de íntima convivencia. Siento que, uno de los momentos muy significativos fué la ceremonia de premiación en Lekuona Fabrika, epicentro cultural de Errenteria, ya que en ese momento me sentía como de la casa, y culminar ese día ante un bonito y significativo reconocimiento que se convirtió para mí, en una experiencia maravillosa y más ante un público entregado, con la emoción reflejada en los ojos, fué ahí cuando entendí que, recibir el galardón (que me consagraba de alguna manera en la escena poética internacional) haría que fluyera la palabra llevada desde mi memoria y convertida en unos versos de hermandad, que habían viajado cientos de kilómetros desde Honduras y que fueron encontrando un gran y muy profundo eco en el corazón del País Vasco.

Pero la riqueza del viaje no se limitó a los actos formales. Las verdaderas joyas de esta estancia fueron las comidas y las salidas compartidas con las familias de Guzmán y Carlota. En cada mesa, el aroma de la gastronomía Vasca se mezclaba con las risas y las anécdotas. Ahí, tuve la oportunidad de probar los afamados pintxos, pequeños bocados de arte culinario que son una verdadera institución en Euskadi, y saborear platos mucho más elaborados en donde se entrelazaban las cocinas y lo fresco de las verduras y las alegrías compartidas que eran las fieles protagonistas.

Las veladas se nos fueron prolongando entre charlas animadas, en donde la poesía se juntaba con historias de vida, anécdotas y reflexiones sobre el arte y el mundo. Las familias de Guzmán y Carlota, con su hospitalidad desbordante, hicieron que me sintiera como en casa, compartiendo no solo sus mesas, sino también sus hogares y sus tradiciones. Hubo paseos por los pintorescos pueblos costeros, en donde el rumor de las olas parecía componer su propia melodía, y visitas a lugares emblemáticos que narraban siglos de historia en el País Vasco.

En cada encuentro, yo iba descubriendo toda la calidez y el arraigo de un pueblo que valora sus raíces y celebra la vida con pasión. Las conversaciones con Guzmán y Carlota, tanto en los momentos formales como en los más distendidos, enriquecieron mi visión de la poesía y de la cultura Vasca, creando lazos que ya han trascendido todas las fronteras geográficas y lingüísticas.

Con cada viaje y salida, me fui dando cuenta de que, no solo llevaría conmigo un prestigioso premio y el eco de los versos reconocidos. Llevaría también, el calor de los abrazos compartidos, el sabor de las comidas que alimentaron el cuerpo y el alma, y la certeza de haber forjado nuevas amistades.

Este viaje, no sólo había sido la recepción de un premio; era la punta de lanza de una inmersión profunda en la cultura Vasca, un intercambio de almas entre poetas y una demostración palpable de cómo la literatura puede unir mundos, tender puentes y tejer memorias imperecederas.

1 COMENTARIO

  1. El placer fue nuestro.
    Nos trajiste una pequeña parte de Honduras con tu presencia y tus amigables , poéticas y amables palabras.
    Sabes que está amistad ya es para siempre.

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