Durante décadas, Alemania ha sido el motor económico de Europa, ostentando la mayor economía de la Unión Europea y ocupando el tercer lugar a nivel mundial en términos de PIB nominal.
La base industrial de Alemania, antaño la columna vertebral de su economía, se está erosionando y asistimos a un estancamiento económico histórico en Alemania: el Gobierno augura que la economía no crecerá en 2025. El Gobierno saliente anunciaba el pasado 24 de abril una nueva revisión a la baja de sus expectativas de crecimiento económico para 2025, fijando la previsión del PIB con cero crecimiento, lo que implica un estancamiento completo de la economía del país y que se suma a otros dos años previos en los que Berlín ha reportado números negativos al cierre anual.
El Ministerio de Economía alemán redujo su previsión de crecimiento del PIB a 0,0% para 2025, que de cumplirse, encadenaría tres años sin avance económico. Las causas principales: la guerra comercial de los aranceles impulsada por Donald Trump con efectos estructurales de una economía dependiente de la exportación como la alemana, el incremento de las tarifas energéticas para la industria y las implicaciones del desarrollo del conflicto bélico de Ucrania.
Alemania, considerada durante décadas la locomotora económica de Europa, atraviesa una de sus peores crisis desde la posguerra, con un PIB anual que no levanta cabeza. Esta sería entonces la tercera vez consecutiva que Alemania cierra un año sin crecimiento, tras registrar contracciones del 0,2% en 2024 y del 0,3% en 2023, cuando el país vivió un momento histórico, pues dos años de recesión consecutiva no se veían desde 1950.
Esta revisión ya había sido anticipada por instituciones financieras independientes, el responsable de anunciar la revisión fue el ministro de Economía en funciones, Robert Habeck, quien explicó en rueda de prensa en Berlín: “La política comercial estadounidense de amenazar e imponer aranceles tiene un impacto directo en la economía alemana, que está muy orientada a la exportación”. “La razón principal es que la política comercial de Estados Unidos, la amenaza y la imposición de aranceles tienen un impacto directo en la economía alemana, que está muy orientada a la exportación”, añadió el responsable de la cartera económica.
Wolfgang Münchau, economista y director del medio especializado EuroIntelligence y autor del libro “Kaputt. Das Ende des deutschen Wirtschaftswunders” [1] explica que las debilidades de la economía alemana llevan gestándose, en realidad, desde hace décadas. Ha dejado de ser el Exportweltmeister, el «campeón mundial de las exportaciones», como se conocía en los mercados internacionales. En el momento de mayor apogeo de la hiperglobalización, llegó a ser el mayor exportador global. El gas ruso abastecía de combustible barato a sus industrias y China era un gran socio.
Howard Davied describe cómo durante décadas se ha basado en la excelencia en ingeniería que impulsaba las exportaciones de manufacturas, en particular automóviles y máquinas herramienta. Ahora que los rivales asiáticos de Alemania han mejorado su productividad, ese modelo dependía cada vez más del acceso a energía barata. La producción industrial ha experimentado dificultades en los últimos años. Las industrias con un alto consumo energético, como la química, la metalurgia y la fabricación de papel, se han visto especialmente afectadas, sectores que representan tan solo el 16 % de la producción industrial alemana, pero consumen casi el 80 % de la energía industrial.
Los alemanes hicieron dos grandes apuestas para sostenerlo. La primera consistía en establecer una relación cálida con Rusia, un enfoque iniciado por el excanciller del SPD, Gerhard Schröder y mantenido por Angela Merkel que no hizo nada para reducir la dependencia de Alemania del gas ruso. Al cerrar apresuradamente los reactores nucleares del país tras el desastre de Fukushima, incluso la incrementó. La hostilidad de los Verdes hacia la energía nuclear ha cortado la única vía posible para escapar del abrazo ruso. Simplemente no hay suficiente viento en Alemania, y su costa es relativamente corta.
La segunda apuesta por la relación económica de Alemania con China también ha fracasado, Pictet Wealth Management lo explica, en la década de 2010, el crecimiento de ambos países fue complementario: Alemania vendía automóviles, productos químicos y maquinaria a China, y a su vez compraba bienes de consumo e insumos intermedios, como baterías y componentes electrónicos. Ahora, China puede producir para sí misma gran parte de lo que antes importaba y, en algunos casos, se ha convertido en un serio rival por los mercados de exportación, en particular en el caso del automóvil, un producto básico para Alemania, China es ahora un mayor exportador de automóviles que Alemania, se sumó a la ola de vehículos eléctricos mucho antes de que Alemania se diera cuenta de lo que estaba sucediendo.
La producción industrial ha disminuido de forma constante, con una producción para 2024 de tan solo el 90 % de los niveles de 2015. En marcado contraste, la producción industrial de Polonia creció hasta el 152 % de su nivel de 2015, lo que refleja un desplazamiento más amplio de la capacidad manufacturera hacia Europa Central y Oriental.
Un modelo de producción anquilosado
Los datos de la Asociación Alemana de la Industria Automotriz revelan que la producción de automóviles de pasajeros en Alemania disminuyó más del 25 por ciento entre 2017 y 2023. El creciente dominio de los fabricantes de automóviles chinos en el mercado global de vehículos eléctricos (VE), de acuerdo con la estrategia «Made in China 2025», representa la puntilla significativa para el sector automotriz alemán, un pilar de su economía. Los fabricantes chinos, respaldados por importantes subsidios estatales y cadenas de suministro integradas verticalmente, han logrado eficiencias de costos y avances tecnológicos.
Fabricantes de automóviles chinos como BYD y NIO están entrando en los mercados europeos con modelos de vehículos eléctricos asequibles e innovadores, superando a los fabricantes alemanes en tecnología de baterías y escalabilidad de producción. Esta competencia ha erosionado la cuota de mercado global de gigantes alemanes de la automoción, como Volkswagen, BMW y Mercedes-Benz, que se enfrentan a altos costes de producción, obstáculos regulatorios y una lenta adopción de vehículos eléctricos en el país.
La inversión pública sigue siendo insuficiente, representando tan solo el 2,8 % del PIB, por debajo de la media de la UE del 3,6 % y muy por detrás de Polonia (5,1 %) o Suecia (5,2 %). Los obstáculos burocráticos y la aversión cultural al gasto deficitario siguen obstaculizando proyectos a gran escala que podrían impulsar la innovación y aumentar la sostenibilidad. Países de Europa Central y Oriental, como Polonia, Hungría y la República Checa, se han convertido en competidores más dinámicos beneficiándose de una sólida inversión extranjera y del crecimiento del sector servicios.
Mientras Alemania lidia con la pérdida de competitividad, también debe afrontar los cambios demográficos. En los últimos años, el envejecimiento de la población del país se ha visto compensado por una alta inmigración. Sin embargo, ahora llegan menos inmigrantes, lo que deja a las empresas con escasez de trabajadores. En total, el FMI prevé que la población alemana en edad laboral se reduzca un 0,5 % anual durante los próximos cinco años, la caída más pronunciada de cualquier gran economía.
Si se analiza Alemania el proceso de la Transformación Digital en Europa revisando algunos de los principales rankings de desarrollo digital del estado como el DGI (Índice Digital Government Index) de la OCDE, el DESI (Digital Economy and Society Index) de la UE y el Índice e-Gov de la ONU ponen de manifiesto de estar muy lejos de ser líder regional.
Los aranceles de Trump.
Según el informe publicado por el Instituto de Investigación Económica de Colonia (IW), la economía alemana podría sufrir pérdidas de hasta 200.000 millones de euros a finales de 2028 si EEUU avanza con una propuesta de imponer aranceles del 50% a las importaciones de productos de la UE, advierte además que si la UE toma represalias introduciendo sus propios aranceles recíprocos, el coste total para la economía alemana podría ascender a 250.000 millones de euros en el mismo período.
Más cañones menos mantequilla
La apuesta del gas ruso ha fracasado. Los gasoductos Nord Stream fueron saboteados. La operación militar especial contra el régimen de Kiev ha provocado el giro de la Ostpolitik alemana proyectada por el nuevo canciller Friedrich Merz, el 14 de mayo en su primera declaración de Gobierno ante el Bundestag propuso que: «El Gobierno proporcionará todos los medios financieros que las Fuerzas Armadas necesitan para convertirse de manera convencional en las Fuerzas Armadas más fuertes de Europa”.
El planteamiento de Merz nos hace recordar el aforismo «cañones o mantequilla» atribuido a William Jennings Bryan, secretario de estado durante la presidencia de Woodrow Wilson en la década de 1910, que posteriormente fue empleado por Goebels[2], Hermann Göring [3] y el duce Mussolini [4] en sus arengas. El 22 de mayo durante su intervención en el Foro Europeo de la cadena televisiva WDR enfatizó que Alemania ha eliminado las restricciones que impedían a Ucrania utilizar armamento germano contra objetivos militares en territorio ruso, alineándose así con la política ya adoptada por Reino Unido y Francia a finales de 2024.
Los afanes hegemónicos alemanes
El 22 de junio de 1941, hace 84 años, la Bundeswehr invadió el territorio de la República Socialista Soviética de Lituania por dos grupos de ejércitos alemanes que avanzaban: el Grupo de Ejércitos Norte, que se apoderó del oeste y el norte de Lituania, y el Grupo de Ejércitos Centro, que se apoderó de la mayor parte de la Región de Vilna. En 2027 Alemania desplegará una brigada militar en Lituania de 5.000 soldados. Se trata de la primera presencia permanente de fuerzas militares alemanas en el extranjero desde la Segunda Guerra Mundial
«Ha comenzado la construcción de un campamento militar en Rudninkai y se está instalando la infraestructura necesaria«, detalló el servicio de prensa del mandatario lituano, Gitanas Nauseda, después de la ceremonia de inauguración del sitio para la 45 brigada blindada ‘Lituania’ de la Bundeswehr.
En 2024 ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, firmaba el acuerdo y declaraba que «necesitamos una Bundeswehr [FFAA alemanas] que pueda defenderse y hacer la guerra para defender nuestra seguridad y nuestra libertad» al revelar la nueva doctrina estratégico-militar de su país. Ese documento se basa en el manifiesto hegemónico del anterior canciller alemán Olaf Scholz, publicado en la revista Foreign Office el 5 enero 2023, titulado: “The Global Zeitenwende.How to Avoid a New Cold War in a Multipolar Era” en que articula la gama de medios que el líder de facto de la UE está dispuesto a emplear para afianzar de manera integral su influencia en todo el bloque sobre la base de la reacción al conflicto militar de Ucrania.
Se está construyendo infraestructura crucial en el área de entrenamiento militar de Rudninkai, base principal de la brigada, cuarteles, nuevas carreteras y se está ampliando una línea ferroviaria para dar servicio al emplazamiento en el sureste de Lituania, a unos 30 kilómetros de la frontera con Bielorrusia, escuelas y jardines de infancia para las familias de los soldados en las ciudades de Vilna y Kaunas. Se rompe así con décadas de política de defensa alemana que evitaban el estacionamiento permanente de tropas de combate en el extranjero.
[1] Münchau, Wolfgang (2025) “Kaput: El fin del milagro alemán” Ed. Plataforma. Barcelona
[2] El 17 de enero de 1936 el ministro de propaganda nazi, el
siniestro Joseph Goebbels, pronunció en un discurso: «Lo podemos hacer sin mantequilla, pero a pesar de todo el amor que tenemos por la paz, no lo podemos hacer sin armas. Uno no puede disparar con mantequilla, pero sí con cañones».
[3] Se le atribuye «Los cañones nos harán fuertes; la mantequilla solo nos hará más gordos»
[4] Distribuyó carteles con el mensaje «Burro o cannoni?» con
el objetivo de explicar a los italianos por qué en tiempos de guerra escaseaba la mantequilla y de paso pedir comprensión y sacrificio para la mayor gloria del fascio.







