Esta entrada se enmarca en el dosier que el diario elcomun.es presenta para este Primero de Mayo, en estos momentos en los que más que nunca necesitamos movilización. Como medio apostamos por la alianza fraternal contra toda opresión, toda explotación y por la paz. Frente al rearme, respuesta obrera.
Trinidad Molina, trabajadora del Servicio de Ayuda a Domicilio y delegada de CGT
Las trabajadoras del SAD mantenemos una larga lucha con el Ayuntamiento de Sevilla. Las trabajadoras del SAD no tenemos nada reconocido ni enfermedad laboral, ni condiciones laborales.
Estuvimos acampadas 36 días frente al Ayuntamiento de Sevilla, exigiendo la municipalización del servicio. Un servicio de cuidados no puede ir a manos de empresas buitres, empresas que no vienen del sector de los cuidados sino del ladrillo. Son empresas que cobran cerca de 20 euros por hora y a nosotras se nos paga a 9 brutos, siendo grúas humanas, trabajando con nuestro propio cuerpo, llegando a pagar el precio de la invalidez. Toda la vida trabajando para no llegar ni a 800 de pensión. Por eso la ciudadanía tiene que ser consciente y apoyarnos en nuestras reivindicaciones. Los cuidados no pueden ser un negocio mal gestionado.
Durante el apagón de ayer, como plataforma en defensa del sector de la Ayuda a Domicilio y Atención a la Dependencia, informamos y denunciamos que una vez más, como servicio público esencial, nos vimos solas y sin ningún reconocimiento ni social, ni administrativo, ni empresarial.
Más de 120.000 trabajadoras nos vimos como en pandemia. Tranquilizando a l@s usuari@s porque no podían ponerse en contacto con sus familiares.
Sin teleasistencia.
Subiendo pisos hasta el 7° sin ascensor. Sin agua caliente para asearlos porque las calderas van con luz aunque sean de gas.
Quitando pañales sin agua caliente.
Sin poder duchar.
Sin poderles cocinar e intentando dejarles, linternas, velas y buscando pilas, bajando otra vez para comprarlas, y poder dejarles una transistor guardado en el cajón en funcionamiento.
Rellenamos garrafas y cubos de agua.
Después de dar lo mejor de nosotras, con el corazón en un puño, intentamos llegar a nuestras casas, recoger nuestros hijos pequeños, que no sabíamos si los mantendrían en el colegio, porque era imposible coger el transporte público.
Compañeras que cogieron un taxi, con mucha suerte, y pagaron 60 euros para llegar al colegio a recoger a sus hij@s.
Compañeras caminando de punta a punta de las ciudades y entre pueblos y todo sin información y sin apoyo siquiera de l@s compañer@s de trabajo, porque lo hacemos en la soledad de los domicilios.
Somos las youtubers e influencers imprescindibles para la población más vulnerable.
Desde la Plataforma Unitaria de Auxiliares del S.A.D volvemos a insistir en la necesidad de proteger y reforzar los SERVICIOS PÚBLICOS.
Somos las manos, los pies y la cabeza de miles de personas vulnerables









