Un encuentro para recordar

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Una semana antes del 8M, a unas maravillosas mujeres feministas se les ocurrió la loca idea de juntarnos a hablar de todo lo que nos interesa y atañe. Y así, la Editorial Victoria Sau nos convocó el fin de semana pasado en Madrid a todas las que quisimos y pudimos ir. Con una organización impecable y un esquema basado en juntarnos a tres generaciones de feministas, estaba predestinado a ser el éxito que fue.

Todas tuvimos las mismas oportunidades de hablar de lo que quisimos, ya fueran presidentas de un partido o asociación o mujeres a título individual, ya fueran Ana de Miguel o yo misma. Aprendimos de la experiencia y el conocimiento de las compañeras, nos reímos y nos indignamos juntas, compartimos mesa y mil charlas improvisadas en los descansos. Nos conocimos en persona, nos miramos a los ojos y nos reconocimos en las otras. Nos aplaudimos, nos respetamos, y supimos que no estábamos solas. Constatamos que cada vez somos más, y que cada vez somos más fuertes y estamos mejor organizadas. Que después de unos años de desconcierto y de salvaje persecución del feminismo, nos estamos sacudiendo el miedo y volvemos a alzar la voz unidas. Que juntas, como desde hace 300 años, somos imparables.

Mañana volveremos a salir a las calles, en algunas ciudades todavía en los bloques abolicionistas de las manifestaciones del antifeminismo oficial, pero cada vez en más lugares en nuestras propias manifestaciones feministas. Ha de quedar constancia de que todas hemos intentado que nuestras otrora compañeras entraran en razón y recordaran qué es el feminismo. Pero con dinero, prebendas, intereses de partido y la amenaza de la cancelación de por medio, nos ha sido muy difícil, aunque sí hemos ido abriendo los ojos a muchas mujeres que pronto nos acompañarán en las calles. No es una rendición, seamos realistas, esos espacios y asambleas ya nos las han robado, ya las han llenado con su discurso vacío de disidencias que son sumisiones al patriarcado y al capital; con su rendición al mantra neoliberal de las elecciones personales; con el abandono de la racionalidad por el imperio de los sentimientos, especialmente los de los hombres.

Pero, como hemos demostrado este fin de semana, estamos unidas, estamos organizadas e, independientemente de nuestra edad, tenemos fuerza y ganas de sobra para seguir luchando por todas, aquí y en todo el mundo. Y, contrariamente al discurso machista de Pablemos, Restemos y «moderrancios» varios de esos que caben en un taxi, cada vez hay más mujeres jóvenes, muy jóvenes y muy preparadas, que seguirán luchando por el feminismo cuando algunas ya no estemos.

Este fin de semana pasado en Madrid estuvimos las feministas. Y seguiremos estando.

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