Justo antes de escribir este texto acabo de observar unas capturas del canal de Telegram del embaucador y estafador a gran escala Alvise Pérez en la que los pobres incels y tuercebotas resentidos por su insignificancia que creyeron ver la luz junto al agitador sevillano le retiraban su apoyo tras hacerse pública su participación en una de las conocidas estafas piramidales del mundo de las criptomonedas y su recepción de un dinero sin justificar en lo que parece de forma muy clara un delito de corrupción de libro.
Normalmente lo primero que haría este Villano de ustedes al oír una doble estafa de tal calibre sería solidarizarse con las víctimas, pero es que por más que lo intento no puedo más que reírme de estos primos en concreto. El caso tiene unas cuantas características que lo hacen especial.
Para empezar el tipo de votante de Alvise. Sé que es temerario reducir cualquier grupo humano a una caricatura, pero es que todos los reportajes e investigaciones que he podido encontrar en la prensa —recomiendo especialmente uno de Antonio Maestre independientemente de que este periodista despierte o no su simpatía— sobre el fenómeno del ardillófilo sevillano —sí, ya sé que ese famoso video parece ser un bulo, pero casi todo el mundo conoce a Alvise por un mote derivado de él— arrojan unas conclusiones clarísimas: son en una abrumadora mayoría hombres de mediana edad, asustados por la inmigración y lo woke —así, en genérico— y que lo han votado porque entienden lo que dice. Ustedes perdonen, pero yo coloquialmente a un tipo amargado por algún revés personal, que incluso a veces, según vemos en los sujetos del estudio de Maestre, sólo está en su cabeza, que vota, porque es lo que entiende, a un sujeto que habla de que a los mercenarios y pedófilos se les acabó la fiesta, lo suelo calificar con una palabra compuesta de un sinónimo de poco inteligente y del aparato genital masculino.
Me río de ellos porque vean la luz ahora, cuando este personaje lleva desde 2017 enseñando la patita en todos los partidos y negocios donde se ha ido metiendo. Se conoce que el seguidor medio de Alvise sólo veía el porno de internet y no las sucesivas condenas por esparcir mentiras que le iban cayendo.
También provoca mi hilaridad el hecho de que con semejante individuo como rostro visible y con lo que se sabía del chiringuito financiero donde se metían decidieran invertir, probablemente creyéndose los magos de las finanzas tras ver algún vídeo de Huertas de Soto o siquiera de algún youtuber ciclado. No entienden más allá de que los woke, las feminazis y los pedófilos, pero se creen que dominan la ciencia económica.
Por último hay que tener en cuenta que, si bien todos estamos soportando al ultra sevillano en su puesto de eurodiputado, los estafados por el conglomerado financiero que anunciaba Alvise son los únicos que han salido perjudicados con su jugada. Normalmente en este tipo de acontecimientos uno no puede reírse porque afectan a todos. No ocurre así en esta ocasión.
En fin, el caso es que el seguidor medio de Alvise, al que genéricamente llamaré Ardillo Virginio Pornotube pensó que por fin alguien le hacía casito y depositó sus esperanzas en un tipo con serias dificultades de expresión que exhibía un discurso morenazi que le ha costado hasta el desprecio del resto de la extrema derecha europea y se creyó que este personaje tenía la llave de la verdad de la política española. Recuerden, al pobre Ardillo le habían prometido que en cuanto el heroico Alvise tuviera la inmunidad parlamentaria de eurodiputado se convertiría en el Emperador de Europa y haría públicos unos audios donde se demostraría que Ardillo no se come una rosca ni sexual ni profesionalmente por culpa de Pedro Sánchez, los comunistas y Venezuela. Naaaaaaaaaaaadie podía imaginar que un tipo como Alvise sólo estuviera en la política para timar incautos y llenarse los bolsillos.
No me digan que la historia no tiene todos los elementos de una película de Mariano Ozores. El caso es que ahora el pobre Ardillo anda llorando porque su guía le ha engañado. Lleva tres días bajándose todo el contenido de X Videos a ver si se consuela, mientras ve esfumarse la modelo con la que creía que iba a ennoviarse en cuanto Alvise ganara y el Lambo que pensaba que iba a conseguir en cuanto sus inversiones en criptomonedas dieran sus frutos. O bueno, quizás Ardillo lo único que esperaba era que se jodieran los rojos, todo el resto le da igual porque tampoco lo entiende.
De todas formas hay que advertir que aunque ahora Ardillo esté consumiendo basura audiovisual, leyendo libros sobre emprendimiento, o simplemente desconfiando del frutero de la esquina, marroquí, el caso de Alvise demuestra que una bolsa de votantes desinformados y desideologizados ha entrado en los procesos políticos. Antes o después otro embaucador, probablemente de extrema derecha, porque es quien hoy por hoy habla el lenguaje que estos votantes entienden, los recogerá y los usará. Seguramente los embaucará y los volverá a estafar, lo cuál les estará bien empleado, pero recuerden: todos nos comeremos a esa gentuza en las instituciones.
Por ello voy a explicarle a Ardillo qué le hubiera evitado tan amargo trago: la ideología. Una ideología en concreto, que el pobre Ardillo pensaba que era la única existente. No sabía que lo que hacían los youtubers que veía también era una opción política.
Ardillo llevaba toda su vida oyendo la propaganda de todos los canales sobre que la política y la ideología eran lo que había convertido su vida en un erial. Pero lo cierto es que Alvise también representaba una ideología y una opción política. Si Ardillo hubiera hecho un esfuerzo por informarse y leer, seguro que ningún vendedor de crecepelo hubiera podido engañarlo de esta forma. Así que piénsenlo: los marxistas seremos todo lo amargados, extremistas y radicales que ustedes quieran pero una cosa está clara: personajes como Alvise no nos estafan ni nos camelan.









