Marina Pibernat Vila, antropóloga y licenciada en Historia, investigadora social del grupo EMIGRA de la Universitat Autònoma de Barcelona.
Israel y el sionismo, el equivalente a la Alemania nazi de nuestros días, están acabados. En su furia final, han asesinado ya a más de 40.000 palestinos y palestinas, siendo menores una gran parte, e incluso bebés. La barbarie sionista israelí, un proyecto colonial occidental, ha desnudado sin pudor su naturaleza supremacista y genocida ante el mundo, asistida por el colaboracionismo de todos los gobiernos del Occidente colectivo.
Hay muchas señales que indican que la colonia israelí – y la hegemonía occidental en general – ha llegado a su fase terminal. Los indiscriminados bombardeos contra la población civil palestina, los innumerables y atroces crímenes de guerra cometidos por la entidad sionista, parecen ser fruto de la desesperación. Y es que si EEUU se tambalea, Israel se cae. O al revés, porque ya nos sabemos exactamente dónde empiezan unos y termina el otro. El caso es que los terremotos geopolíticos de los últimos años han reconfigurado el mundo, e Israel, sus socios estadounidenses y los países euro-lacayos no están precisamente en el bando prometedor, sino más bien lo contrario.
Mientras en las redes sociales cuentas como la del Mossad se vanaglorian del genocidio que llevan a cabo, muchas cuentas pro-palestinas son perseguidas, censuradas y suspendidas. Desde hace unos pocos meses, las cuentas pro-sionistas sufren de histeria severa y se pasan el día denunciando tuits y publicaciones contrarias a Israel. Y no lo hacen gratis, porque sabemos que Israel ofrece dinero a cambio de defenderlos en redes, e influencers con mucho seguimiento han explicado que habían recibido ofertas por hacer lo mismo. Es otro síntoma de la desesperación del sionismo, que necesita comprarse defensores que ataquen a sus detractores.
La Resistencia Palestina, en cambio, goza de esos “servicios” gratuitamente. Así, Israel ha perdido la batalla en las redes sociales, y sólo puede hacer que los propietarios de dichas redes y gobiernos amigos le hagan el trabajo censor. Pero a pesar de sus intentos, la oleada antisionista que está experimentando la humanidad no ha hecho más que crecer y crecer, tanto dentro como fuera de las redes sociales virtuales. Desde los campus universitarios estadounidenses, estudiantes y personal docente han iniciado importantes movilizaciones por Palestina. Miles de esas personas han sido reprimidas mediante la violencia policial y arrestadas. Sin embargo, las protestas se siguen extendiendo por todo el mundo. La Resistencia y el pueblo palestinos han abierto una brecha en la coraza del cinismo criminal de Occidente.
Desde octubre de 2023, la cuenta de la autora de este artículo ha arrancado casi cada mañana con un “buenos y antisionistas días”, una humilde acción diaria para empezar la jornada recordando que no podemos apartar la mirada, que la defensa de una Palestina libre debe encabezar nuestra cotidianidad, que Israel es una entidad colonial de naturaleza genocida incompatible con la vida. Estas y algunas otras publicaciones nada remilgadas en la denuncia de la entidad sionista consiguieron cierto alcance, por lo que los bots sionistas y las cuentas a sueldo de Tel Aviv no tardaron en aparecer, y con ellos llegaron las censuras temporales por parte de la plataforma hasta, finalmente, la suspensión definitiva de la cuenta. Otra más.
Si bien es una molestia, la persecución y suspensión de nuestras cuentas en redes sociales por defender a Palestina deben ser tomadas como un elogio y alentaron a seguir tanto dentro como fuera de la red. Y también como muestra de lo dañada que está la imagen de Israel ante el mundo, mientras trata de poner puertas a un campo que no puede bombardear con fósforo blanco.









Buenos y antisionistas días compañera . Se te extraña mucho.