A la velocidad a la que avanza la atención mediática es muy posible que cuando este artículo llegue a ustedes ya nadie se acuerde de que la semana pasada empezó con una amenaza apocalíptica de un lunático pederasta, poderoso y millonario de borrar del mapa una civilización entera. Un ignorante forrado de dinero con un botoncito rojo a su alcance se permitía el lujo de erigirse en el ángel exterminador que borrase del mapa a Ciro el Grande, a Zoroastro, ciudades erigidas desde el neolítico y los creadores de muchas técnicas y procedimientos en multitud de campos.
El ganchito humano al final se la acabó envainando y aceptando sentarse a la mesa de negociaciones, pero entre medias ocurrió un hecho sumamente llamativo y es que por fin, ciertos líderes y figuras mundiales protestaron por fin tímidamente. Resultó que este era el límite que los forzaría. El demente color mandarina tenía directamente que amenazar con un genocidio, quien sabe si nuclear, para que por fin el Papa actual ⸺norteamericano, no lo olviden⸺, se atreviera a alzar mínimamente su voz, para que Feijoo le diera un pellizco de monja en Twitter y que la Unión Europea le reprochara en voz baja sus formas. Que haya estado involucrado en la mayor red pedófila conocida, que haya usado su poder para encubrir asuntos personales, que haya desarrollado un cuerpo parapolicial que asesina gente a la luz del día, que haya indultado a asaltantes violentos con fines terroristas y que declarado directamente su injerencia en elecciones de todo el mundo podía pasar, pero hombre, hablar del asesinato de 92 millones de personas, población estimada de Irán, está feo.
Así no, Donaldo, hombre. Sigue financiando de tapadillo a grupos desestabilizadores violentos, como ya has reconocido que hiciste en enero. Sigue secuestrando líderes de otros países y riéndole las gracias a los sionistas, pero eso ya es pasarse un poco. ¿Acaso te dijimos algo cuando mataste cientos de niñas al empezar todo el follón donde te metiste tú sólo porque te salió de donde tuviera que salirte? Eso puede pasar, es peccata minuta. Como atacar infraestructuras civiles, destruir en nombre del pueblo judío las sinagogas de Irán ⸺sí, había judíos iraníes y podían ejercer su religión libremente⸺, apoyar la anexión por Israel de medio Líbano, silenciar lo que sigue ocurriendo en Gaza… Todo esto se puede pasar. Pero amenazar con el mayor genocidio de la historia está un poco feo. No vamos a mover un dedo por ello porque, total, para qué nos vamos a enfadar aunque día sí y día también estés amenazando con represalias a países de la UE y con anexionar territorios que les pertenecen, pero es que nuestra imagen queda un poco dañada así.
El caso del Papa yanqui es especialmente llamativo. Podría competir con el sastre de Tarzán o con la chaqueta de un guardia como el ser que menos se haya movido en el último año. Francisco, sin ser un líder revolucionario, al menos nunca dejó de denunciar, aunque fuera de boquilla, los problemas internacionales. Del actual pontífice sólo recuerdo que protestara mínimamente cuando Israel, no Hammas, atacó una iglesia cristiana en Gaza. Pero incluso él ha tenido que condenar la actuación de Trump.
Lo malo de todo esto es que todos hemos visto al narcisista naranja. ¿Ustedes se atreverían a asegurar que, aunque ahora se haya echado atrás, no va a lanzar la bomba nuclear sobre Irán o sobre cualquier otro lugar del mundo? Yo no. Sionistas y anglosajones en general llevan mucho tiempo demostrando que no tienen palabra en absoluto y que se pasan por el forro cualquier tratado o paz que firmen. Además basta que algún telepredicador o influencer chorra, que tanto dan para el caso, le reproche a líder de la Internacional Pederasta Capitalista que no tiene los suficientes redaños para que le vuelva a dar una pataleta de niño mimado millonario y se descontrole.
¿Es posible a estas alturas cambiar el rumbo y hacer algo? No lo sé. Aquí era el punto donde durante años algunos se dejaron la voz diciendo que nos iba a llevar el reírle las gracias al fascismo mundial. Pero se ve que todas las señales que se iban activando no eran suficientes. Hasta que el líder de la ultraderecha mundial no invade Polonia o amenaza con un genocidio, según la época en que nos encontremos, nadie con poder en el mundo parece dispuesto a hacer nada. Y esta vez ni siquiera se ha hablado de declarar la guerra. Con un pellizquito de monja ha bastado. Mientras, Trump y Netanyahu siguen en sus puestos, ambos con armas nucleares y rumiando el hecho de que han recibido una enorme bofetada en su orgullo. La tan denostada teocracia de Irán, nos guste o no, de momento, ha sido el único país capaz de ponerles mínimamente coto, pero ¿por cuánto tiempo?









