Isidro López
El Discurso del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, pronunciado el 14 febrero en la Conferencia de Seguridad de Múnich, una vez despojado del barniz diplomático [1] se desprende de él una llamada a Europa de alinearse detrás de Washington para reafirmar el control occidental sobre el Sur Global, un proyecto imperial del siglo XXI disfrazado de “cooperación estratégica”.
Rubio afirmó:
«Este es el camino que han emprendido el presidente Trump y Estados Unidos. Es el camino al que les pedimos que se unan aquí en Europa. Es un camino que hemos recorrido juntos antes y que esperamos volver a recorrer juntos de nuevo. Durante cinco siglos, antes del final de la Segunda Guerra Mundial, occidente se había expandido: sus misioneros, sus peregrinos, sus soldados y sus exploradores salieron de sus costas para cruzar océanos, establecerse en nuevos continentes y construir vastos imperios que se extendían por todo el globo.
Pero en 1945, por primera vez desde la época de Colón, estaba entrando en declive. Europa estaba en ruinas. La mitad vivía tras un telón de acero y el resto parecía que pronto seguiría sus pasos. Los grandes imperios occidentales habían entrado en un declive terminal, acelerado por las revoluciones comunistas ateas y los levantamientos anticolonialistas que transformarían el mundo y cubrirían con la hoz y el martillo rojos vastas extensiones del mapa en los años siguientes.
En ese contexto, entonces como ahora, muchos llegaron a creer que la era de dominio occidental había llegado a su fin y que nuestro futuro estaba destinado a ser un eco débil y fugaz de nuestro pasado. Pero juntos, nuestros predecesores reconocieron que el declive era una elección, y fue una elección que se negaron a tomar. Esto es lo que hicimos juntos una vez, y esto es lo que el presidente Trump y Estados Unidos quieren hacer de nuevo ahora, junto con ustedes.
Y por eso no queremos que nuestros aliados sean débiles, porque eso nos debilita a nosotros. Queremos aliados que puedan defenderse por sí mismos, para que ningún adversario se vea tentado a poner a prueba nuestra fuerza colectiva. Por eso no queremos que nuestros aliados se vean atados por la culpa y la vergüenza. Queremos aliados que estén orgullosos de su cultura y su patrimonio, que comprendan que somos herederos de la misma civilización grande y noble, y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla.
Y por eso no queremos que nuestros aliados racionalicen el statu quo roto en lugar de reconocer lo que es necesario para arreglarlo, porque en Estados Unidos no nos interesa ser los cuidadores educados y ordenados del declive controlado de occidente. No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia de la humanidad. Lo que queremos es una alianza revitalizada que reconozca que lo que ha afligido a nuestras sociedades no es solo un conjunto de malas políticas, sino un malestar de desesperanza y complacencia. Una alianza, la alianza que queremos, es aquella que no se paraliza por el miedo, el miedo al cambio climático, el miedo a la guerra, el miedo a la tecnología. En cambio, queremos una alianza que se lance con valentía hacia el futuro. Y el único miedo que tenemos es el miedo a la vergüenza de no dejar a nuestras naciones más orgullosas, más fuertes y más ricas para nuestros hijos»
Trump y Rubio actúan como las dos caras de Jano, una estrategia de «dos rostros» dentro de la misma administración MAGA (Make America Great Again) al presentar un frente que combina la retórica desestabilizadora del presidente (el cambio) con la ejecución técnica y diplomática de Rubio (la transición), buscando un nuevo orden internacional que priorice los intereses estadounidenses.
Desde una perspectiva marxista la dualidad representa una síntesis funcional de distintas facciones del capital ante la crisis del modelo neoliberal. Unidad de clase en la diversidad de facciones: a pesar de las diferencias previas, Trump y Rubio representan los mismos intereses de clase (la burguesía). Rubio, a menudo visto como parte del establishment que Trump combatía, ahora se subordina al proyecto de Trump, demostrando que las disputas internas de la clase dominante se resuelven en función de la acumulación de capital.
Trump representa el origen del cambio y la fuerza política. Se caracteriza por:
Una Retórica Directa: Un estilo confrontativo que utiliza redes sociales y mítines para marcar la agenda.
Un Instinto Transaccional: Prioriza acuerdos rápidos y beneficios económicos directos para EE. UU., como se ve en su enfoque del uso de aranceles.
Un Poder de Decisión: que «rompe» con el pasado, retirando a EE. UU. de acuerdos internacionales (como el de París) para buscar la «dominancia energética».
Rubio actúa como la cara técnica y diplomática que da forma a los instintos de Trump. Es la faz de la Ejecución y la Institucionalidad. Sus funciones clave son:
- Dualidad de Cargos: Rubio ostenta un poder inusual al ser simultáneamente Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional (desde mayo de 2025).
- Diplomacia Pragmática: Mientras Trump lanza el mensaje duro, Rubio es el encargado de «traducirlo» a los aliados en foros como la Conferencia de Seguridad de Múnich, ofreciendo un tono más «suave» pero firme en los objetivos de la administración.
- Enfoque en Seguridad y Migración: Se ha convertido en el principal ejecutor de la política contra regímenes en Venezuela y Cuba, así como en el control estricto de la migración masiva.
La visión de Rubio de una Europa que «puede sobrevivir» e incluso «hacerse fuerte» contrasta claramente con el unilateralismo brutal y asimétrico de la doctrina europea de la Casa Blanca, así como con las declaraciones del presidente estadounidense. Mientras Trump afirmaba anoche que «Europa está acabada» y que la doctrina estadounidense enunciada en la Estrategia de Seguridad Nacional sigue teniendo como objetivo provocar un cambio de régimen y la desintegración de las instituciones europeas. En un texto publicado por la cuenta oficial del Departamento de Estado estadounidense [2]. La Administración Trump relanza su doctrina europea: el cambio de régimen. En este llamamiento a la construcción de una «alianza civilizacional» —dirigido explícitamente al Rassemblement National en Francia, a la AfD en Alemania y al PiS en Polonia—, la diplomacia más poderosa del mundo asume un proyecto: transformar la Unión en un agregado de «naciones cristianas como Hungría»
Tras las críticas del vicepresidente J.D. Vance al viejo continente en la Conferencia de 2025, los dignatarios europeos esperaban una actuación estadounidense más convencional. Evocando a Mary Poppins y para endulzar la amargura de la medicina norteamericana, los asistentes obtuvieron una mezcla peculiar de nostalgia primacista y aprehensión civilizacional, con un deseo explícito de forjar juntos un camino de restauración.
Rubio al contrario de Trump habla con un discurso al estilo de Kennedy, «Queremos revitalizar una vieja amistad y renovar la civilización más grande de la historia de la humanidad«, en referencia a Occidente. «No buscamos una ruptura«, dijo el Secretario de Estado a su audiencia. «Aquí, en Europa, nacieron las ideas que sembraron las semillas de la libertad y cambiaron el mundo. Aquí surgieron el Estado de derecho, las universidades y la revolución científica», de un entrelazamiento de las dos orillas del Atlántico, de una «frontera» y de un destino común, lo que resulta especialmente aberrante si se compara con la realidad del poder estadounidense.
Marco Rubio, acaba de pronunciar uno de los discursos más explícitamente procolonialistas que hemos visto en el siglo XXI. El imperio estadounidense quiere que Europa le ayude a recolonizar el Sur Global. Rubio elogió a los colonialistas occidentales por «asentarse en nuevos continentes y construir vastos imperios que se extienden por todo el mundo«. Describe la descolonización como una siniestra conspiración comunista que destruyó 500 años de imperios occidentales. En lugar de adaptarse a la multipolaridad. Esto se interpreta como una declaración de guerra contra la multipolaridad y la igualdad soberana.
[1]https://www.state.gov/translations/spanish/discurso-del-secretario-de-estado-de-ee-uu-marco-rubio-en-la-conferencia-de-seguridad-de-munich
[2] Samuel Samson, « The Need for Civilizational Allies in Europe », U.S. Department of State, Substack, 27 de mayo de 2025








