XIV Congreso del Partido Comunista de Vietnam, una visión de futuro

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Juan López, CEFMA

“La revolución no es un evento de un solo día, es un proceso constante de lucha y transformación”
Ho Chi Minh

Del 15 al 19 de enero se celebra en Hanoi el XIV Congreso del Partido Comunista de Vietnam (PCV) bajo el lema: “Unir fuerzas y voluntades para avanzar en la nueva era del ascenso de la nación vietnamita” que marcará las directrices del país en el periodo quinquenal 2026-2030. Luego de 40 años del proceso de Renovación (Doi Moi), Vietnam entra en una nueva fase de su desarrollo con dos hitos estratégicos importantes: el Centenario de la fundación del PCV en 2030 y el Centenario de la Revolución Socialista en Vietnam en 2045.

Democracia directa ejercida por la participación ciudadana.

Bui Thi Minh Hoa, miembro del Buró Político y secretaria del CC del Partido Comunista subraya la importancia de fortalecer el derecho del pueblo a participar en la construcción y el perfeccionamiento de las instituciones, las políticas y el sistema jurídico, como base fundamental para consolidar la gran unidad nacional. El enlace entre el Partido, el Estado y la ciudadanía, ha contribuido activamente a la protección de los derechos e intereses legítimos del pueblo. En particular, la aplicación de la Decisión N.º 218-QD/TW del Buró Político ha creado condiciones favorables para que el pueblo participe de forma aportando opiniones a resoluciones, directivas, políticas, leyes y documentos de los congresos del Partido en todos los niveles. Así durante el proceso de preparación del XIV Congreso, el sistema del FPV (Frente de la Patria de Vietnam) recopiló más de 527.000 aportes de la ciudadanía sobre los documentos del XIV Congreso.

Al inicio de Congreso se analizaron los logros del anterior XIII Congreso y el plan 2021-2025: estabilidad política con un Estado eficaz y un Partido Comunista fuerte, cohesión social, Defensa nacional y la seguridad han sido reforzadas mediante la modernización del Ejército Popular y la Policía Popular, que garantizan la soberanía y la estabilidad del país en un entorno regional complejo, mediante una diplomacia activa y autonomía estratégica de Vietnam se basa en la flexible «Diplomacia del Bambú” (ngoại giao cây tre en vietnamita), define el enfoque único de Vietnam hacia las relaciones exteriores. Articulado por primera vez por el Secretario General Nguyen Phu Trong en 2016, este concepto extrae su esencia de la planta de bambú , un poderoso símbolo cultural en Vietnam que representa resiliencia, flexibilidad e independencia . Al igual que el bambú, que tiene raíces fuertes, un tronco robusto y ramas adaptables, esta estrategia diplomática enfatiza una postura firme sobre la soberanía nacional mientras se mantiene lo suficientemente flexible como para navegar por la compleja geopolítica global. Un enfoque pragmático, independiente y multilateral que busca el desarrollo nacional equilibrando relaciones con grandes potencias como China y EE. UU., diversificando asociaciones y promoviendo la paz, integración y cooperación.

Vietnam se mantiene firme en su postura sobre los Cuatro No de su Libro Blanco de Defensa de 2019 para el desarrollo del Ejército Popular de Vietnam, es decir, no unirse a ninguna alianza militar, no ponerse del lado de un país contra otro, no dar permiso a otros países para establecer bases militares o usar su territorio para llevar a cabo actividades militares contra otros países, no usar la fuerza o amenazar con usar la fuerza en las relaciones internacionales. Hanói también desea preservar la cooperación con su vecino del norte, China.

Este XIV Congreso sienta las bases de las decisiones fundamentales sobre el futuro del país y fija como objetivos

— Crecimiento económico superior al 10 % anual entre 2026 y 2030

— 8.500 dólares de PIB per cápita en 2030

—Índice de Desarrollo Humano cercano a 0,78

— Convertirse en país desarrollado de altos ingresos en 2045

— Ciencia y tecnología como base del crecimiento económico.

— Una apuesta por una economía de mercado con orientación socialista, profundamente integrada en la economía mundial, apoyada en inteligencia artificial, transformación digital, innovación y sectores estratégicos de alta tecnología

—Situar en el centro a las personas: educación, cultura, talento y recursos humanos de alta cualificación serán la base del nuevo modelo de desarrollo socialista vietnamita.

El legado de Ho Chi Minh está presente

El marxismo en las zonas colonizadas construyó su teoría de lucha a partir del trabajo concreto en sus propias y complejas realidades, Ho Chi Minh introdujo, en la década de 1920, las ideas marxistas en Vietnam y creó el Partido Comunista (PCV), en febrero de 1930, los movimientos nacionales vietnamitas se convirtieron en un desafío para las autoridades coloniales francesas. No caben dudas de que los comunistas desempeñaron un papel de primera línea en la lucha por la independencia nacional frente a las potencias extranjeras coloniales de Occidente en el siglo XX y la reunificación del país tras una cruenta contienda (1955-1975) frente al invasor, los EEUU.

Desde el lanzamiento del proceso de Doi Moi (Renovación), la aplicación firme del marxismo-leninismo y el pensamiento de Ho Chi Minh en la práctica han llevado a éxitos significativos, Vietnam ha desarrollado una teoría marxista localizada y modernizada que atiende a las características únicas del país.

El éxito se alcanzó en años posteriores gracias a una estrategia de desarrollo industrial y económico dirigido por el PCV en favor del bienestar de la población vietnamita como lo evidencian los datos del Banco Mundial, la subregión del Gran Mekong con 315 millones de habitantes, que comprende Camboya, la República Democrática Popular de Laos, Myanmar, Tailandia, Vietnam y las provincias chinas de Guangxi y Yunnan, es extremadamente dinámica, promediando sus tasas de crecimiento anual más del 7% en los últimos años.

La economía de Vietnam se ha expandido constantemente hasta llegar a ser hoy una de las de más rápido crecimiento en el mundo. Este “milagro” debe ser valorado teniendo muy en cuenta su punto de partida: una economía desgastada por las agresiones imperialistas de EEUU. Encauza el nuevo plan quinquenal 2025-2030 mediante una economía de mercado con orientación socialista, profundamente integrada en la economía mundial, apoyándose en la ciencia, la tecnología como en las áreas de IA, transformación digital, innovación y sectores estratégicos de alta tecnología. Al mismo tiempo, sitúa en el centro a las personas: educación, cultura, talento y recursos humanos de alta cualificación serán la base del nuevo modelo de desarrollo vietnamita socialista.

Un largo recorrido tras 40 años de la implementación del Doi Moi (Renovación)

En 1981 se cambió a un sistema semejante al “sistema de responsabilidad familiar” de China, en el que los usuarios de la tierra tienen derecho a mantener un excedente de producción por encima de una cuota estipulada. En 1988, se transfirieron algunos derechos de propiedad individual de tierra agrícola a familias de agricultores. La Ley de Tierras de 1993 ordenó la entrega de certificados de uso de la tierra conocidos como “libros rojos que incluyen derechos de vender, arrendar, hipotecar y legar la tierra. De modo que se sancionó formalmente la idea de un mercado de tierras. Los libros rojos aumentaron las actividades del mercado de la tierra y estas actividades aumentaron a su vez la productividad agrícola, transfiriendo la tierra a los usuarios más productivos, reduciendo las inefi­ciencia. La liberación del mercado de la tierra fue seguida de una mayor movilidad cuando las familias venden la tierra para empezar nuevas oportunidades económicas en el sector laboral salarial. Así un mercado de tierra más fluido ha facilitado el cambio en curso en Vietnam de una economía predominantemente agrícola a una economía más diversificada y urbanizada. Es una gran parte de una estrategia que ha dado como resultado quizá la reducción de pobreza más impresionante de cualquier país en la historia reciente. Asimismo, la descentralización es responsable del mejoramiento del bienestar local, de casi el 50% del gasto público en 2002, a diferencia de un 25% en 1992.

Desde su transición en 1986 de una economía agraria de planificación centralizada a una economía más industrial y de mercado, Vietnam ha aumentado considerablemente sus ingresos y experimentado un sólido crecimiento, principalmente debido al aumento de la demanda interna y a las sólidas exportaciones manufactureras.

A fines de la década de 1990, el éxito de las reformas comerciales y agrícolas introducidas en Vietnam bajo el Doi Moi o Renovación de 1986 eran ya muy evidentes. Se creaban empresas constantemente, la mayor parte nacidas como sociedades por acciones con participación de trabajadores; tanto privadas como extranjeras. La economía crecía con tasas anuales superiores al 7 %. La pobreza comenzó a reducirse y la esperanza de vida a aumentar.

Desde 1991 se eliminó el monopolio estatal sobre el comercio exterior, lo que propiciaba el libre intercambio de las empresas privadas y estatales con el exterior. Se emprendió la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento, para lo cual se trazaron políticas que favorecieron el ahorro y la inversión tales como el desarrollo del mercado de capitales, el aumento de las tasas de interés, y el ahorro individual en divisas en los bancos comerciales.

Una década después, al comenzar el siglo XXI, en 2001, el Partido Comunista de Vietnam aprobó un plan económico que abarcaría diez años en el que se consolidaba el papel del sector privado en la economía al mismo tiempo que se reafirmaba la primacía del sector estatal. Se tipificaba como una “economía de mercado de orientación socialista”.

Desarrollo de mercados con visión a largo plazo y bienestar de la población

En enero de 2007 Vietnam ingresó en la OMC (Organización Mundial del Comercio), desde entonces ha profundizado su expansión histórica en el escenario global integrándose en alianzas económicas del Sudeste asiático, en marzo 2025, el Primer Viceprimer Ministro del Consejo de Estado vietnamita, Dinh Tiet Thuong declaró en su intervención en el Foro de Boao para Asia (FBA) bajo el lema: “Asia en un mundo cambiante: hacia un futuro compartido” que la integración económica regional se ha fortalecido y la participación de Asia en la economía global está aumentando constantemente y añadió, que en la última década se han logrado avances significativos en la construcción de una comunidad asiática con un futuro compartido, en la que China y la ASEAN [1] (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) han establecido una asociación estratégica integral y ha entrado en vigor la RCEP [2] (Asociación Económica Integral Regional).

Dentro del creciente papel de la RCEP las relaciones económicas y comerciales entre Vietnam y China están listas para alcanzar un nuevo nivel. Frente al aumento del proteccionismo y los desafíos unilaterales a nivel global, ambos países están avanzando en la actualización de sus industrias y en la transformación digital. Esto los posiciona estratégicamente para aprovechar nuevas oportunidades de crecimiento en sectores clave como la manufactura avanzada, la energía verde, la logística inteligente, el comercio electrónico y la integración regional de las cadenas de suministro.

Una economía dinámica con un crecimiento medio del PIB del 6,3 %, superando los 510.000 millones de dólares en 2025 y alcanzando un ingreso per cápita de 5.000 dólares, lo que lo incorpora al grupo de países de renta media-alta. Este desarrollo económico vertiginoso ha servido para que Vietnam haya registrado avances notables en educación, sanidad, innovación y protección social. La pobreza se ha reducido del 4,4 % al 1,3 %, la cobertura sanitaria alcanza al 95,2 % de la población y la esperanza de vida se sitúa en 74,8 años. El país también ha mejorado su posición internacional en bienestar: el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que evalúa el progreso de un país en tres dimensiones básicas: salud (esperanza de vida), educación (años esperados y promedio de escolaridad) y nivel de vida (Ingreso Nacional Bruto per cápita) alcanza el 0,766 y ha escalado 33 puestos en el Índice Mundial de la Felicidad de la ONU (relaciona  distintos factores de calidad de vidal hasta situarse en el lugar 46 del mundo.

Vietnam tiene el potencial de convertirse en un modelo a nivel global para las naciones que aspiran y están decididas a construir un sistema socialista. La edificación de un país socialista requiere políticas adecuadas para enfrentar los desafíos ambientales y planetarios, así como una valoración prioritaria de las tecnologías de la información al servicio del desarrollo humano. Un Vietnam independiente, próspero y de autodeterminación de hoy es el resultado de 96 años de liderazgo y maduración de un Partido Comunista de Vietnam, que ha guiado a la nación de victoria en victoria, desde la conquista de la independencia nacional y la reunificación del país hasta el desarrollo del día de hoy.


[1] Brunei Darussalam, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam

[2] 15 países de Asia y el Pacífico, el mayor acuerdo comercial del mundo que une Corea, Japón, China y el resto de Asia

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