Madres con hijas que se identifican trans: cómo afrontar la Navidad

0

Araceli Muñoz de Lacalle (Psicóloga. Colaboradora de Amanda Familias)

Según datos del informe elaborado en 2023 por Confluencia del Movimiento Feminista, el número de chicas adolescentes que se dirigen a las Unidades de Identidad de Género identificándose como Trans y solicitando “cambio de sexo”, supera con mucho al de cualquier otro colectivo.  A través de esas niñas, que se autodiagnostican y piden ser hormonadas, se puede ver la gran brecha creada en muchas familias por la ideología transgenerista.  Detrás de ellas hay familias angustiadas por el futuro de sus hijas y, sobre todo, madres que sobrellevan el peso de esta situación intentando que no arruinen su vida en torno a una falsa creencia.

Para las madres de familia las Navidades son fiestas complicadas ya que su nivel de actividad suele multiplicarse en esos días, pero en el caso de las madres con hijas que se identifican como Trans se dan unas circunstancias que dificultan aún más las celebraciones. Las dificultades pueden variar según el ambiente en casa en relación al tema trans, la postura de los familiares o las   exigencias que puedan plantear las hijas sobre lenguaje, forma de vestirse, regalos o invitados.

Ante estos posibles escenarios, a las madres les puede servir de ayuda mantener una línea de actuación que les permita atravesar las fiestas sin mayor desgaste del que habitualmente sufren con este tema. Esa línea de actuación se puede basar en priorizar la paz interior para resituarse ante cualquier problema que se presente durante las celebraciones.

Mantener la paz interior como prioridad significa tratar de ser fieles a las propias convicciones por mucho que el ternurismo reinante en estas fechas les tiente a ceder. También significa no dejarse influir por el posible enfado o provocación de las hijas o el buenismo oportunista de cualquiera de los presentes en las celebraciones que, sin saber nada sobre lo destructivo que significa declararse trans para las adolescentes, se permita opinar intentando adjudicarse la medalla de tolerante y “moderne”.

Las fiestas navideñas no son el mejor momento para abordar temas conflictivos como el transgenerista, aunque si alguien pone el dedo en la llaga, no hay que encogerse. Una respuesta corta y contundente en modo disco rayado sin entrar a discutir, puede ser suficiente (“Como madre mi responsabilidad es proteger a mi hija. Sé de lo que hablo. ¿Dejamos ese tema para otro día más apropiado?”). En cualquier caso, hay que olvidarse de servir a la imagen de familia perfecta y sin tensiones porque la realidad es que ninguna responde a ese perfil.

En momentos así, interesa practicar un estado mental que ayude a mantener la paz interior mientras se hace frente a las situaciones que surjan. Se trata de recuperar esos estados decontrol y seguridad empleados con muchos otros problemas a lo largo de la vida utilizando técnicas sencillas para rebajar la ansiedad, técnicas como la de poner la atención en la respiración o salir de la habitación hasta que se pueda volver con cierta serenidad. No se trata de eliminar las emociones, sino sólo de canalizarlas, recordando que la sonrisa interior ayuda a mantener la calma.

Esa serenidad que se necesita para atravesar las fiestas va unida a ejercer sin miedo el papel de madres cumpliendo con la máxima responsabilidad que conlleva: la protección de las hijas. La confianza como madres, es un factor necesario para ayudar a las hijas a aceptarse, pero esa confianza también implica no perder la esperanza en la capacidad de las adolescentes de madurar y darse cuenta de lo que realmente significa el mal llamado “cambio de sexo”.

Dentro de la función de protección de las madres está el enseñar a sus criaturas a sobrevivir en el mundo y, para ello, el reconocimiento de la realidad en la que están inmersas es crucial. Este reconocimiento debe implicar asumir el nombre y el lenguaje que designa a las hijas según su sexo. La familia no puede validar la disonancia cognitiva que supone disociar la realidad del lenguaje. Las adolescentes al rechazar su nombre y su cuerpo están rechazándose a sí mismas. Hay que ayudarles a encontrar el camino de valorarse como lo que han nacido, sin necesidad de cambios lingüísticos, cirugías ni hormonas. Siempre desde el amor incondicional y la comprensión hacia sus problemas, pero dejándoles claro que hay otras formas de intentar solucionarlos.

La adolescencia es una etapa evolutiva que conlleva profundos cambios físicos y psicológicos que tienen gran repercusión en la forma en que las chicas son aceptadas por los grupos de iguales. Es el momento de integrarse socialmente más allá del entorno familiar y esto no siempre es fácil. La llamada disforia es un trastorno adaptativo ante dichos cambios del que mayoritariamente siempre se ha salido sin demasiados problemas, hasta ahora. En nuestros días, desde la propagación de la Ideología de la Identidad de Género, este trastorno ha pasado a llamarse “Disforia de Género” al tiempo que se le han atribuido unas características esencialistas que dificultan su resolución de manera natural y hacen preciso intervenciones médicas que se dicen “no patologizantes”, las cuales llevan a adolescentes sanas a medicarse de por vida.

La compleja adaptación personal y social que supone la adolescencia, se hace más difícil en el caso de las niñas en su tránsito a mujeres debido al estereotipado papel que la sociedad les otorga por su sexo y que constituye el llamado “genero”. Además, si esas niñas son vulnerables por sufrir algún tipo de circunstancia traumática (acoso escolar, sobreexposición a redes, rechazo social, trastornos de la personalidad…) se sienten sobrepasadas y acaban oponiéndose a ser mujeres, sin darse cuenta de que lo que les hace daño no es su sexo, sino el corsé social del género que lo encapsula. Y ahí es donde, en la actualidad, aparece el negocio de las identidades. Les venden la fantasía de que destruyendo su cuerpo con tratamientos hormonales y quirúrgicos y renunciando a ser quienes son, podrán dejar atrás todas las limitaciones que representa el género para las mujeres y también sus problemas. Y ellas, inmaduras y confundidas, se lo creen.

En estas fechas, en las que muchas familias salen de su contexto nuclear y se reúnen de manera más extensa, el desánimo ante el personaje ficticio en el que se han convertido sus hijas “trans”, es generalizado. La frustración de algunas madres al ver a sus hijas abducidas por la ideología Trans les hace caer en un estado de depresión o desesperanza en el que llegan a dudar que puedan salir del agujero negro del transgenerismo y tener, finalmente, una vida libre de engaños y de dependencia médico-farmacéutica. Las familias que no se resignan a sacrificar a sus criaturas en aras de este experimento transhumanista, se sienten  impotentes ante la maquinaria económica, social  y legislativa que mueve la ideología de la Identidad de género.

Ante este problema las madres necesitan actuar desde la fuerza de sus convicciones basadas en la realidad y los hechos biológicos incontestables. Esa fuerza tiene que fundamentarse en el conocimiento de que, si bien, pensar que se puede cambiar de sexo es una fantasía, por el contrario, creer que en algún momento las hijas asumirán su sexo como mujeres, es una probabilidad real como nos demuestran cada día las personas que desisten y destransicionan, aunque sobre ellas no se hagan películas ni documentales que opten a los Goya, ni se les dé ningún apoyo institucional.

 Afrontar las navidades en paz no es algo fácil para las madres que tienen hijas dentro del laberinto trans, pero es una actitud que no sólo les ayudará a ellas, también puede contribuir a que las adolescentes se den cuenta de que las relaciones familiares, especialmente con la madre, deben estar por encima de la ideología transgenerista. Aunque la ruptura del vínculo familiar es uno de los objetivos del transgenerismo, el instinto de buscar la protección materna en los momentos de dificultad de la vida nunca se pierde. Hay que recordarlo para dejar atrás el miedo y la desesperanza en estas navidades.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.