18 de septiembre: la ciudadanía global se levanta contra el bloqueo a Gaza y la hipocresía imperialista

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La iniciativa Global Movement to Gaza impulsa una jornada de acciones en todo el mundo como respuesta a la inacción de los gobiernos y al papel cómplice de las potencias en la ocupación.

El próximo 18 de septiembre no será un día más. Decenas de ciudades en todos los continentes se preparan para movilizaciones simultáneas convocadas por el Global Movement to Gaza, una iniciativa que busca plantar cara a la invasión israelí y al silencio cómplice de los gobiernos que se dicen defensores de la democracia y los derechos humanos.

Los organizadores denuncian que mientras la ONU multiplica sus advertencias, las potencias occidentales mantienen un doble discurso: condenan la catástrofe humanitaria con palabras huecas, al mismo tiempo que sostienen con armas, financiación y respaldo diplomático la maquinaria de guerra que asfixia a la Franja de Gaza.


Gaza y el espejo del imperialismo

La iniciativa sitúa la crisis de Gaza no solo como una cuestión regional, sino como un símbolo de la lógica imperialista global: bloqueo, ocupación, expolio y castigo colectivo. Según los convocantes, la tragedia palestina es sostenida por un entramado de intereses geopolíticos donde los derechos humanos se subordinan al control militar y económico de Oriente Medio.

La inacción de los gobiernos del mundo, insisten, no es casual ni fruto de impotencia: es una decisión política que perpetúa la opresión de millones de personas en nombre de la “estabilidad” y la “seguridad”.


El 18: una jornada de desobediencia global

Las acciones previstas incluyen manifestaciones, vigilias, actos culturales y performances de denuncia. En algunos lugares se prevén ocupaciones simbólicas de espacios públicos, mientras que en universidades y centros sociales se organizarán charlas y proyecciones para visibilizar la situación en Gaza.

El objetivo declarado no es simplemente mostrar solidaridad, sino romper la narrativa oficial que justifica la ocupación y exigir una respuesta efectiva que los gobiernos rehúsan dar.


Contra la hipocresía de Occidente

Los promotores sostienen que la movilización del 18 busca desenmascarar la contradicción de las potencias occidentales, que se presentan como guardianes del derecho internacional mientras permiten —e incluso legitiman— crímenes de guerra.

“Los pueblos no pueden seguir esperando que los gobiernos actúen, porque son parte del problema. El 18 es el día de la dignidad frente al imperialismo, de la solidaridad real frente a la hipocresía diplomática”, señalan desde la coordinación del movimiento.


¿Qué está en juego?

La cita del 18 de septiembre podría marcar un punto de inflexión en la lucha por Palestina. Más que una jornada de protesta, pretende ser un acto global de resistencia frente a un sistema internacional que normaliza la violencia colonial.

Mientras los gobiernos optan por el silencio, la iniciativa busca que la voz de la ciudadanía se imponga y que la denuncia trascienda: que Gaza se convierta en el espejo donde se refleja la crudeza del imperialismo contemporáneo, y desde donde surja también una resistencia global.


El 18 de septiembre no solo se trata de Gaza: se trata de la credibilidad de la comunidad internacional, de la capacidad de los pueblos para enfrentarse al poder imperialista y de la urgencia de romper con décadas de impunidad. La movilización global quiere dejar un mensaje claro: si los gobiernos callan, será la ciudadanía la que hable por Palestina y por todos los pueblos sometidos a la opresión.

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