Esta entrada se enmarca en el dosier que el diario elcomun.es presenta para este Primero de Mayo, en estos momentos en los que más que nunca necesitamos movilización. Como medio apostamos por la alianza fraternal contra toda opresión, toda explotación y por la paz. Frente al rearme, respuesta obrera.
Comunicado para el Primero de Mayo de Soberanía y Trabajo
A las puertas del Primero de Mayo, Día Internacional de la clase trabajadora, el Gobierno tiene la desfachatez de anunciar el aumento de sus créditos de guerra. La Unión Europea, gestora de los intereses de la OTAN, exige más sacrificios, más dinero para azuzar al nuevo enemigo inventado y poder sostener así su ficción financiera, cargándola a las espaldas de los trabajadores.
Mientras tanto, los que alzan la voz son perseguidos por los progresistas de tanqueta y mordaza. Trabajadores siguen pendientes de peticiones de cárcel o multas solo por ejercer su actividad sindical. Las cúpulas de los sindicatos mayoritarios pretenden entretenernos culpando al trumpismo y se arrogan el papel de contener el avance de la derecha. ¡Ellos son la derecha que más conviene a la Patronal!
La paz entre los pueblos es amenazada por la lógica capitalista del permanente beneficio, una maquinaria bélica que sólo beneficia a las élites económicas y ahonda en la miseria de la mayoría. Esa ansia especuladora por el aumento de la productividad ha multiplicado los accidentes laborales y las muertes en el tajo.
Ni un simple espacio para descansar se permite ya, pues las familias trabajadoras deben dedicar como media el 40% de los salarios en vivienda, para el agosto de aprovechados del turismo y fondos especuladores, en un escenario de leyes de vivienda inútiles para la mayoría y que sirven en cambio para institucionalizar el rentismo.
No, los migrantes no son nuestros enemigos. El enemigo lo tenemos en casa y son quienes quieren armarnos contra amenazas espurias, los que comercian armas con los asesinos de la resistencia en Palestina, los que dejan en manos de fanáticos al pueblo sirio o han vendido a los saharauis. Los que aplastan a los pueblos de África que se rebelan contra el colonialismo, los que dividen a nuestros hermanos en Latinoamérica.
Para todo ello va dirigido el gasto en armas. Pero nosotros decimos NO, los gastos militares deben ir a escuelas y hospitales. Exigimos que nos digan la verdad, regresar al sindicalismo de clase y a la memoria de los que lucharon por los derechos perdidos. Exigimos derogar la ley mordaza, rechazamos las falsas derogaciones de reformas laborales.
Los datos de la EPA revelan una brecha salarial entre hombres y mujeres, Los porcentajes de hombres superan a los de las mujeres en todos los tipos de puesto de trabajo, salvo en el caso del puesto de empleado (con jefes y sin subordinados), donde las mujeres sobrepasan a los hombres en diez puntos. Las mujeres sufren una doble carga, la laboral y la del hogar, además de reservar un papel exclusivo para ellas en los cuidados, con sectores ampliamente feminizados, lo que alarga injustamente su jornada laboral y limita su desarrollo social y personal.
Queremos frenar los EREs arbitrarios, queremos el reconocimiento de las enfermedades profesionales, la municipalización de los servicios esenciales como las ayudas a mayores y dependientes, y su control en manos obreras, rechazamos la gestión de las bajas en manos de mutuas e intereses privados, pedimos mayor conciliación laboral.
El bienestar de la mayoría depende de unos servicios públicos dignos y de calidad. Las pensiones no son un regalo, son la lógica en una sociedad que respete a sus mayores. En cambio, nos ofrecen morir en el puesto de trabajo a una edad de jubilación cada vez más longeva y que, cínicamente, nos aseguran sería voluntaria. No podemos tolerar estos insultos a nuestra inteligencia.
Todas estas exigencias no son inalcanzables. La desmovilización suscitada por las modas posmodernas y alentadas por el capitalismo pretenden hacernos creer que no es posible, que sólo podemos aspirar a sus «políticas útiles»; en las que la clase trabajadora no cuenta.
Pero no es así, somos la mayoría y la riqueza proviene de la fuerza laboral. Por ello llamamos al despertar de la movilización, a la organización por la paz, por unos servicios públicos saludables, por la vida digna y en justicia de la mayoría social.
¡Por un Primero de Mayo de lucha y reivindicación de nuestra soberanía y la dignidad de nuestro trabajo!









