Friedrich Merz todavía no gobierna Alemania, pero en la práctica es como si ya estuviera haciéndolo, el viernes 21 de marzo, consiguió que la Bundesrat, la Cámara Alta del Parlamento alemán, aprobase el plan masivo de inversiones del futuro Gobierno de coalición que presidirá.
La Bundesrat o Cámara Alta del Parlamento alemán, con representación de los 16 estados federados aprobó superando la necesaria mayoría de dos tercios, con 53 votos a favor de 69 posibles y dio luz verde a la reforma constitucional destinada a dar un impulso histórico al gasto en defensa, además de crear un fondo de 500.000 millones de euros para modernización de infraestructuras.
El plan, de varios cientos de miles de millones de euros, precisaba cambiar las estrictas normas de límite de deuda de la Constitución alemana, había sido aprobado en primera instancia en la 214ª y última sesión de la 20ª Legislación del Bundestag, la Cámara Baja alemana el 18 de marzo.
La Bundesrat o Consejo Federal es el órgano de representación de los 16 estados federados de Alemania, actúa como el órgano constitucional federativo y legislativo alemán, tiene por función aprobar, rechazar o sancionar las leyes federales que afectan a las competencias de los estados federados con poder de veto absoluto.
Con el resultado de esta votación la República Federal alemana flexibiliza el «freno de la deuda», una disposición constitucional que limitaba el endeudamiento al 0,35 % del PIB para el Gobierno federal, mientras que a los estados federados les impedía tener déficit: ahora, se libera de todo límite el gasto en defensa que supere el 1 % del PIB (unos 43.000 millones de euros) y ofrece posibilidades de endeudamiento a las administraciones regionales.
A eso se debe agregar un fondo especial -fuera del presupuesto- de 500.000 millones de euros en 12 años para modernizar las infraestructuras y reactivar la primera economía europea y poner fin a décadas de conservadurismo de ortodoxia presupuestaria.
El jefe conservador de Baviera, Markus Söder (CSU) en la tribuna del Bundesrat manifestó: “Debemos hacer todo para que Alemania vuelva a tener una de las Fuerzas Armadas más potentes de Europa y pueda protegerse”.
El canciller saliente, el socialdemócrata Olaf Scholz, reconoció sentirse «complacido» por la decisión de la Cámara Alta del Parlamento.” Nos hemos liberado de las ataduras que nos impedían invertir lo suficiente en defensa e infraestructuras», escribió en su cuenta de X.
Donde dije digo, dije Diego. No han pasado ni seis semanas desde que Merz defendió con vehemencia el freno a la deuda, en enero 2024 dijo: “Por la presente, descarto nuevamente que mi Grupo apruebe cualquier relajación del freno de la deuda previsto en la Constitución”.En el debate televisivo del 9 de febrero, el líder de la CDU destacó que, incluso con el freno de deuda existente, solo en 2025 se podrían conseguir otros 50.000 millones de euros de deuda. “En principio, deberíamos poder sobrevivir algún día con el dinero que recaudamos en impuestos en Alemania, que hoy asciende a casi un billón de euros al año”. Este viernes Merz en la Bundesrat defendió el plan aprobado que representa “el primer gran paso hacia una nueva comunidad europea de defensa”.
Cambios de postura
La mayoría de dos tercios en el Bundesrat se había considerado incierta porque no estaba claro cómo votarían los Gobiernos estatales en los que cogobernaban: los liberales del FDP, los Freie Wähler (FW), Die Linke y la BSW de Sahra Wagenknecht.
Han sido cómplices en la votación en el Estado federal de Baviera, el líder de FW, Hubert Aiwanger, cambió de opinión esta semana, en los estados federales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Bremen donde gobiernan coaliciones del SPD y Die Linke también votaron a favor del acuerdo. No hubo votos en contra, sólo las 16 abstenciones de los estados federados orientales de Brandeburgo, Sajonia-Anhalt y Turingia, y de la región occidental de Renania-Palatinado, todas dotadas de cuatro votos cada una.
Otras formaciones, como la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) trataron, sin éxito, de evitar con un recurso urgente ante el Tribunal Constitucional que la votación tuviera lugar. La misma suerte corrió otro recurso de la fracción del partido liberal (FDP) del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, región que este viernes también votó a favor de las reformas.
En el debate del 18 marzo para la aprobación de los préstamos de guerra en la sesión del Bundestag, la Cámara Baja alemana, Sahra Wagenknecht (BSW) había manifestado: “Un posible canciller que empieza como usted, señor Merz, ni siquiera quiere imaginar cómo terminará. Préstamos de guerra con un sello climático, eso es algo en lo que tendríamos que pensar». ¿Protección del clima con tanques y aviones de combate?, “el absurdo de este compromiso, del que ni siquiera parecen ser conscientes” concluyórefiriéndose al acuerdo alcanzado entre Merz (CDU) y el SPD con Los Verdes para que se destinarán 100.000 millones para un “Fondo climático” del Fondo extraordinario de 500.000 millones para modernización de infraestructuras.

Después del discurso de Wagenknecht, en el recinto de la cámara, los representantes de la BSW levantaron carteles que establecían paralelismos con la situación en 1914 de la liberación de los créditos de guerra, decían: “1914 como 2025: ¡NO a los préstamos de guerra!, alto –, la vicepresidenta del Bundestag, Petra Pau (Die Linke) reprendió la acción y les lanzó una reprimenda al grupo BSW advirtiéndoles:“Ya saben qué consecuencias tendría una segunda reprimenda”.
Del austericidio al endeudamiento
Alemania ha hecho de la austeridad fiscal permanente un elemento central de su identidad nacional. En 2024, la economía alemana cerró su segundo año consecutivo en recesión, algo que solamente había sucedido en 2003. Un postulado firme ha dominado la escena, la falta de inversión en Alemania ha sido resultado de la aversión a la deuda como panacea, desde finales de los años noventa, Alemania ha promovido una rigurosa política de rigidez fiscal que alcanzó su punto crítico durante la crisis del euro, Berlín entonces impuso sus recetas de austeridad en la Unión Europea, en 2009 Angela Merkel presidiendo la Gran Coalición CDU – SPD, introdujo en la constitución alemana el llamado Schuldenbremse o“freno de la deuda”, «la regla del déficit». Se creó un Consejo de Estabilidad para vigilar las cuentas federales y las de los Estados. Este mecanismo ha prohibido a los 16 estados federales incurrir en déficit, y ha limitado al Gobierno alemán a un máximo del 0,35% del PIB.
La política comercial alemana la «exportweltmeister» se ha visto afectada por factores cambiantes en la economía mundial, las secuelas del conflicto militar de Ucrania, el ascenso vertiginoso de la economía china, y si por si faltase algo las medidas proteccionistas que encauza Trump. El modelo histórico alemán ha dependido de una relación amistosa con Rusia para asegurarse energía barata, otra con China para asegurarse un gran mercado, y del paraguas de Estados Unidos para sus necesidades de seguridad. Pués bien ha perdido al proveedor de gas con la voladura del gasoducto Nord Stream, China ha pasado de cliente a competidor, y con Trump la protección militar de EEUU se debilita en el horizonte europeo, a lo que habría que añadir otros factores: el envejecimiento demográfico, la decadencia en infraestructuras, es el único país de la OCDE cuya inversión pública neta acumulada ha sido prácticamente nula en los últimos 25 años, la red ferroviaria y por último el atraso tecnológico digital en despliegue de internet y las redes de telefonía móvil. Una prueba de este atraso es que la fibra óptica apenas representa el 11,19% de las conexiones de banda ancha en Alemania. En España por ejemplo, esa cifra alcanza el 86%.








