Marcos Escamilla Sánchez
Parte 1 de 3: Sahra Wagenknecht y su nuevo partido
A lo largo de los últimos meses, un terremoto ha sacudido la política alemana con tal magnitud que se ha sentido en gran parte de Europa. Tiene nombre propio: Sahra Wagenknecht.
El fenómeno empieza a despertar admiración y recelo a partes iguales en la izquierda española, por lo que se intentará aquí analizarlo con algo de detalle para responder a la pregunta de qué es realmente la “Alianza Sahra Wagenknecht” (BSW). Esta primera parte se centra en la figura de su fundadora y líder, Sahra Wagenknecht, así como en las caracterísiticas del partido que ha fundado.
- ¿Quién el Sahra Wagenknecht?
Nacida en 1969 en la RDA, inició su andadura política en la izquierda “postcomunista” de Alemania del Este en los 90, en plena restauración capitalista. Polémica desde sus inicios, empezó autodefiniéndose como comunista y abanderando el legado de la RDA, llegando incluso a defender públicamente a Stalin. En las tres décadas siguientes, ha virado hacia posiciones más socialdemócratas o liberales. Hoy proclama la “economía social de mercado” y el “ordoliberalismo” (conceptos centrales de los ideólogos de la democracia cristiana en la Alemania federal) y compara sus mítines de protesta contra el gobierno con las protestas de 1989 contra la RDA. Actualmente se distancia de su pasado comunista como “error de juventud”, comparándose con Olaf Scholz o figuras destacadas de los Verdes, también comunistas en sus inicios. No obstante, más allá de la transición ideológica, sus posiciones respecto a la guerra, la OTAN, la relación con Rusia o la migración se han mantenido constantes en su discurso a lo largo de los últimos años.
Su carisma y su fuerte presencia mediática han hecho de ella durante años la figura más prominente de la izquierda alemana y la única personalidad de Die Linke con presencia constante en las encuestas de políticos mejor valorados. También han destacado sus disputas abiertas dentro de su propio partido y sus encontronazos públicos con otros dirigentes del mismo.
El culmen de esta confrontación fue la publicación de su libro «Los Engreídos» en 2021. En él, identifica a las «clases medias y altas» urbanas (intelectuales, académicos, funcionarios y trabajadores con alto nivel formativo y salarial) como principales beneficiarios, junto a los «súper-ricos», de las décadas de neoliberalismo. A la vez responsabiliza a estas clases urbanas de la focalización de la izquierda hacia cuestiones identitarias y el activismo, en detrimento de la defensa de los trabajadores y del Estado del Bienestar. Para ella, la expresión política de estos estratos de facto neoliberales es el «liberalismo de izquierdas» (liberalismo cultural, política identitaria y connivencia con el neoliberalismo económico). Si bien su máximo exponente es el partido de Los Verdes, Sahra Wagenknecht señala la deriva de Die Linke en esta dirección como principal causa de su pérdida de apoyo electoral. Como solución propone una “izquierda conservadora”, destacando la vuelta al discurso nacional, en oposición a la tendencia “woke”.
Tras años de tensión intrapartidista, la ruptura de Wagenknecht con Die Linke era un secreto a voces. A finales de 2023, a pocos meses de las elecciones al parlamento europeo, anuncia por fin, junto a otros cuadros de su formación, que fundará un nuevo partido.
- ¿Qué tipo de organización es el BSW?
No es la primera vez que Sahra Wagenknecht crea una organización al margen de Die Linke. El primer intento tuvo lugar en 2017/18 con el movimiento «Aufstehen» («Levantarse»), que pretendía aglomerar a diversos actores izquierdistas extraparlamentarios, intelectuales y movimientos sociales. El objetivo era crear un movimiento en la calle capaz de ejercer presión sobre SPD, los Verdes y Die Linke para corregir su política parlamentaria hacia la izquierda.
Pese a un breve entusiasmo inicial, nunca llegó a jugar un papel relevante en la política alemana. Sus impulsores y la propia Wagenknecht acabaron reconociendo que no había cumplido sus objetivos. Eran los años finales de la “era Merkel”. Superada la “crisis de los refugiados” de 2015 y estando la pandemia y el recrudecimiento de la guerra en Ucrania aún por venir, eran años de relativa tranquilidad. El potencial de movilización social era por tanto escaso.
Con el BSW, Sahra Wagenknecht parece haber querido rectificar los errores de «Aufstehen». Además del cambio de las circustancias, la forma de organización elegida es diametralmente opuesta a su anterior proyecto estratégico. Frente a un movimiento puramente extraparlamentario, centrado en la calle, el BSW es por ahora una plataforma electoral, fundado a pocos meses de los comicios europeos, regionales en el Este y con la vista puesta en las elecciones generales.
“Aufstehen” se autodefinía como un movimiento horizontal y plural dentro de la izquierda, apoyado en su inicio incluso por sectores de Die Linke. Esta pluralidad y la falta de un programa concreto hicieron del movimiento una estructura indefinida sin una línea política reconocible. Con el BSW, Wagenknecht recula tanto en forma como en contenido. Temáticamente, el BSW se concentra en pocos asuntos que se repiten constantemente en un escueto programa preliminar (4 páginas) y sobretodo en las apariciones públicas de su líder y miembros: política de paz, seguridad social, control de la inmigración y crítica a la política económica del gobierno. Se podría añadir como quinto tema la crítica a la gestión de COVID. La segunda parte de este artículo se centrará en el programa del BSW.
Frente a la descentralización que caracterizó a Aufstehen, el BSW es abiertamente personalista, centralista y casi un partido de cuadros. Aparte de lo obvio, que el partido lleve el nombre de su fundadora y que la línea política sea su discurso, Wagenknecht anunció involucrarse personalmente en las negociaciones con la CDU y el SPD para la formación de gobiernos regionales tras las elecciones en Turingia, Sajonia y Brandenburgo. La propaganda electoral del BSW a todos los niveles consiste en carteles con su rostro, mientras que los cabeza de lista en cada región se mantienen en un segundo plano. La propia Wagenknecht argumenta el personalismo como herramienta imprescindible para dar a conocer el partido.
Con el objetivo declarado de un «crecimiento controlado», se ha restringido hasta ahora la militancia a unas 900 personas, en oposición a la apertura total de «Aufstehen». La estrategia del BSW es crear sus estructuras «Estado por Estado» y siendo selectivos con los miembros que se admiten, de forma que de momento hay muchos más solicitantes de militancia que militantes. El BSW ha intentado así (y hasta la fecha logrado) frenar el entrismo desde la ultraderecha.
Por último, mientras que «Aufstehen» era percibido como un movimiento «de la izquierda», el BSW se declara “ni de izquierdas ni de derechas” para estar abierto a simpatizantes de todo el espectro político. El eslogan del partido es «partido por la sensatez y la justicia». Sus miembros dirigentes proceden en gran parte de Die Linke, en menor medida del SPD (tanto del ala derecha como izquierda) e incluso de la CDU. También destacan gran cantidad de personas hasta ahora ajenas a la política (entre ellos empresarios, catedráticos, un presentador de televisión…). Decisiva para la construcción del partido ha sido el apoyo financiero del millonario Ralf Suikat (tesorero) y del matrimonio de millonarios Thomas Stanger y Lotte Salingré (todos ellos afines ideológicamente a la izquierda).
Hasta aquí el esbozo del partido y de su fundadora. En la segunda parte de este texto se desgranarán las principales líneas políticas de la organización y sus resultados electorales.








