Gana Perú Libre en un final lleno de tensiones

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Las elecciones de Perú están ofreciendo un final de infarto a una campaña que se ha producido en el marco de una gran polarización política y social llena de tensiones. Los resultados arrojan una ligera ventaja de Castillo, que según el recuento de la Oficina Nacional de Procesos Electorales rondaría los 100.000 votos de diferencia, con un 96% de actas procesadas. El pequeño porcentaje restante corresponde a zonas rurales de sierra o de selva, menos comunicadas que las zonas urbanas, en las que la tendencia de voto es favorable a Perú Libre, por lo que salvo sorpresa esa distancia de votos puede que aumente y contrarreste el resto de conteo de voto externo, que es más conservador, de modo que la diferencia favorable a Castillo debe resultar definitiva.

La jornada de hoy puede ser histórica para el Perú que ha vivido en su pasada noche, con siete horas de diferencia con España, una tensa vigilia de acusaciones mutuas. El maestro de escuela Pedro Castillo, desconocido en el mundo político peruano hasta su papel protagonista como líder sindical en las protestas de docentes de 2017 (de ahí el símbolo del partido, un lápiz amarillo sobre fondo rojo), tiene en su mano la victoria frente a la candidata de Fuerza Popular, más mediática y favorita del sistema, Keiko Fujimori, hija y heredera política que pretende restaurar la imagen del dictador con el apoyo de toda la derecha.

Castillo doblegaría así a la intensa campaña de difamación que en medios y redes sociales ha desatado su postulado en la segunda vuelta, que le obligó a simplificar su mensaje en escuetas frases como «no vamos a quitarte tu casa», frente a la propaganda maledicente que atemoriza con las desgracias que habitualmente se atribuyen desde la ignorancia al socialismo y a los augurios de crisis económica con manipuladas comparaciones a la Revolución Bolivariana.

No han tardado, de hecho, en pronunciarse los tendenciosos sobre supuesto fraude y hasta la propia candidata de Fuerza Popular manifestó hace unas horas que denunciaba irregularidades en las que «hemos notado que ha habido una estrategia de parte de Perú Libre, para distorsionar o dilatar los resultados que reflejen la voluntad popular con la impugnación de actas». Este tipo de acusaciones fueron lanzadas incluso desde antes del inicio del escrutinio por parte de personajes de dudosa catadura moral, como el caso del escritor Vargas Llosa. La tensión provocada ha llevado a algunos pasajes de altercados aislados en el país, con personeros (apoderados) que supuestamente manipulaban votos y cuya veracidad no ha podido ser contrastada, y hasta el momento esos episodios afortunadamente no se han extendido y la situación es pacífica y normalizada.

Por su parte, Castillo ha realizado un llamado a la calma y a la observación de la legalidad, mediante declaraciones en las que expresó que «Perú Libre jamás recurrió al fraude electoral, por el contrario, siempre fue víctima de este, y pese a todo supimos enfrentar y vencer». El candidato en ventaja saludó al pueblo peruano desde el balcón de la sede de Perú Libre en Cajamarca, y elogió su lealtad haciendo un llamado a la calma: “Hay que ser prudentes, el pueblo es sabio, el pueblo sabe lo que hace, el pueblo es inteligente”.

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