Coronavirus, neoliberalismo y el sentido de lo público

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Antonio Jesús Sierra Palomares, Maestro granadino. Trabajador en la educación pública de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

Estamos ante tiempos convulsos. Segundo estado de alarma en la historia de nuestra joven democracia. Los hospitales están al borde del colapso. La población confinada en casa, intentando adaptarse a esta nueva situación donde el hogar de una persona es su propia celda.

Nadie tiene respuestas concretas. ¿Cuándo acabará esta situación? ¿Podré volver a mi puesto de trabajo? ¿Están actuando las autoridades sanitarias de la mejor forma posible? He aquí mi humilde reflexión, de un maestro andaluz de la enseñanza pública, la de todos/as y para todos/as.

En primer lugar, esto era algo previsible. Desde hace al menos 15-20 años se ha estado ejerciendo un deterioro progresivo de los servicios públicos, y más concretamente, de la sanidad pública y universal, que era y es nuestro garante como nación. Recortes en personal sanitario, carencia de materiales, menos camas en los hospitales, cierres de plantas, privatizaciones masivas de hospitales… Esto que estamos sufriendo a día de hoy no es más que la consecuencia directa de haber llevado a cabo políticas neoliberales que van en contra de los servicios públicos de todos y todas.

Mientras esto sucedía, han estado pasando otros acontecimientos. Cientos de casos de corrupción por parte de dirigentes políticos y partidos, malversación de fondos públicos, y sobre todo, una ausencia total de la valores por parte de la sociedad, que han hecho del individualismo su seña de identidad.

Ha tenido que venir el COVID-19 para que nos demos cuenta que sin una sanidad pública de calidad, estamos literalmente vendidos. Ha tenido que venir un virus para poder ver que en lo colectivo, en lo común, en lo que es de todos está la fuerza, y no en el egoísmo, en el individualismo y en el sálvese quien pueda.

Evidentemente, ha sido la sociedad española quien con sus votos ha permitido que una clase política con una falta grandísima de valores haya escatimado recursos en lo más fundamental y valioso que tenemos: nuestra salud, nuestra sanidad y nuestra vida.

Las privatizaciones de hospitales y del sistema sanitario en general tenía como único fin el deterioro sistemático de la sanidad pública, haciendo que el servicio empeorase en múltiples factores: mayor lista de espera en operaciones, escasez de camas, demora en las citas con los especialistas, saturación de urgencias… por lo que finalmente la gente que podía permitirse la contratación de un seguro privado, simplemente lo hacía.

Es ahora cuando ante una crisis sanitaria mundial, se mide la fuerza de nuestro sistema de salud. Es ahora cuando el valor de la pública hay que hacerlo valer. Y lo estamos haciendo, porque vemos como nuestros sanitarios/as se están dejando la piel y todo su empeño en hacer una labor que para mí, es heroica. Ellos son España, junto con todas aquellas personas que hacen su trabajo lo más dignamente posible para contribuir a una sociedad mejor y más igualitaria (sanitarios, cajeros/as de supermercados, educadores, barrenderos…).

Es por esto, que ante situaciones tan adversas, debemos estar unidos. Confiar en lo común, apostar por lo de todos, apostar por servicios públicos de calidad, que no serían posibles si cada uno de nosotros no pagásemos nuestros impuestos, destinados a tener un estado del bienestar, un escudo social que sea garante y fuerza ante fenómenos que no podamos controlar.

Y además, no debemos olvidar que estamos donde estamos por las acciones realizadas en el pasado. Es muy triste ver como muchas personas salen a aplaudir a la calle por la sanidad pública cuando han sido ellos mismos quienes han votado a partidos que han hundido, saqueado y privatizado los servicios públicos. De nada sirve aplaudir si no se tiene una mínima conciencia de clase. Porque lo público nos afecta a todos y a todas. Es en lo público donde queremos resguardarnos cuando algo va mal, pero somos una sociedad egoísta cuando nos va relativamente bien.

Para terminar, me gustaría recalcar algunos datos:

  • En España hay menos camas hospitalarias que hace 10 años, habiendo aumentado la población.
  • Tenemos 3,2 camas por cada 1.000 habitantes, a la cola de países en la UE.
  • Los sanitarios trabajan en condiciones de precariedad laboral.
  • No hay material sanitario para cuidar a la gente que nos cuida (enfermeros, médicos, celadores…)
  • Tenemos un gasto del PIB en sanidad inferior a la media europea

Todos/todas estamos juntos ante esta pandemia. Todos estamos unidos, estoy convencido de que ganaremos esta dura batalla, pero debemos recordar, que en la parte que nos toque, todos somos responsables.

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